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Estudio Sobre Educación Cristiana
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Las Experiencias Educativas Anteriores al Clamor de Media Noche Comparadas con
Las Experiencias Educativas Antes del Fuerte Clamor.
Por Dr. E. A. Sutherland
Traducido por:
Pr. Rubén Molina
Ossers
UPA Vision
Director Ejecutivo
ruben@upavision.com
www.upavision.com
Índice de
Capítulos
Capitulo 1.COMIENZOS
DE LA HISTORIA EDUCATIVA EN LOS ESTADOS UNIDOS
Capitulo 2.
HISTORIA DE LA
REFORMA EDUCATIVA ANTES DEL AÑO 1844
1. EL LUGAR DE LA BIBLIA EN
LA EDUCACIÓN.
2. LA LITERATURA
CLÁSICA MUNDANA ANTIGUA Y MODERNA.
3. CURSOS ELECTIVOS DE
ESTUDIO Y TÍTULOS.
4. COMPETENCIA, HONORES Y PREMIOS
5. REFORMAS EN LA DIETA.
7. SENCILLEZ EN LA EDIFICACIÓN.
8. EL
ENTRENAMIENTO MANUAL Y LO PRÁCTICO EN LA EDUCACIÓN.
9. — EL TRABAJO MANUAL REEMPLAZADO POR EL ATLETISMO, LOS DEPORTES Y LOS JUEGOS.
—
10. —
LA AUTONOMÍA Y LA DEMOCRACIA CRISTIANA DEL ESTUDIANTE.
11. ENTRENAR MISIONEROS QUE SEAN DE SOSTÉN PROPIO – UN MOVIMIENTO MISIONERO DE
LAICOS.
12. SELECCIONANDO Y
ENTRENANDO A LOS MAESTROS.
Capitulo 3.
PRINCIPIOS
EDUCATIVOS.
Capitulo 4.
MATERIAS PRÁCTICAS PARA EL
CURRÍCULUM
Capítulo 1
COMIENZOS DE LA HISTORIA EDUCATIVA EN LOS ESTADOS UNIDOS
TRIUNFA ESA IGLESIA que rompa el yugo de la educación mundana, y que
desarrolle y practique los principios de la educación cristiana.
“Ahora, como nunca antes, necesitarnos entender la verdadera ciencia de la
educación. Si dejamos de entender esto, nunca tendremos un lugar en el reino de
Dios.” (Elena White, Mente, carácter y Personalidad, p.53. 1897]) “La
ciencia de la verdadera educación es la verdad… El mensaje del tercer ángel es
verdad.” (JT2. Pág. 412). Se sobreentiende que todo Adventista del Séptimo Día
cree que la educación cristiana y el mensaje del tercer ángel son la misma
verdad. Las dos son tan inseparables como lo son las raíces, el tronco y las
ramas de un árbol.
El objetivo de estos estudios es ofrecer una mejor comprensión de la causa de la
decadencia y la caída moral de las denominaciones protestantes durante el
período del clamor de Media Noche en el 1844, y para ayudarnos como Adventistas
del Séptimo-Día a evitar sus errores mientras nosotros nos aproximamos al fuerte
clamor, que pronto se deberá dar al mundo.
UN BREVE ESTUDIO
de la historia de las denominaciones protestantes muestra que su caída
espiritual en el 1844 fue el resultado de su falla en no “entender la verdadera
ciencia de la educación”. Su falla de no entender y practicar la educación
cristiana, los descalificó para proclamar al mundo el mensaje de la segunda
venida de Cristo. La denominación Adventista del Séptimo-Día fue entonces
llamada a la existencia para tomar la obra que las iglesias populares habían
fallado entrenar a sus misioneros a hacerla. Las denominaciones protestantes no
pudieron dar el mensaje del tercer ángel, un movimiento de reforma, el cual es
una advertencia contra la bestia y su imagen, porque todavía estaban apegándose
a aquellas doctrinas y aquellos principios de educación que en sí mismos
conforman la bestia y su imagen. Es importante que los jóvenes Adventistas del
Séptimo-Día estudien seriamente las causas de la decadencia espiritual de estas
iglesias en 1844, no sea que repitamos su historia, y seamos desechados por el
espíritu de Dios, y así perder nuestro lugar en el Reino. Si los Adventistas del
Séptimo-Día triunfan donde ellos fracasaron, debemos tener un sistema educativo
que repudie aquellos principios que en sí mismo desarrollan la bestia y su
imagen. ‘‘Y estas cosas les acontecieron como ejemplo y están escritas para
amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” (1
Cor. 10:11).
EL PROTESTANTISMO,
nacido en el siglo dieciséis, estaba casi perdiendo su luz en Europa. Entonces
Dios les preparó una nueva tierra, la futura nación de Estados Unidos, como una
cuna para la protección y el desarrollo de aquellos principios, y desde este
país debe ir adelante el mensaje final mundial que anuncia el retorno del
salvador.
“El deseo de tener libertad de conciencia fue lo que dio valor a los peregrinos
para exponerse a los peligros de un viaje a través del mar, para soportar las
privaciones y riesgos de las soledades selváticas y con la ayuda de Dios echar
los cimientos de una gran nación en las playas de América… La Biblia era
considerada como la base de la fe, la fuente de sabiduría y la carta magna de la
libertad. Sus principios eran cuidadosamente enseñados en los hogares, en las
escuelas y en las iglesias; y sus frutos se hicieron manifiestos, en lo que se
ganó en inteligencia, en pureza y en templanza.... quedaba demostrado que los
principios de la Biblia son los más eficaces salvaguardias de la grandeza
nacional.” Elena White, El Conflicto de los Siglos, pág. 336, 341.
ESTOS REFORMADORES,
al llegar a América, renunciaron a las doctrinas papales en la iglesia y el
estado, pero retuvieron el sistema Papal de educación. “A la vez que los
reformadores rechazaban el credo de Roma, no estaban ellos mismos libres por
completo del espíritu de intolerancia de ella” (White, Conflicto de los
Siglos, 337). “No obstante haber renunciado al romanismo, los reformadores
ingleses conservaron muchas de sus formas.” Algunos “Las consideraban como
símbolos de la esclavitud de que habían sido libertados y a la cual no tenían
ganas de volver... Muchos deseaban ardientemente volver a la pureza y sencillez
que caracterizaba a la iglesia primitiva. . . Inglaterra había dejado de ser
lugar habitable…Algunos decidieron refugiarse en Holanda. A fin de lograrlo
tuvieron que sufrir pérdidas, cárceles y mil dificultades... En su fuga habían
tenido que abandonar sus casas, sus bienes y sus medios de subsistencia... Pero
no obstante se acomodaron animosamente a la situación y no perdieron tiempo en
la ociosidad ni en quejas inútiles. . .Comprenderían que eran peregrinos…Aunque
vivían en el destierro y en medio de contratiempos, crecían su amor y su fe;
confiaban en las promesas del Señor, el cual no los olvida en tiempo de la
prueba. Sus ángeles estaban a su derredor para animarlos y sostenerlos. Y cuando
les pareció ver la mano de Dios señalándoles hacia más allá del mar una tierra
en donde podrían fundar un estado, y dejar a sus hijos el precioso legado de la
libertad religiosa, avanzaron sin miedo por el camino que la Providencia les
indicaba... En cuanto se vieron obligados a separarse de la iglesia Anglicana,
los puritanos se unieron en solemne pacto como pueblo libre del señor
para ‘andar juntos en todos sus caminos que les había hecho conocer, o en los
que él les notificase.’ En esto se manifestaba el verdadero espíritu de la
Reforma, el principio esencial del protestantismo” (Conflicto de los
Siglos, 333-335).
EL SISTEMA EDUCATIVO
de la iglesia, que los había echado de su tierra nativa, fue uno de los errores
más serios de los cuales los puritanos fallaron en apartarse. Este sistema de
educación mientras que era Papal en espíritu, era, en cierto grado, protestante
en su forma. El historiador escribe de las escuelas de los puritanos en el
nuevo mundo, que sus cursos estaban “acomodados al currículo contemporáneo de la
Universidad. Ellos enseñaban mucho latín y griego, un extenso curso en
matemáticas y era fuertes por lo regular en el área de las humanidades... Esto
era una modelo tomado de Rugby, Eton, y otras escuelas inglesas notables.” Otra
vez leemos, “Las raíces de este sistema se hallaban profundizadas en el gran
sistema eclesiástico.” “Desde su entrenamiento inicial,” Dunster, uno de los
primeros presidentes de Harvard, “ampliamente diseñó el curso de Harvard según
el modelo de las Universidades Inglesas.” Copiaron tan fielmente el modelo
inglés —Cambridge University— que se los llamó por el mismo nombre, y el
historiador escribió de Harvard, “en varias casos los jóvenes en la madre patria
eran enviados a la Cambridge Americana a finalizar su educación”. Bonne,
disertando acerca de los cursos de estudio de la universidad William y Mary
antes de la revolución, dice: “todas eran de modelo británico.” Y de la
Universidad de Yale, que comenzó más tarde, se dice: “las reglas en su mayor
parte eran las mismas de Harvard, como también lo eran sus cursos de estudios.”
La más joven copió de la más vieja. Es muy natural que la Universidad de Yale se
estableciera según el sistema papal inglés, porque su fundador, Elihu Yale,
había pasado veinte años en las escuelas inglesas. “Veinte años pasó en las
escuelas y en estudio especial”. (Bonne, Pág. 24-40).
Los Adventistas del Séptimo-Día no debería permitir que este hecho escape de su
atención: las tres escuelas principales de las
colonias inglesas fueron establecidas por hombres que habían huido de las
doctrinas Papales del viejo mundo; pero estos educadores, a causa de su
preparación en estas escuelas Papales y a su ignorancia de la relación entre la
educación y la religión, formaron inconscientemente sus instituciones según el
sistema educativo de la iglesia de las cuales se habían retirado.
Es sorprendente que estos Reformadores Ingleses, después de sacrificarse como lo
hicieron por una causa digna, permitieran que un sistema de educación, tan
inadecuado para todos sus propósitos, sea en realidad la nodriza de sus niños,
de cuyos pechos estos niños sacaban sus alimentos. No se daban cuenta que el
carácter y la experiencia cristiana de estos niños dependía de la naturaleza del
alimento recibido. Si hubieran entendido la relación de la educación de los
niños a la experiencia del mismo individuo en la iglesia, no hubieran adoptado
este sistema de educación Papal, sino que lo habrían arrojado en conjunto como
demasiado peligroso para ser tolerado dentro de los límites del protestantismo.
ALGUNOS DATOS
de la historia educativa aclararán la declaración de que el sistema de educación
en las universidades de Oxford, Cambrige, Eton y Rugby era papal y que los
reformadores de la Nueva Inglaterra, amoldando sus escuelas a la imagen de estos
patrones, estaban sembrando el sistema de educación Papal en América. Laurie
dice: “Oxford y Cambridge se amoldaron mayormente según Paris. Un gran número de
maestros y sus alumnos dejaron a París... De esta manera la porción inglesa de
la Universidad (de París) fueron a Oxford y a Cambrídge.” La relación de la
Universidad de Paris, la madre de Cambridge y de Oxford, con el papado se
expresa de la siguiente manera: “Era debido a que esta era el centro de la
enseñanza teológica que recibía tantos privilegios del Papa, y fue mantenida en
relación estrecha con la cede papal. (Lauruic, pp.153,162,242).
LUTERO Y MELANCHTON,
los grandes reformadores del siglo dieciséis, entendieron claramente que era
imposible tener una reforma religiosa permanente sin educación cristiana. Así
que no solamente dieron atención a las doctrinas del papado, sino que también
desarrollaron un sistema fuerte de escuelas cristianas. Melanchton decía:
“Descuidar a los jóvenes en nuestras escuelas es simplemente como sacarle la
primavera al año. Quienes permitan que las escuelas decaigan sacan
verdaderamente la primavera del año, porque la religión no se puede mantener sin
ellas”. “Melanchton dirigía firmemente sus esfuerzos al avance de la educación y
a la edificación de buenas escuelas cristianas...En la primavera de 1525, con la
ayuda de Lutero, reorganizó las escuelas de Eisleben y de Magdeburg.” El declaró
“La causa de la verdadera educación es la causa de Dios”. (Melanchton, p.81).
“En 1528 Melanchton redactó el ‘Plan para las escuelas Sajonas,’ que sirvió
como la base de organización para muchas escuelas
por toda Alemania.” Este plan tenía que ver con el asunto de un “sin
número de estudios que no sólo eran infructuosos sino incluso perniciosos... El
maestro no deberían cargar a los niños con demasiados libros”. (Painter, p.
152). Estos reformadores se dieron cuenta que la fuerza de la iglesia papal
descansaba en su sistema educativo, y le infligieron un golpe triturador a este
sistema e, hiriéndolo, trajeron a la iglesia papal a sus rodillas. Los
reformadores establecieron un sistema de escuelas cristianas que hacían de los
niños verdaderos protestantes. Esta maravillosa revolución en educación y
religión fue realizada en una generación, en el breve espacio de la vida de un
hombre.
Para dar una idea del poder de aquel gran movimiento educacional cristiano, el
historiador, hablando de varios países Europeos dice: “La nobleza de ese país
estudió en Wittenberg — todas las universidades del país se llenaron
protestantes... no más de la tercera parte de la población siguió siendo
católica…ellos apartaron también a sus hijos de las escuelas católicas. Los
habitantes de Maniz no vacilaron en enviar sus niños a las escuelas
protestantes. Las ideas protestantes extendieron sus energías vivificantes hasta
los rincones más remotos y olvidados de Europa. Qué dominio tan inmenso habían
conquistado dentro del espacio de cuarenta años...... Veinte años habían
transcurrido en Viena desde que sólo un estudiante había tomado la orden
sacerdotal de la Universidad... Durante este período los maestros en Alemania
eran todos, casi sin excepciones, protestantes. Todo la gente de la generación
naciente se sentó a sus pies y absorbió un odio al papa con los primeros
rudimentos del aprendizaje.” (Von Ranke, P. 135).
Después de la muerte de Lutero y Melaichton, los teólogos, en cuyas manos cayó
la obra de la reforma, en lugar de multiplicar las escuelas cristianas, se
enfrascaron en el mero tecnicismo de la teología, pasando por alto la obra más
grande del siglo. Vendieron su primogenitura por un plato de lentejas. Cuando
los sucesores de Lutero y Melanchton fallaron en continuar aquella obra
constructiva que se centraba en la educación de los jóvenes, quienes serían los
misioneros del futuro y los pilares de la iglesia, surgió una discordia interna.
Gastaron su tiempo criticando los puntos de vista de algunos de sus
colaboradores que diferían con ellos en algunos puntos teológicos sin
importancia. De esta manera llegaron a ser destructores en lugar de ser
constructores. Pusieron mucha atención a las doctrinas y gastaron la mayor parte
de su energía preservando la ortodoxia. Cristalizaron sus doctrinas en un credo;
dejaron de progresar, y perdieron el espíritu de la educación cristiana, que era
el aceite de sus lámparas. El protestantismo se degeneró en una ortodoxia muerta
y se fraccionaron en bandos opositores. La iglesia protestante, quedando así
debilitada, no pudo resistir el poder portentoso de la educación papal
rejuvenecida.
EL EXITO DE LOS REFORMADORES
se había logrado gracias a su control de la gente joven a través de su sistema
educativo. Las escuelas papales quedaron casi abandonadas durante la actividad
de Lutero y Melanchton. Pero cuando estos reformadores murieron y sus sucesores
se interesaron más en la teología abstracta que en la educación cristiana, y
gastaron su tiempo, su energía y el dinero de la iglesia en predicar y escribir
sobre teología abstracta, el sistema escolar papal, recuperándose, se levantó a
una lucha de vida o muerte contra la iglesia protestante. El papado se dio
cuenta que la existencia misma de la iglesia papal dependía de una victoria
sobre las escuelas protestantes. Nos sorprende el talento y el tacto que los
educadores papales usaron en su ataque, y de la rapidez con que ganaron la
victoria. Esta experiencia debe ser una lección objetiva para los Adventistas
del Séptimo-Día para siempre.
UNA ESCUELA CRISTIANA ANIMADA POR EL ESPÍRITU PAPAL.
— Los ojos de los sucesores de Lutero y Melanchton estaban cegados. No
entendieron “la verdadera ciencia de la educación”. No vieron su importancia, ni
entendieron la dependencia del carácter de la educación. “El verdadero propósito
de la educación es restaurar la imagen de Dios en el alma.” (Elena White,
Patriarcas y Profetas, p. 645). Satanás le sacó ventaja a esta ceguera para
hacer que algunos de sus propios educadores, como lobos vestidos de oveja,
devoraran a los corderos. John Sturm fue el primero de estos lobos, quien era
considerado ser un buen protestante por estos reformadores ciegos. Sturm
introdujo prácticamente el sistema entero de educación papal en las escuelas
protestantes de Estrasburgo. Y como él pretendía ser protestante, los sucesores
de Lutero miraron con agrado su esquema educativo completo. Fue considerado por
los así llamados reformadores como el más grande educador de la época, y su
escuela llego a ser tan popular entre protestantes que fue tomada como el modelo
para las escuelas protestantes de Alemania, y su influencia se extendió a
Inglaterra, y desde ahí hasta a América. “Nadie que esté
familiarizado con la educación que se impartía hace cuarenta años en nuestras
escuelas clásicas principales — Eton, Winchester, y Westniinster —, puede dejar
de ver que su currículo estaba formado en mayor parte de acuerdo al modelo de
Sturn.” El historiador dice que la ambición de Sturm era “reproducir a Grecia y
a Roma en medio de la civilización Cristiana.” (Panter, Pag. 163).
ESTE LOBO DOCENTE,
vestido con lana cristiana, hizo un gran daño a los corderos del rebaño, e hizo
posible la victoria papal. El más peligroso de todos los enemigos de una iglesia
es una escuela propia, cristiana de profesión, con “algunos maestros y
administradores, convertidos sólo a medias… que están acostumbrados a los
métodos populares…que ceden en algunas cosas y hacen reformas a medias,
prefiriendo trabajar de acuerdo a sus propias ideas” (Joyas de los
testimonios, tomo 2, p. 419), quienes paso a paso, avanzan hacia una
educación mundana, llevando consigo a los corderos inocentes. En el día del
juicio será más fácil para aquel hombre que ha sido frío y enemigo a la clara de
un movimiento de reforma que para aquel que profesa ser pastor de ovejas pero
que ha sido un lobo vestido de oveja, quien engaña a los corderos hasta que son
incapaces de salvarse así mismo. Este es el golpe magistral del diablo para
echar abajo la obra de Dios en el mundo, y no existe una obra más difícil de
contrarrestar. Ninguna otra forma del mal es denunciada tan fuertemente con las
palabras. “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente; ojalá fueses frío
o caliente. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitará de mí
boca”. (Apoc. 3:15,16).
LA ESCUELA DE STURM
estaba a mitad de camino entre las escuelas cristianas de Lutero y Melanchton y
las escuelas papales que lo rodeaban. Esta ofrecía una mezcla de literatura
clásica, medieval con una rebanada delgada de las Escrituras, introducida para
causar impresión, y condimentada con las doctrinas de la iglesia. Su plan
estudio no era práctico; sus métodos de instrucción era mecánico; se exaltaba el
aprender las cosas de memoria; su gobierno era arbitrario y empírico. “Un
conocimiento muerto de palabras tomó el lugar de un conocimiento vivo de las
cosas... Los alumnos eran obligados a aprender, pero no fueron educados para oír
y ver, para pensar y probar, y no fueron guiados a una independencia verdadera y
a una perfección personal. Los maestros encontraban su función en enseñar el
texto prescrito, no desarrollando armoniosamente el ser humano joven de acuerdo
con las leyes de la naturaleza.” (Painter, History of Education, p. l56).
Macaulay, hablando de este sistema de educación, añade: “prometieron lo que no
era práctico: rechazaron lo que era práctico. Llenaron el mundo con palabras
largas y barbas largas, y lo dejaron tan ignorante y tan depravado como lo
encontraron”. (Macaulay Bacon, p. 379).
LAS ESCUELAS JESUITAS.
— Este estudio debe dejar claro que los maestros protestantes debilitaron y
descalificaron a las denominaciones protestantes para el ataque hecho por el
papado a través del contra sistema de educación introducido por Loyola, fundador
de la orden de los Jesuitas. Anterior a esto, la iglesia católica se dio cuenta
de su debilidad para contrarrestar el gran movimiento del protestantismo,
inaugurado por miles de misioneros entrenados en las escuelas cristianas de
Lutero y Melanchton. El papado reconoció el punto vulnerable del protestantismo
al notar el regreso de la Iglesia protestante a la ortodoxia muerta bajo el
liderazgo deficiente de los sucesores de Lucero.
LA ORDEN BE LOS JESUITAS
Funda su misión especial en combatir la reforma. Eligió como blanco controlar la
educación, como el medio más efectivo de detener los progresos del
protestantismo. “Desarrolló una actividad educacional inmensa” en países
protestantes. y ganó para sus escuelas una gran reputación..., paró el progreso
de la reforma más que ningún otro medio, e incluso tuvo éxito en
recuperar territorio que ya había sido conquistado por el protestantismo. .
.trabajó principalmente a través de sus escuelas, de las cuales estableció y
controló un gran número. Cada miembro de la orden llegaba a ser un maestro
competente y práctico”. (Painter, History of education, p. 166).
LOS SIGUIENTES MÉTODOS
de enseñanza son característicos de las escuelas jesuitas: “Se cultivaba la
memoria como un medio de impedir la libre actividad del pensamiento y la
Claridad de juicio”. En el lugar de la autonomía [auto gobierno] “sus métodos de
disciplina eran un sistema de desconfianza mutua, espionaje, y de delatación
recíproca. La obediencia implícita exoneraba a los alumnos de toda
responsabilidad referente a la justificación moral de sus hechos.” (Rosencranz,
p. 270). “Los jesuitas hicieron uso abundante de la competencia y la
rivalidad. El que sabía provocar la competencia o la rivalidad había
encontrado el auxiliar más poderoso para su enseñanza. Nada sería más honorífico
que dejar atrás a un compañero estudiante, y nada sería más deshonroso que ser
superado o dejado atrás. Se distribuirían premios al mejor estudiante con la
solemnidad más grande. . .Buscaba resultados ostentosos con los cuales
deslumbrar al mundo; un desarrollo armonioso cabal no era nada... Los jesuitas
no trataron de desarrollar todas las facultades de sus alumnos, sino tan solo
las facultades reproductivas y receptivas”. Cuando un estudiante “lograra hacer
una exhibición brillante de los recursos de una memoria bien abastecida, había
alcanzado el punto superior al que los jesuitas buscaban conducirlo”. La
originalidad y la independencia de pensamiento, el amor a la verdad por su
propio mérito, el poder de reflexionar y formar juicios correctos no sólo eran
negados, eran suprimidos en el sistema jesuita’, (Painter, P. 172).”El
sistema jesuita de educación tuvo un éxito rotundo, y por cerca de un siglo,
todos los hombres destacados entre la cristiandad procedieron de las escuelas
jesuitas.” (Rosencranz, P. 272).
EL ÉXITO DE LAS ESCUELAS JESUITAS.
— Acerca del éxito del sistema educacional jesuita en sobreponerse a los
descuidados e indiferentes protestantes, leemos: “Se salieron con la suya”.
Opacaron las escuelas protestantes y como un parásito, les chuparon la vida...
“Sus labores estaban por sobre todo dedicadas a las universidades. Los
protestantes sacaron a sus hijos de las escuelas lejanas y los pusieron bajo el
cuidado de los jesuitas. Los jesuitas ocuparon las sillas de los profesores. .
.Conquistaron a los Alemanes en su propio terreno, en su misma casa, y le
arrebataron una parte de su tierra natal.” (Rosencranz, p. 272).
Esta conquista continuó rápidamente por casi todos los países de Europa.
Conquistaron a Inglaterra llevando a los jóvenes ingleses a Roma y educándolos
en escuelas jesuitas, y enviándolos de regreso como misioneros y maestros a su
tierra nativa. Y así se establecieron en las escuelas de Inglaterra. Los
jesuitas invadieron también el Nuevo Mundo, quedando completamente establecidos,
y han estado empleando aquí sus métodos característicos desde entonces. Aquí,
como en otra parte, su único propósito es “obtener la dirección absoluta de la
educación, para que al tener a los jóvenes en sus manos puedan moldearlo según
su propio patrón.” (Footprints of the jesuits, P.419).
“En el espacio de cincuenta años desde el día que Lutero quemó la bula
pontificia de Leo frente a la puerta de Wittembers, el protestantismo ganó su
más alto poder, un poder que pronto perdió, y que nunca ha recuperado.” (Macaular’s
Von Ranke).
“¿Cómo fue que el protestantismo logró tanto, y no obstante no continuó?, ¿Cómo
fue que la iglesia de Roma, luego de haber perdido una gran parte de Europa, no
sólo dejó de perder, sino que en realidad recuperó cerca de la mitad de lo que
había perdido? Ciertamente esta es una pregunta sumamente importante y curiosa.”
Ya hemos dado la respuesta, sin embargo Macaulay, quien conoció la parte jugada
por las escuelas jesuitas fundada por Loyola, expresa muy bien la respuesta en
estos términos: “Tal fue el célebre Ignacio Loyola, quien, en la gran reacción
desempeñó la misma labor que Lutero jugó en el gran movimiento protestante. Fue
a los píes de ese jesuitas que los jóvenes de las clases alta y media fueron
criados desde la niñez hasta la hombría, desde los primeros rudimentos hasta los
cursos de retórica y filosofía... La gran orden salió venciendo y para vencer...
Su objetivo primordial era que ninguna persona fuera sacada del gremio de la
iglesia.”
LA PERSECUCIÓN DE LA HEREJÍA DERROTA LA CAUSA PROTESTANTE:
— Macaulay expone la derrota del protestantismo y del éxito del papado en estos
términos: La guerra entre Lutero y el papa Leo fue una guerra entre la fe firme
y la incredulidad; entre el celo y la apatía; entre la energía y la indolencia;
entre la seriedad y la frivolidad; entre la moralidad pura y el vicio. Muy
diferente fue la guerra que el protestantismo degenerado tuvo que emprender
contra el catolicismo regenerado” hecha posible por el sistema educativo
jesuita. “Los reformadores habían contraído algunas de las corrupciones que
precisamente habían sido condenadas en la iglesia de Roma. Se habían vuelto
tibios y mundanos. Sus grandes líderes de antaño habían sido llevados a la
sepultura y no habían dejado sucesores... Por todas partes en el lado
protestante vemos languidez; por doquier en el lado católico vemos ardor y
devoción. Casi todo el celo de los protestantes se dirigía el uno contra el
otro. Dentro de la iglesia católica no había serias disputas sobre puntos
de doctrina... Por otra parte, el ejército que debía haber peleado la batalla de
la reforma se gastó en conflicto civil.”
EL PAPADO APRENDIÓ UNA AMARGA LECCIÓN EN EL TRATO CON LOS HEREJES. A PARTIR DE
LA REFORMA CONSERVA SU FUERZA PONIÉNDOLOS A TRABAJAR.
Macaulay dice: “Roma entiende cabalmente lo que ninguna otra iglesia jamás ha
entendido—cómo tratar con los fanáticos— La iglesia católica ni se somete al
fanatismo ni lo prescribe, sino que lo usa... por consiguiente lo enrola
(al fanático) en su servicio… para un hombre de esta mentalidad no hay lugar en
el gremio del establecimiento (de las iglesias protestantes ortodoxa). Él no ha
estado en ninguna Universidad;… y se le dice que si permanece en la comunión de
la iglesia, debe hacerlo como un oyente, y que, si está resuelto a ser un
maestro, debe comenzar siendo un cismático (un hereje). Pronto el cismático hace
su elección; pronuncia un discurso inquietante en Tower Hill o en Smithfield.
Una congregación es formada, y en pocas semanas la iglesia (protestante) ha
perdido para siempre cien familias.”
El papado fue más sabio que el protestantismo en su trato con aquellos que se
volvían un tanto irregulares en sus puntos de vista. El papado gastaba poco
tiempo con las dificultades de la iglesia. Dirigía los esfuerzos del cismático,
en lugar de intentar obligarlos a salir de la iglesia. “Al fanático ignorante
que la iglesia inglesa convertía... como un enemigo de lo más peligroso, la
iglesia católica lo convertía en un campeón. El papado le pide que se deje
crecer su barba, le cubre con una capucha y una sotana de un material ordinario
y oscuro, le ata un cordel en su cintura, y lo envía a enseñar en nombre del
papado. Él no le cuesta nada al papado. Él no toma dinero del clero regular.
Vive de la limosna de aquellos que respetan su carácter espiritual y están
agradecidos por sus instrucciones... Toda esta influencia se emplea para
fortalecer la iglesia. . . De esta manera la iglesia de Roma une en sí misma
toda la fuerza de la organización y toda la fuerza de oposición... Colocad a
Ignacio Loyola en Oxford. Con toda seguridad que se convertiría en el cabecilla
de una disidencia formidable. Colocad a John Wesley en Roma. Con toda seguridad
se convertirá en el primer general de una nueva sociedad devota al interés y al
honor de la iglesia.” (Macaulay’s Von Ranke).
La iglesia de Roma, desde su rejuvenecimiento, está literalmente viva con
soldados resueltos, entusiastas, y celosos que no saben de otra cosa que sino
vivir, gastarse, y morir por la iglesia. Esté decidida a conquistar y a traer de
vuelta las denominaciones protestantes humilladas, impotentes y completamente
subyugadas. Tiene por todas partes, por medio de sus maestros jesuitas,
editores, y oficiales públicos, hombres trabajando para amoldar el sentimiento
público, para tomar las posiciones de control y de importancia en el gobierno, y
sobre todo, obtener el control, por medio de sus maestros, de las mentes de los
niños y jóvenes protestantes. Valora aquel inmortal principio, y hace uso de él,
“Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se aparataré de él.”
(Proverbio 22:6), Permítanme educar a un niño hasta los doce años de edad, dicen
los católicos, y permaneceré siendo un católico por siempre. Ahora podemos
comprender mejor por qué aquellos reformadores ingleses no comprendieron el
carácter y el peligro del sistema escolar en boga en Cambridge, Oxford, Eton, y
Westmínster, e inconscientemente plantaron este sistema de educación en la costa
de su nueva tierra y en cada una de sus escuelas cristianas. Ignorantemente la
fomentaron y la diseminaron, y sus sucesores, como los sucesores de Lutero y
Melanchton, se infectaron tanto con el espíritu de Roma que para el 1844 las
iglesias protestantes moralmente eran como su madre. (La Iglesia Católica).
Con esto hemos estado investigando el origen de las raíces que sostuvieron el
árbol de la educación en los Estados Unidos. Mientras que Harvard, la primera
escuela en nueva Inglaterra, al principio “era un poco más que una escuela de
entrenamiento para ministros”, y “La Biblia fue sistemáticamente estudiada”, sin
embargo queda claro para cualquier estudiante del plan de estudio de Harvard
que, aparte de la enseñanza de la Biblia, su currículum fue diseñado de acuerdo
a Eton, Rugby, y otras notables escuelas inglesas que estaban basadas todas en
el sistema de Sturm. Yale, Willíam, y Mary, y otras instituciones de los Estados
Unidos fueron diseñados según este mismo sistema. He aquí la América
Protestante entrenando sus hijos en escuelas que fueron diseñadas de acuerdo a
las escuelas papales de Sturm.
EL SECRETO DEL RECHAZAMIENTO DE LAS DENOMINACIONES PROTESTANTES
en 1844 está contenido en la historia educativa dada hace un momento. Vemos que,
aun cuando persistían en la forma del protestantismo, su sistema educativo
continuamente infundía la vida del papado en el estudiante. Esto produjo una
forma de protestantismo imbuido con el espíritu papal. Esto significa,
Babilonia. ¿No deben nuestros estudiantes cuestionar seriamente el carácter
del sistema educativo baja el cual están, no sea que se encuentren en la
compañía de aquellas cinco vírgenes fatuas que serán rechazadas en el tiempo del
fuerte clamor, al igual que las grandes iglesias cristianas que fueron
rechazadas en el tiempo del clamor de medianoche porque no lograron entender la
“verdadera ciencia de la educación.”? “No vinieron a la línea de la verdadera
educación,” y rechazaron el mensaje.
CIERTAS IDEAS DIVINAS DE REFORMA EN EL GOBIERNO CIVIL
fueron recibidas de Dios por algunos hombres en este país (U.S.A.) durante los
días de la herida del papado. Estos hombres se atrevieron a enseñar y practicar
estas verdades. Fomentaron los verdaderos principios del gobierno civil a un
punto tal que el mensaje del tercer ángel pudiera ser entregado bajo su amparo.
Pero el sistema papal de educación, según era operado por las iglesias
protestantes, fue una constante amenaza para esta reforma civil, porque las
iglesias no se desprendieron del proceder clásico medieval de conceder títulos y
honores sin los cuales es difícil que la aristocracia y el imperialismo
prosperen en la iglesia o en el estado. Pero a pesar del fracaso de las iglesias
de desprenderse de este sistema, los reformadores civiles repudiaron las
coronas, los títulos, los honores y todo lo que habría perpetuado la
aristocracia y el imperialismo Europeo. Las iglesias, a causa de que todavía se
adherían al sistema educativo papal fueron los responsables, no sólo del
espíritu papal dentro de sí mismas, sino también por el retorno del imperialismo
ahora manifestado tan claramente por nuestro gobierno, y especialmente digno de
atención su tendencia a la centralización como las federaciones, monopolios, y
los sindicatos.
El año 1844 fue uno de los periodos más críticos en la historia de la iglesia
desde los días de los apóstoles. La mano profética había estado señalando ese
año por siglos. Todo el cielo estaba interesado en lo que estaba por acontecer.
Los ángeles trabajaron con intenso interés por aquellos que decían ser
seguidores de Cristo para prepararlos para que reciban el mensaje que debía
llegar al mundo de entonces. Pero la historia citada arriba muestra que las
denominaciones protestantes persistieron en el sistema de educación que tomaron
del papado, el cual completamente las descalificó tanto para recibir como para
dar el mensaje. En consecuencia, les fue imposible preparar hombres para que lo
proclamasen.
En el año 1844, el mundo se estaba aproximando al gran día de la expiación del
santuario Celestial. Anterior a esta fecha, la historia registra un notable
movimiento educativo cristiano y un reavivamiento religioso extraordinario. Las
iglesias populares se estaban acercando rápidamente a su prueba crucial. Y Dios
sabía que les era imposible portaran aceptablemente el mensaje final a menos que
pudieran “venir a la línea de la verdadera educación.” — A menos que tuvieran
una clara comprensión de “la verdadera ciencia de la educación.” Estas palabras
eran aplicables a ellas: “Ahora como nunca antes necesitamos entender la
verdadera ciencia de la educación. Si dejamos de entender esto, nunca tendremos
un lugar en el reino de Dios”.
LO QUE LAS IGLESIAS PROTESTANTES ENFRENTARON EN EL AÑO 1844, NOSOTROS LOS
ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO-DÍA LO ENFRENTAMOS
HOY. Veremos cómo las denominaciones protestantes se opusieron a los
principios de la educación cristiana y así dejaron de preparar a sus jóvenes
para que dieran el clamor de medianoche. Los jóvenes Adventistas del
Séptimo-Día, miles de los cuales están en las escuelas del mundo, no pueden
darse el lujo de permitir que se repita este fracaso. La caída moral de las
iglesias protestantes que causa el poderoso clamor, “ha caído Babilonia, ha
caído”, (Apoc. 14:7) nunca habría ocurrido si ellos hubieran sido fieles a los
principios de la educación cristiana. Si los Adventistas del Séptimo-Día se
allegan al fuerte pregón con la misma experiencia que se allegaron los
protestantes al pregón de media noche, serán también vírgenes fatuas para
quienes también la puerta estará cerrada. Todas las vírgenes de la parábola de
Cristo tenían lámparas, las doctrinas; pero carecían de un amor a la verdad que
encienden a estas doctrinas. “La ciencia de la verdadera educación es la verdad,
la cual ha de quedar grabada tan profundamente en el alma que no pueda ser
borrada por el error que abunda por doquiera. El mensaje del tercer ángel es
verdad y luz y poder.” (Joyas de los testimonios, tomo 2, P. 412). ¿No es
la educación cristiana, entonces, la luz para las doctrinas? La educación papal
no enciende esas lámparas, porque es oscuridad.
Ciertamente este es un tiempo solemne para nuestros jóvenes Adventistas del
Séptimo-Día, un tiempo cuando cada maestro en la tierra, cuando cada estudiante
y futuro obrero misionero en la iglesia, debe mirar la situación honradamente y
determinar su actitud hacia los principios de la educación cristiana. Puesto que
“antes que podamos llevar el mensaje de la verdad presente en toda su plenitud a
otros países, debemos romper primero todo yugo. Debemos venir a la línea de la
verdadera educación”. (The Madison School, p. 30). “Ahora como nunca
antes necesitamos entender la verdadera ciencia de la educación. Si dejamos de
comprender esto, nunca tendremos un lugar en el reino de Dios”. (White,
Christian Educator, August, 1897 Ver también Mente, carácter y
Personalidad, p.53.]). Estamos tratando con un asunto de vida o muerte.
Estudios sobre Educación Cristiana
Capítulo 2
HISTORIA DE LA REFORMA EDUCATIVA ANTES DEL AÑO 1844
Ahora emprenderemos el estudio de la reforma educativa, realizada por las
denominaciones protestantes en relación con el mensaje del primer ángel antes
del 1844. La siguiente declaración muestra que había necesidad de una reforma en
la educación de aquel tiempo.
“Cuando la verdad para estos últimos días llegó al mundo en la proclamación de
los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles, se nos mostró que
en la educación de nuestros niños debía introducirse un orden diferente de
cosas.” (Testimonios Para La Iglesia, t. 6, p.131. [También en Joyas de
los Testimonios, tomo II, p.409]).
Es imposible, por el límite del tiempo, estudiar con detalles todas las
experiencias de un grupo de más de sesenta escuelas que abogaban por reforma en
la educación antes del 1844. No intentando agotar el tema, el objetivo será
mostrar que la luz de la educación cristiana brilló con suficiente claridad en
varias escuelas de los Estados Unidos para dar a las denominaciones protestantes
una oportunidad de juntar estos principios según se desarrollaban en varias
escuelas, para que los incorporaran en sus propias escuelas de iglesias, para
venir a la línea de la verdadera educación, y preparar un ejército de misioneros
para esparcir el mensaje al mundo de aquel entonces. Para mayor conveniencia,
las varias fases de la educación cristiana serán consideradas como sigue: El
lugar de la Biblia en la Educación; La Literatura Clásica Mundano Moderno y
Antigua; Cursos de Estudios Electivos, Títulos y Honores; Reforma en la Dieta;
Ubicación de las Escuelas y Edificios Escolares; Preparación para la obra
Misionera de Sostén Propio y un Movimiento de Laicos.
La actitud del estudiante Adventista del Séptimo Día hacia estos problemas
medirá su eficiencia en la proclamación del mensaje del tercer ángel.
LOS HISTORIADORES CITADOS: — La historia del movimiento de reforma educativa
previo al 1844, de la cual citamos, ha sido escrita, en su mayor parte, por
hombres que no simpatizaban con las reformas realizadas en aquella época. Muchos
de estas escuelas, después de abandonar sus reformas, desarrollaron el sistema
popular de educación. Los educadores que estuvieron relacionados con estas
escuelas en su historia posterior no están más orgullosos de aquel periodo que
cubre estas experiencias de reforma de lo que está el hombre que una vez conoció
a Cristo y le sigue con sencillez, y más tarde se fue al mundo. Tal hombre es
capaz de tomar en broma su experiencia religiosa, y excusarse así mismo de su
primera actitud hacia la reforma.
Así estos historiadores, que escribieron después del período de reforma,
frecuentemente han descrito la reforma en una luz desfavorable e incluso
ridícula. Si tuviéramos acceso a los reformadores mismos, sin lugar a dudas el
movimiento aparecería en una luz más poderosa aun. No obstante, se proporciona
suficiente información, incluso por los enemigos del movimiento, para convencer
al lector de que el espíritu de Dios conmovió los corazones de los líderes
educativos y a los líderes de la iglesia en estas grandes
reformas,
y que bajo Su dirección intentaron practicarlas.
1. EL LUGAR DE LA BIBLIA EN LA EDUCACIÓN.
Sobre este problema, la relación que la palabra de Dios debería tener respecto a
otras materias del currículo escolar, se ha estado peleando la guerra de los
educadores. El líder en cada lado de esta controversia entiende que su victoria
depende sobre la posición que la Biblia tenga en la escuela.
La historia de este debate entre las dos fuerzas sobre la posición de la palabra
de Dios en la educación de los jóvenes, puede ser leída en la siguiente historia
Bíblica: “y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el
tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué... y se levantó después de
ellos otra generación que no conocía a Jehová... y dejaron a Jehová... y se
fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus
alrededores... y se encendió contra Israel el furor de Jehová el cual los
entregó en manos de robadores que lo despojaron y no pudieron ya hacer frente a
sus enemigos... y Jehová levanta jueces que lo librasen… Mas acontecía que al
morir el juez ellos volvían atrás, y se corrompían... siguiendo a dioses
ajenos”. (Jueces 2:7-19).
Esta es una historia condensada del antiguo Israel. Cuando la palabra de Dios
ocupaba su lugar apropiado en el hogar y la escuela, Israel prosperaba, y las
naciones mundanas decían "verdaderamente esta gran nación es un pueblo sabio y
entendido. (Deut. 4:6) Luego vemos que “olvidaron las cosas” de Dios y dejaron
de “enseñar a sus hijos la palabra”. Estos hijos sin instrucción “se mezclaron
con las naciones y aprendieron sus obras, y sirvieron a sus ídolos, los cuales
fueron causa de su ruina… Se contaminaron así con sus obras, y se prostituyeron
con sus hechos... Jehová los entregó en poder de las naciones y se enseñorearon
de ellos los que les aborrecían... Muchas veces los libró Dios. (Salmos 106:
35-43).
El estudiante de la Biblia puede leer en esta historia del antiguo Israel una
serie de reformas que elevaban la Palabra de Dios a su lugar correspondiente en
el hogar y la escuela. Esto era seguida por un descuido en relación al estudió
de la Biblia y a la práctica de sus principios en el hogar y la escuela. Esto
quiere decir que las ideas de los hombres impíos fueron consideradas superiores
a la Palabra de Dios, dando como resultado tanta debilidad que la misma gente a
quien Israel estaba tan ansioso de imitar los despreciaron por sus imitaciones,
y los miraron con tal disgusto que sometieron a Israel a la despreciable
esclavitud; e Israel perdió la estima del mundo, a cambio de su descuido de la
palabra de Dios. En el mundo educativo Israel se convirtió en la cola en envés
de convertirse en la cabeza. Ha sido una batalla real entre Cristo y Satanás,
Cristo siempre colocando la sabiduría de su Palabra delante su pueblo como “la
cosa principal”, “un árbol de vida”, mientras que el dios de este mundo nos
mantiene en cautiverio todas las veces que el amor a la verdad muere en nuestros
corazones. Su propósito siembre ha sido engañar “por medio de filosofía y huecas
sutilezas, según las tradiciones de los hombres conforme a los rudimentos del
mundo.” (Colosenses 2:8). Y Así el problema en disputa entre Cristo y Satanás en
la controversia educativa, pasada, presente y futura, ha sido tocante al lugar
de la Biblia en las mentes y en las vidas de los maestros y alumnos.
La historia del Israel moderno se puede escribir con el mismo lenguaje como la
historia del Antiguo Israel, sustituyendo solamente frases y términos modernos
para fijar más vívidamente las comparaciones y las aplicaciones. La generación
seducida a preferir la literatura mundana en lugar de la Palabra de Dios, nunca
ha sido capaz de aplicarse a sí misma estas lecciones, porque “el dios de este
siglo cegó el entendimiento de los incrédulos”. (2 corintios 4:4). “Por sobre
todos los demás libros, la Palabra de Dios debe ser tema de estudio el gran
libro de texto, la base de toda educación; y nuestros niños deben ser educados
en las verdades que ella encierra, sin atender a hábitos y columbres
precedentes. Al hacer esto, maestros y alumnos encontrarán el tesoro escondido;
la educación superior... Debe introducirse y adaptarse un nuevo propósito,
ayudarse a los alumnos a aplicar los principios de la Biblia en todo lo que
hacen. Debe señalarse claramente y eliminarse todo aquello que salga de lo
recto, pues es iniquidad que no debe perpetuarse”. (Joyas de los Testimonios,
II, p.410, 412 [También en Testimonios para la Iglesia, t. 6, p.136, 132]).
Los estudiantes de nuestras escuelas cristianas deberían poner a prueba con la
Palabra de Dios cada hecho y cada aseveración ofrecida. Toda información que no
pase la prueba debe ser rechazada como paja, porque no es aceite para sus
lámparas, y sólo estorbará al darse el fuerte clamor. “Debe introducirse un
orden de cosas diferentes” en nuestras escuelas, y “toda cosa torcido y
deformada” deben ser enderezadas por los principios bíblicos. Si este principio
hubieran sido seguidos antes del 1844, los estudiantes habrían estado preparados
para recibir el clamor de media noche, y hubieran llevado el mensaje a los
confines de la tierra.
LA BIBLIA EN OBERLIN. — La universidad de Oberlin, establecida en Oberlin, en el
estado de Ohio, Estados Unidos, en el año 1833, tuvo una experiencia muy
interesante en la preparación de obreros cristianos. Un historiador de la
institución escribió: “las Escrituras, tanto en la versión inglesa como en las
lenguas originales, fueron consideradas como poseedoras del más alto valor
educativo; y como tales, debían ser estudiadas en primer, último y cualquier
lugar entre estos... La Biblia es apta para estar, y debiera estar cuando menos
a la par de los clásicos [literatura griega o latina] y debe tener un lugar en
cada plan de educación, desde la escuela primaria hasta la universitaria… ¿No
deben los estudiantes de teología leer la Biblia entera en hebreo y griego?
Oberlin decidió restaurar la Biblia a su lugar como un libro de texto permanente
en el curso entero... ¡Educación cristiana sin la Biblia! ¡Una monstruosidad en
el mundo religioso, una piedra de tropiezo para los incrédulos!” (Oberlin
p.233-235).
Las siguientes palabras resumen las conclusiones de una gran parte de eruditos
de aquel entonces que se estaban forzando por lograr una reforma en la
educación: “En la Edad Media la literatura clásica fue primero despreciada, y
luego sobre-exaltada, y las Escrituras empequeñecidas. Ahora de nuevo, vernos
que la Biblia sirve para la dicción y para el discernimiento... La Biblia se
pasa por alto y se descuida en la educación. Dejad que la Biblia ocupe su lugar.
Asuntos como este no deben decidirse por las costumbres de las escuelas que
ya están repletos de muchas costumbres que han llegado desde la época del
cardenal Bembo”. (Idem, p.235).
Se hicieron esfuerzos fervientes para colocar la Biblia donde le correspondía en
las escuelas por medio de muchos reformadores educativos. El poder de Dios
acompañó este esfuerzo. Si los maestros no hubiera cedido a la presión ejercida
por los líderes que simpatizaban con la educación mundana, la historia de las
iglesias protestantes hubiera sido completamente diferente, y también la de los
Adventistas del Séptimo-Día.
OBERLÍN PERMITIÓ QUE LA BIBLIA DECAYERA DE SU POSICIÓN ELEVADA y, después de un
lapso de sesenta años, por las siguientes palabras juzgamos que la Biblia
todavía no ha alcanzado el lugar que debe de ocupar, incluso entre nuestros
propios estudiantes: “La Biblia no ha sido hecha el tema vital de su educación,
sino que libros mancillados de incredulidad y propagadores de teoría malsanas
han sido puesto delante de ellos.” (Consejos para los Maestros, p. 429)
2. LA LITERATURA CLÁSICA MUNDANA ANTIGUA Y MODERNA.
Los estudiantes en un sistema educativo mundano son inspirados con ideas de las
literaturas clásicas paganas y otros autores mundanos, así como los estudiantes
de la educación cristiana son inspirados con la Biblia. Las literaturas clásicas
o humanistas, pueden no siempre aparecer por nombre en el currículo de algunas
así llamadas escuelas cristianas; sin embargo, si el sistema no está animado por
el espíritu de la Biblia, los resultados de la educación se verán en caracteres
mundanos.
“Se pone en manos de niños y jóvenes en nuestras escuelas libros de autores no
inspirados como libros de texto, como libros por los cuales han de ser educados.
Permanecen delante de los jóvenes y el precioso tiempo de éstos se ocupan en el
estudio de cosas que nunca podrán usar,” (White, La Educación Cristiana p. 253).
Todos los asuntos innecesarios debieran desarraigarse de los cursos de estudio,
y sólo debe colocarse delante de estudiantes los estudios que les resulten de
verdadero valor.” (White, Consejos para los Maestros, p. 429)
LA LITERATURA CLÁSICA EN OBERLIN. Los reformadores educativos anteriores
al 1844 se esforzaron por seguir la verdad en los temas que enseñaron. Oberlin,
entre otras, tuvo esta experiencia: “La literatura clásica pagana, estas
palabras representan otros de los problemas calientes de hace sesenta años
atrás... el tema era discutido entre le público por todas partes.” El presidente
Mahan, en 1835 objetó el presente plan concerniente al griego y al latín,
especialmente al último. Estaba mejor adaptado, decía él, para educar a los
paganos que para educar a los cristianos. Podemos disciplinar la mente con las
Escrituras hebreas y griegas, y estas pueden purificar la mente. Esta es la
opinión de los mejores hombres y los mejores eruditos. Tengamos menos literatura
clásica y mas ciencias naturales, mas derecho americano, e historia, más de los
hombres y sus cosas. Dennos conocimiento, verdadero, concreto, práctico y
aprovechable.”
El prospecto anual de Oberlin, publicado en 1834, contiene esta declaración: “El
departamento universitario brindara instrucciones tan extensas, como otras
universidades, diferenciándose de algunas al sustituir los autores paganos mas
objetables por hebreo y literatura clásica sagrada”. La razón señalada para el
cambio de los autores paganos por la Escritura en su original era que “ciertos
autores clásicos eran abominablemente tan inmundos que sería nada menos que
criminal ponerla en las manos de nuestros jóvenes.”
Sesenta años después de esto, nosotros los Adventistas del Séptimo-Día recibimos
la siguiente instrucción sobre este asunto, porque nuestras escuelas no habían
tomada la posición positiva que estos reformadores educativos tomaron antes del
clamor de medía noche sobre los autores mundanos y clásicos: “¿Deben presentarse
los sentimientos paganos e incrédulos los a nuestros alumnos como adiciones
valiosos a su caudal de conocimiento?” (Consejos para los Maestros, pág. 26,
27).
La Junta Directiva pidió a la Facultad de Oberlin que “considerara con mucha
oración y deliberación si el tiempo dedicado a los clásicos paganos no debería
ser utilizado para estudiar las Escrituras hebreas y la ciencia natural.” Tres
años más tarde la misma junta directiva preguntó: “¿No deben los estudiantes de
teología leer la Biblia entera en hebreo y griego?” Dos años más tarde votaron
“que no se debe negar a ningún estudiante la aprobación del colegio al final de
su curso por falta de conocimiento de los clásicos paganos, visto que apruebe
bien un examen en otras materias necesarias para prepararlo para predicar a
Cristo.”
El movimiento en favor de sustituir los clásicos paganos con las Escrituras
encontró simpatía en muchas escuelas. En 1830 un abogado de gran eminencia,
graduado en Yale, hizo un alegato: “Los clásicos sagrados versus pagano.” El
director de Amhurst, el director de Cooper Union, y el profesor Stowe, la
Universidad de Darmouth, “estaban en completa afinidad en un deseo de ver
relativamente menos honor otorgado a la literatura antigua griega y romana y
relativamente más honor a la literatura palestina antigua.” (Oberlin, p.
231—235).
Estas citas muestran que un número de instituciones de enseñanza que hoy apoyan
los clásicos, favorecieron la sustitución de los clásicos con las Escrituras en
un momento de su historia.
3. CURSOS ELECTIVOS DE ESTUDIO Y TÍTULOS.
La educación mundana obliga a los estudiantes, sin considerar sus necesidades o
su trabajo futuro, a seguir un curso prescrito de instrucción. Trata con los
alumnos en masa. La educación cristiana reconoce las necesidades individuales, y
obra para perfeccionar el carácter individual. Le permite a los alumnos, en
consejo con los profesores, seleccionar materias de acuerdo a sus necesidades
futuras. El papado no puede prosperar, a menos que coloque a los alumnos
enteramente en un curso prescrito para destruir la independencia y la
individualidad. El protestantismo es lo contrario.
“Este largo, dilatado proceso, añadiendo y añadiendo más tiempo, más materias,
es uno de los engaños de Satanás para retrasar los obreros. Si tuviéramos miles
de años por delante, tal profundidad de conocimiento seria innecesario, aunque
podría ser mucho más apropiado, pero ahora nuestro tiempo es limitado.” (Special
Test. on Education p. 106).
CURSOS ELECTIVOS. Thomas Jefferson en 1823, en su declaración de los principios
de la universidad de Virginia, dijo, hablando del currículum estereotipado: “No
estoy completamente informado de lo que se practica en Harvard, sin embargo hay
una práctica de la cual ciertamente variaremos, aunque ha sido copiada, creo,
por casi toda universidad y academia un los Estados Unidos. Es la de colocar a
todos los alumnos en curso prescrito de lectura, y desaprobar la aplicación
exclusiva a sólo aquellas materias que los calificarán para las vocaciones
particulares para las cuales ellos están destinados. Por el contrario, le
permitiremos elección sin control en las clases que elijarán asistir, y sólo
requeriremos calificaciones elementales, y edad suficiente. Boone más adelante
dice: “Esta política ha estado en vigencia desde entonces… No existe un
currículo de estudios como en la mayoría de las instituciones de igual grado…
Esta es ‘la libertad de la enseñanza’, y es el correlativo de aquella libertad
fundamental de igualdad de aprendizaje la cual en este país ha llegado a ser
conocida como ‘el sistema abierto, o sistema electivo’”. (Boone, p. 190-191.)
EL PLAN DE JEFFERSON de curso electivo fue un puñetazo a uno de los principios
fundamentales del sistema papal que no da al estudiante opción, y, naturalmente,
aquellos que estaban controlados por el sistema Papal se opusieron al plan.
Boone dice, “En 1814, después de numerosas derrotas y constante oposición de
parte de las universidades de William y la de Mary, de las iglesias
Protestantes, y de la mayoría de los líderes políticos de la época, el señor
Jefferson y sus amigos procuraron proveer una universidad” que reconociera el
gran principio de libertad en la educación.
La UNIVERSIDAD RANDOLPH-MACON, una institución Metodista, fundada alrededor del
1828 agarró la luz de la educación cristiana e hizo un esfuerzo por desprenderse
del sistema medieval que exaltaba las literatura clásicas. Randolph-Macon tomó
la siguiente acción concerniente a los viejos cursos medievales: se “adoptó el
sistema electivo…se dice que se puede lograr más bajo este sistema que bajo el
sistema curricular antiguo, pero no se le permite a los alumnos elegir por sí
mismo sin consultar con la facultad. Prácticamente cada estudiante tiene un
currículo elegido por él mismo, de acuerdo al curso que él desea seguir.” Por
hacer esto Randolph-Macon se vio dificultades, y no pudo llevar adelante la
reforma. “Era un movimiento nuevo, y tuvo que enfrentar el prejuicio o la
indiferencia fría de parte de los pastores y la gente.” Jefferson, p. 243.
HARVARD, esa escuela que absorbió el sistema Papal de John sturm de la Cambridge
inglesa y que guió a todas las otras escuelas americanas al plan de educación
papal, estuvo entre las primeras viejas escuelas que intentó venir a la línea
de la verdadera educación sobre esta reforma. Comenzó alrededor del 1824. “La
experiencia de Harvard, durante la larga transición de un currículo uniforme
obligatorio a uno de estudio de elección libre regulado, pudiera ser de ayuda
para otras instituciones…se adoptó un curso descripto como el más amplio plan
endorsado hasta la época.” Se les dio a los estudiantes una gran libertad en la
elección de sus estudios. Se le permitió “elegir de las siguientes materias…fue
una gran concepción y tuvo una influencia permanente sobre el curso.” (Boone, p.
196).
YALE, quien tan de cerca imitaba a Harvad en los comienzos de su historia, quedó
materialmente afectada por la reforma en cursos preparados por Harvard, y le
permitió a los estudiantes una libertad mayor en la elección de estudios.
Incluso Yale, que ha sido considerada generalmente y muy apropiadamente como la
conservadora del principio de autoridad in la instrucción universitaria, ha
permitido gran libertad en un cuarto de siglo …tan numerosas fueron las
concepciones que casi la mitad del trabajo de los dos últimos años quedaban para
ser determinada por cada estudiante. El estudiante pre graduando elegía 60% de
su estudio y el graduando elegía 80%…Desde el punto de vista de los antiguos, o
incluso de un erudito del período revolucionario, el cambio parecería ser
arruinador; pero ya nadie niega la necesidad ni la sabiduría del principio
electivo. El permitir elección es peligroso; pero el no permitirlo es aun
más peligroso.” (Boone p. 197).
LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN, años atrás, se liberó, y “a los estudiantes les
permitía seguir cursos especiales, y al final de curso recibía certificados de
suficiencia,”
LA UNIVERSIDAD CORNELL también comprendió el principio de la educación cristiana
sobre el tema de cursos electivos.” Se consideraba como fundamental la libertad
en la elección de los cursos de estudios.”
En muchas escuelas consientes se está formulando esta pregunta, “¿Se daría el
grado de B.A (licenciado o Bachelor of arts) donde han sido omitidos los
clásicos? La universidad de John Hopkins dice: sí.” (Boone, p. 198).
Un prominente educador resume de este modo las virtudes del sistema electivo:
Estimula la elección temprana de la profesión de uno; desarrolla la
individualidad; ella da la oportunidad a la elección y a la dirección
individual; da la oportunidad de enseñar lo que el estudiante más necesita;
mantiene mejor el interés del estudiante; y revelará temprano la capacidad del
estudiante.
Los antiguos cursos establecidos eran arbitrarios, y eran necesarios para formar
un consorcio educativo que satisficiera las necesidades del papado. Sin tales
cursos, era difícil guiar a los estudiantes, haciéndolos herramientas eficientes
en las manos de los líderes. A nadie se le debería permitir, de acuerdo a sus
ideas de enseñanza, ejercer el derecho de elección, por temor de que no pueda
ser dirigido por el sistema como un siervo obediente cuando se dedicara a la
obra de su vida. La individualidad y la personalidad, toda independencia y
originalidad, podrían así ser muy bien aplastadas al poner a los estudiantes
bajo el curso prescrito de estudio regular. A ningún hombre se le permitía
enseñar, predicar, o hacer algo de importancia sin primero haber finalizado un
curso y sin haber recibido un título.
Así que el señor, para lograr preparar obreros para el Clamor de Media Noche,
inspiró a los reformadores a atacar el duro y austero curso de estudio que había
sido heredado, prácticamente sin cambio, desde los siglos pasados—un curso que
mantenía las mentes de los estudiantes en el pasado mohoso y oscuro; que los
enceguecía a las cosas prácticas y de interés de la vida y los incapacitaba para
entrar a ésta con la capacidad de poner in practica las cosas aprendida en la
escuela. Tal entrenamiento era absolutamente inútil para aquel que se estaba
preparando para dar el clamor de media noche.
TITULOS ACADÉMICOS:--Los cristianos deben sostener ante el mundo “Que todos los
hombres son creados iguales; que están dotados por su creador con ciertos
derechos inalienables; entre los cuales están la vida, la liberta, y la
prosecución de la felicidad.” El papado se opone a estas verdades, y ha
encontrado ser su herramienta más efectiva para vencer estos derechos
inalienables su sistema educativo con sus cursos y títulos. Por otra parte,
estos destruyen la libertad, la independencia, y la originalidad de pensamiento,
mientras que por otra parte desarrollan la distinción de clase, la aristocracia
y el imperialismo.
La iglesia apostólica apóstata para mantener a sus miembros sumisos a su
voluntad en la enseñanza, vio necesario desarrollar un cartel educativo. Este
monopolio educativo resultó ser eficaz y se consumó cuando adoptó el esquema
pagano de cursos rígidos que conducen a grados académicos. Esta iglesia moldeó
al cristianismo, y al Espíritu de Dios lo sustituyó con el espíritu del
paganismo. El papado fue el resultado de la combinación de la forma cristiana y
de la vida pagana. Hartman, escribiendo acerca del sistema educativo de la
iglesia apóstata, dice, “El conferir títulos académicos fue iniciado por un
papa.” (Religion or No Religion in Education, p. 43).
“Muchos de los que profesaban ser convertidos se aferraban aún a los dogmas de
su filosofía pagana, y no sólo seguían estudiándolos ellos mismos sino que
inducían a otros a que los estudiaran también a fin de extender su influencia
entre los paganos.” (El Conflictos de los Siglos, p. 62, 63.) “Es al
tornarnos decididamente contra la corriente cuando empieza en realidad nuestro
trabajo. Satanás introducirá toda clase de teorías para pervertir la verdad. La
obra avanzará con dificultad.” (JT2 p. 411[También en Testimonios para
la Iglesia, t. 6, p.134].) “Los maestros necesitan convertirse de corazón.
Es necesario que se realice en ellos un sincero cambio de pensamientos y métodos
de enseñanza para colocarlos donde estarán en relación personal con un Salvador
vivo.” (Consejos para los Maestros, p. 344.)
THOMAS JEFFERSON, el hombre que escribió ese gran documento antiguo, la
Declaración de Independencia de USA, que anunciaba al mundo nuestra separación
de la forma papal de gobierno, y que enuncia el principio divino de que todos
los hombres son creados libres e iguales, se empeñó en desarrollar un sistema
educativo que estuviera en armonía con la posición de reforma que el gobierno
había asumido. Él Vio la necesidad de descartar los cursos rígidos y los títulos
académicos, e introdujo el “sistema electivo” como hemos visto. “Al principio
intentó abandonar los títulos académicos establecidos durante tanto tiempo,
salvo aquel de doctor en medicina [MD], y adoptar el sencillo título de Graduado
U.V. (Universidad de Virginia), el nombre de la escuela o escuelas en que el
estudiante ‘había sido declarado eminente,’ que se hallaban expresadas en su
‘Certificado,’ el cual debía ser autenticado por el profesor particular.”
(Jefferson p. 153). El profesor Tappan, el primer presidente de la universidad
de Míchigan, puso por obra el plan de Jefferson. “A los estudiantes se le
permitía seguir un curso especial, y recibir a su salida un ‘Certificado de
Aprovechamiento.’” (Boone, p. 191).
El hecho de que esos “primeros tentativos para cambiar las viejas costumbres
acarrearon pruebas severas para aquellos que querían andar en el camino señalado
por Dios,” (Joya de los Testimonios tomo II, p. 419 [También en Testimonios
para la Iglesia, t. 6, p.146].) esto quedó bien ilustrado en la experiencia
de los fundadores de la Universidad de Virginia, porque “en pocos años la junta
y la facultad fueron forzados a renunciar a la reforma.”
Hemos visto que la demanda popular por los antiguos títulos y cursos
establecidos fue demasiado fuerte para ser resistida por Jefferson. Más tarde el
Espíritu de Dios agitó a las iglesias levantando cierta agitación en la escuela
de Oberlin, dándoles una oportunidad de huir de ese Sistema tan efectivo para
sostener al papado, y dándoles una oportunidad de preparar al pueblo de Dios
para el Clamor de Medía Noche. Se dice de la Universidad de Oberlin: “El
sentimiento democrático, el espíritu de igualdad, la ausencia de clases y castas
basados sobre la mera distinción artificial, es tan notable en la institución
como en la aldea.” (Oberlin, p. 398) “No había habido ningún gesto positivo por
los administradores o la facultad en oposición a tales títulos, solo la
repugnancia tradicional. Incluso los títulos comunes, en curso, a veces habían
caído en desprestigio entre los estudiantes. La mitad de la clase graduada en
1838, que contaba con veinte, rehusó recibir el título; el director anunció en
la graduación que aquellos que desearan el título pudieran recibir su diploma en
la oficina de la universidad.” (Fairchild, p. 267).
La presión de la iglesia que controlaba a Oberlin fue tan fuerte que los
reformadores fueron incapaces de desprenderse del viejo sistema educativo.
¿Quién puede decir cuánto peso tuvo este fracaso in reducir a las iglesias
protestantes a la condición llamada “Babilonia”?
4. COMPETENCIA, HONORES Y PREMIOS
El otorgamiento de títulos, premios, honores, etc., se tomó prestado del sistema
papal de educación.
“En nuestras instituciones de enseñanza debió ejercerse una influencia que
contrarrestara la influencia del mundo, y que no estimulara la indulgencia del
apetito, la gratificación egoísta de los sentidos, el orgullo, la ambición, el
amor a la exhibición y al vestido, el amor a la alabanza y a la adulación, la
lucha por alta recompensas y honores como premio por el buen aprendizaje. Todo
esto debió ser desalentado en nuestras escuelas. Sería imposible enseñar a
nuestros hijos a evitar estas cosas y al mismo tiempo enviarlos a la escuela
pública.” (Mrs. E. G. White, R. & H.
Jan. 9, 1894).
Antes del 1844 Dios estaba esforzándose para hacer por todas las denominaciones
protestantes lo que ahora está tratando de hacer para los Adventistas del
Séptimo-Día. La reforma educativa anterior al Clamor de Media Noche demostró ser
un fracaso. Sin en embargo, aquel que haya de participar del fuerte clamor
deberá tener éxito en la reforma educativa.
“Oberlin era algo peculiar en el asunto de las calificaciones, los premios, los
honores, etc. Durante la década del 1830, cuando del señor Shirpherd y sus
asociados estaban echando los cimientos, había mucha discusión seria por
doquiera concerniente al volar y la legitimidad de la competencia y la
revalidad... en la vida del estudiante. Muchos de los principales educadores
sostuvieron con suma firmeza que no eran necesarias para asegurar los mejores
resultados; mientras que en las tendencias generales eran consideradas como un
conjunto positivamente dañino y vicioso. De todos modos era mucho mejor apelar a
los alumnos de todos los grados como también a todos los demás dirigiéndose
solamente a la naturaleza superior de ellos. Grandemente influenciado por tales
convicciones, siempre se sostenido que, aunque las recitaciones y los exámenes
son calificados y se guarda un expediente académico, esto no es para establecer
una base para la clasificación o para la distribución de honores, sino para
consulta privada del profesor, de un estudiante, u otra persona interesada.
Ningún anuncio mostrando rango se hace alguna vez,” (Oberlin, p. 408).
LA UNIVERSIDAD DE NASHVILLE. Mientras Oberlin estaba luchando sobre la cuestión
de premios, recompensa, literatura clásica, etc. otras instituciones estaban
batallando con los mismos problemas. El doctor Linsley, fundador de la
universidad de Nashville, antecesora de la bien conocido Instituto Peabody,
establecido en este período, dijo: “El acto de dar premios como recompensa por
el saber o la erudición fue descartado,” y el fundador testificó que “la paz,
la armonía, la satisfacción, el orden, el esmero, y el decoro moral
prevalecieron de una manera mucho más amplía.” (Tenn, p. 33).
HORACE MANN, el eminente maestro y escritor, y el padre del sistema de escuela
pública en Estados Unidos, desaprobó abiertamente el sistema clásico de
competencia y rivalidad. El Señor Mann dice: “Sostengo y siempre he sostenido
que es demasiado anticristiano colocar a dos niños en tal situación que si uno
gana el otro deba perder. Así puesto, lo que ganan intelectualmente, si, lo
pierden mil veces más en virtud…Ustedes conocen mi punto de vista sobre la
competencia y la rivalidad. Puede producir eruditos brillantes, pero produce
políticos canallas y comerciantes pícaros.” (Mann, Vol. 1, p. 515).
El Señor Mann estaba opuesto a la práctica papal jesuita, tan necesaria para el
éxito de su sistema de educación, el cual dice: “Nada será tenido como más
honroso que superar y dejar atrás a otro compañero de estudio y nada será más
deshonroso que ser superado y dejado atrás. Los premios serán distribuidos a los
mejores estudiantes con las solemnidades más grande posible.” (Painter, p. 171).
5. REFORMAS EN LA DIETA.
“La verdadera ciencia de la educación” le brinda al estudiante un conocimiento
de las leyes que gobiernan su cuerpo, y un amor por ellas. Cada escuela
cristiana debe dar a sus estudiantes un conocimiento de la dieta y la vestimenta
apropiada, y debe ponerlos al tanto de aquellas fases de la vida que conforman a
un misionero de éxito. Una ola de reforma en asuntos de dieta, vestimenta y
otros principios de salud importante barrió a todo Estados Unidos, y muchos
reformadores educativos se esforzaron para introducir estos temas prácticos en
sus escuelas. El espíritu de Dios estaba preparándolos para la prueba crucial
del 1844.
“El conocimiento de la fisiología y de la higiene [como ciencia] debe ser la
base de todo esfuerzo educativo.” (La Educación, p. 191) “Si bien las escuelas
que hemos establecido han comenzado el estudio de la fisiología, no la han
tomado con la energía decidida que deben. No han puesto en práctica
inteligentemente el conocimiento que han recibido.” (Unpublished Testimonies,
mayo 19, 1897). “La salud debería ser tan sagradamente guardada como el
carácter.” (Christian Educator, p. 184, ver La Educación, p. 191).
LOS FUNDADORES DE OBERLIN movidos por el espíritu de reforma, dijeron: “A fin de
que podamos tener tiempo y salud para el servicio del Señor, comeremos
únicamente alimento sencillo y saludable, renunciando a todo mal hábito,
especialmente el fumar y el masticar tabaco, a menos que sea necesario como
medicamento, y nos negaremos a toda bebida fuerte e innecesaria, incluyendo el
té y el café, mientras sea factible, y toda cosa costosa que sea pleneada
simplemente para gratificar el apetito.” (Oberlin, p. 86).
En el 1832, el señor Silvestre Graham, creador de la harina Graham, “comenzó a
llamar a los hombres a que se arrepientan de los pecados de la mesa. Según esta
autoridad clásica, los vegetales y las frutas deberían constituir la esencia de
toda comida, y deberían ser comidos en su estado natural tan cerca como sea
posible [crudas]. El pan debe ser hecho de harina de trigo integral (siendo esta
su condición natural), aunque el de centeno y de harina de maíz también se puede
usar si son integrales, así mismo, el arroz y el sorgo, si son cocinados de una
manera sencilla. Una buena crema puede ser usada en lugar de la mantequilla,
aunque la leche y la miel de abeja son un poco mejor. La carne y el pescado en
todas sus formas sería mejor sacarlos de la mesa por completo. No debe probarse
ninguna grasa o salsas de grasa, ni alimentos líquidos como sopa y caldo. Los
pasteles son una abominación, y el bizcocho en el cual alguna grasa o
mantequilla ha sido usada. El pan debería comerse por lo menos doce horas
después de haber sido horneado, y veinticuatro horas sería mejor. Y en cuanto a
los condimentos, las pimientas, la mostaza, el aceite, el vinagre, etc. y los
estimulantes tales como el té y el café, deben ser evitados por todos los medios
posibles como enemigos mortales para la salud.” (Ober lín, p. 218, 219).
Los profesores de Oberlin Shipherd y Finney confesaron haber recuperado la salud
por medio de la reforma de la dieta de Graham. El púlpito de Oberlín se
convirtió agresivamente en Grahamita. El departamento de alimentación de la
escuela de un discípulo de Graham “No se introdujo té ni café en el comedor del
colegio hasta 1842 — quizás un poco más tarde... Muchos de las familias
descartaron el té y el café, unos pocos adoptaron la dieta vegetariana.” Acerca
de la dieta vegetariana, leemos: “Por dos o tres años más se alimentó a los
estudiantes en el colegio con la ‘comida de Graham’. Pero no estaban
restringidos a esto. Había una mesa para aquellos que preferían una dieta
diferente.” (Fairchild, p. 83).
REFORMA EN LA DIETA EN OTRAS ESCUELAS: -- Oberlin no estaba sola en esta
reforma. “Se formó en la universidad Williams una asociación en el 1831, que
abarcaba la mayoría de los estudiantes, basada sobre los principios de la
abstinencia del té y el café, y promovían el sólo uso de alimentos más simples
en cada aspecto.” “Se registró la misma reforma en la historia de la universidad
de Hudson.” En el seminario de Lane “fue el deseo de los estudiantes renunciar
al té y al café y a todo lujo, y vivir de acuerdo a los principios de sencillez
y economía cristiana.” En Danville, en el estado de Kentucky, y en Maryville
College, en el estado de Tennessee, sucedió lo mismo, porque queríamos ver a
nuestros ministros que se libran de la dispepsia y las enfermedades del hígado.”
El historiador de Oberlin escribió que “el grupo que no usaba carne ni pescado,
ni mantequilla, ni leche, ni té ni café, era numerosa.” (Ober lín, p. 222-223).
HORACIO MANN dijo: debemos prestar mucho más atención a la salud de los
estudiantes, no sólo por medio de la enseñanza de las leyes fisiológicas de la
salud, sino entrenando a los alumnos a una obediencia habitual de ellas. Salomón
no dice enseña al niño en su camino, sino dice instruye al niño,
lo cual significa que al niño hay que requerirle que haga las cosas él mismo, y
que la repita otra vez, y otra vez y diez veces otra vez hasta que llegue a ser
un hábito.”
El señor Mann dice más adelante: “Como el ejercicio físico entra en gran medida
entre los recursos que aseguran la salud, es una realidad que ninguna
universidad pude mantener jamás una condición general de buena salud entre sus
alumnos a menos que ellos gasten algunas horas cada día en algún esfuerzo
muscular. De aquí que la universidad de Antioquía exige a sus estudiantes que
practiquen ejercicio cada día…Fomentamos el trabajo manual en toda forma
factible, y si el sector público o privado nos diera tierra para agricultura o
incluso para la horticultura, les prometemos que el antiguo mandamiento de
labrar y cultivar la tierra no quedará olvidado.” Resulta muy difícil encontrar
a otro escritor como el señor Mann con una comprensión más clara de los
principios de salud tal como lo enseña la Palabra de Dios. Después de describir
el aumento de enfermedades en el mundo a causa de la desviación del hombre del
plan original de Dios, el Señor Mann dice: “La enfermedad viene únicamente
porque el hombre rompe las leyes del cielo; porque a causa del amor al dinero o
por causa del orgullo, la enfermedad se une a la enfermedad; porque cuando Dios
mandó al hombre a trabajar—esto es, a hacer alguna forma de ejercicio—en el
jardín—esto es, al aire libre—los hombres no quiere hacer ejercicio y quieren
vivir en habitaciones que añaden venenos artificiales a venenos naturales, y
luego respiran este compuesto virulento.” (Mann, Vol. 5, p. 342, 415.)
Si la reforma pro-salud debe ser enseñada por los ministros y los maestros
Adventistas del Séptimo-Día, y entendida y practicada por todos los que
triunfarán en el fuerte clamor, nos vemos forzados a concluir que el Señor
estaba dándoles a las iglesias protestantes, a través de sus escuelas, esta luz
de la reforma pro-salud porque era tan necesaria para ellas entenderla y
practicarla antes del clamor de medianoche como lo es para nosotros entenderla y
practicarla antes del fuerte clamor. También nos vemos obligados a concluir que
su fracaso de no vivir la luz de la reforma pro-salud los incapacitó para
apreciar y aceptar otra luz. De esa manera, es extremadamente peligroso en este
tiempo para los alumnos relacionarse descuidadamente con esta reforma.
6. LA UBICACIÓN APROPIADA PARA LAS ESCUELAS Y LA VIDA CAMPESTRE PARA LOS
ALUMNOS.
El sistema papal de educación se caracteriza por la palabra centralización;
exalta al hombre, sus ideas y sus maneras. En otras palabras es un estudio de
las humanidades, de lo artificial más bien que de lo natural. Un esquema tal de
educación funciona mejor en conexión con la vida de la ciudad. Por lo tanto, las
escuelas papales y aquellas formadas según el modelo papal generalmente están
ubicadas en los pueblos y en las ciudades. Por lo contrario, la educación
cristiana significa descentralización; Exalta a Dios y Sus obras; es un retorno
a la manera en que Dios hacer las cosas. Este sistema puede ser desarrollado
mejor en el campo, sobro una finca donde ha de ganarse una experiencia necesaria
para llevar el último mensaje.
“Por esta razón, Dios nos ordena que establezcamos las escuelas fuera de las
ciudades, donde, sin molestias ni estorbos, podamos llevar a cabo la educación
de los alumnos de acuerdo con el solemne mensaje a nosotros confiado para el
mundo. Una educación como ésta puede elaborarse mejor donde hay tierra que
cultivar…La utilidad aprendida en la chacra de la escuela es la educación más
esencial para los que salen como misioneros a muchos países extranjeros.” (Consejos
para los Maestros, p. 518, 519.) “Algunos no aprecian el valor del trabajo
agrícola. Estos no debieran hacer planes para nuestras escuelas; pues
detendrían el avance de cualquier cosa en las direcciones debidas. En lo pasado
su influencia ha sido un impedimento. (Joyas de los Testimonios, tomo 2,
p. 444, [También en Testimonios para la Iglesia, t. 6, p.182].)
RESPECTO A LOS TERRENOS DE LA ESCUELA se dice: “Este terreno no tiene que ser
ocupado con edificios, excepto en lo tocante a proveer las comodidades
necesarias para los maestros y alumnos de la escuela. El terreno que rodea la
escuela tiene que ser reservado como hacienda de la escuela. Tiene que
convertirse en una parábola viva para los estudiantes, quienes no han de
considerar el terreno de la escuela como cosa común…Han de poner en él plantas
de adorno y árboles frutales y cultivar la huerta…La finca de la escuela ha de
considerarse como un libro de texto de la naturaleza… Traed todas vuestras
energías para el desarrollo de la hacienda del Señor… “Las razones que en
algunos lugares nos han inducido a alejarnos de las ciudades y situar nuestras
escuelas en el campo, se adaptan bien a las escuelas que establezcamos en otros
lugares…Si el dinero que nuestras escuelas más grandes emplearon en edificios
costosos se hubiese invertido en la adquisición de terreno donde los alumnos
pudiesen haber recibido una educación apropiada, no habría ahora un número tan
grande de alumnos luchando bajo la carga de una deuda creciente, y la obra de
dichas instituciones se hallaría en una condición más próspera… los alumnos
habrían obtenido una educación cabal que los hubiese preparado no solamente para
la labor práctica en oficios diversos sino para un lugar en la labranza del
Señor en la tierra renovada. .” (Joyas de los Testimonios, tomo 2, p.
443, 447, 448, [También en Testimonios para la Iglesia, t. 6, p.181, 185,
195].)
Hemos visto que Dios se estaba esforzando por levantar a las iglesias populares
a que aceptasen la educación cristiana. Esto incluía una reforma en la ubicación
de sus escuelas. Unos cuantos años antes del 1844, muchos reformadores
educativos fueron persuadidos a establecer escuelas fuera de las ciudades y en
una finca.
LOS METODISTAS ya en 1735, bajo la familia Wesley y de Whitefield intentaron en
Georgia llevar a cabo la idea educativa de Dios. Establecieron una escuela a
diez millas de Savannah. El historiador declara: “El Señor Habbersham había
ubicado la donación de quinientas acres.” Wesley declaró que esta escuela debe
ser “una sede y centro del aprendizaje sano y de la educación religiosa.”
LA UNIVERSIDAD DE VIRGINIA EN UNA FINCA:--Cuando Thomas Jefferson estaba
haciendo planes para la Universidad de Virginia en un reporte dirigido “a el
Portavoz de la Cámara de Delegados, se declara que ellos compraron ‘a la
distancia de una milla de Charlottesville…doscientos acres de tierra, en la cual
había un lugar elegible para la universidad, alto, seco, abierto, con buena
agua, y sin nada en sus alrededores que pudiera amenazar la salud de los
estudiantes.’” (Jefferson, p. 69.)
OBERLIN EN UNA FINCA:--El señor Shipherd, el fundador de la Universidad de
Oberlin, escribió así de sus planes primarios: “Debemos establecer escuelas de
primera orden, desde la escuela de infante hasta una escuela académica, la cual
dará una educación completa en inglés e idiomas útiles, y si la Providencia lo
favorece, instrucción completa en teología—quiero decir, teología práctica.
Estamos para conectar los talleres y la finca con la institución.” Se compró una
extensión de tierra en los bosques vírgenes de Ohio, y 640 acres de esta fueron
reservados para los propósitos escolares. La tierra era barrosa y húmeda, y esta
propiedad “había sido pasado por alto por muchos años como inadecuada para ser
ocupada.” La compra fue severamente criticada por estas mismas razones. Se
compró porque la fe de los fundadores los capacitó para ver cosas en esta que
aun los expertos en tierra no vieron. Lean los Adventistas del Séptimo-Día la
experiencia similar de los fundadores de la escuela de Avondale, Cooranbong,
Australia. Los fundadores de Oberlin “fueron guiados por una sabiduría más alta
que la humana, puesto que una ubicación, en su aspecto físico casi prohibitiva,
y por años de acceso muy difícil, fue una condición indispensable para la
formación del carácter y la ejecución de la obra a la cual Oberlin fue
claramente llamada.” (Oberling, p. 82.)
LA UNIVERSIDAD DE RICHMOND (estado de Virginia) fue fundada por los Bautistas en
1832. “Compraron la finca Spring, una pequeña propiedad a algunas cuatro millas
al nordeste de la ciudad, y ahí el cuatro de julio, inaguraron una escuela de
trabajo manual, llamado Seminario Bautista de Virginia.” (Jefferson, p. 271.)
LA UNIVERSIDAD DE EMORY Y HENRY, una institución Metodista, fue establecida en
Virginia en 1835. Esta debería ser “lo que se conocía como una universidad de
trabajo manual, una institución de enseñanza en la cual los alumnos debía ser
entrenados a trabajar tanto como a pensar. Esta característica de trabajo manual
era muy prominente en la empresa, como originalmente le fue presentado al
público…Una finca de seiscientos acres de tierra altamente productiva se compró
y se pagó con los primeros fondos recolectados. Se determinó al principio que
esta finca debía ser cultivada por los estudiantes, por la cual se le concedería
una compensación la cual ayudaría a pagar sus gastos de estudios.” (Jefferson,
pp. 253-254.)
Sería interesante estudiar esta reforma más profundamente porque muchas otras
escuelas siguieron esta luz y aseguraron sitios lejos de los pueblos y las
ciudades. Cuando estudiemos acerca del entrenamiento manual esta fase de la
reforma educativa será traída otra vez a tu atención.
7. SENCILLEZ EN LA EDIFICACIÓN.
LA REFORMA EDUCATIVA INCLUYE LOS EDIFICIOS en los cuales una institución
educativa es alojada. El espíritu de centralización es un aspecto indispensable
del papado, y cierta formas característica de construcción se haya asociada
generalmente con el sistema papal educativo de la Europa medieval—edificios de
la orden monástica, oscuros, conventos negruzcos, con las cuales se asocian
largas oraciones, cuentas de rosarios, Biblias encadenadas, capuchas, mantos,
birretes, vigilias, exámenes largos, títulos, rollos de pergamino;
memorizaciones en lugar de razonamiento; vista, no fe; meditación, no acción.
Boone dice: “La educación monástica busca por medio del silencio absoluto
colocar al alma en un estado de inmovilidad, que, a través de la carencia de
todo intercambio de pensamiento, al final se hunde en una apatía y antipatía
total hacia toda cultura intelectual.” Imagínense intentar dar esta clase de
educación en el campo abierto, libre o en edificios con ventanas abiertas a
través de las cuales los rayos brillantes del sol, rodeados de pájaros cantores,
gente trabajando, vacas lecheras, granos en crecimiento, y el sonido del
serrucho y del martillo. Dicho ambiente mata este sistema educativo tan
ciertamente como la luz solar mata a los gérmenes.
“Los errores cometidos en el pasado en la construcción de ciertos edificios,
deben ser advertencias saludables para lo por venir…Nuestras ideas referentes a
construir y amueblar las instituciones deben ser regidas por la práctica de una
comunión constante y humilde con Dios. No debe considerarse necesario dar a
esos establecimientos una apariencia de riqueza…No son los edificios imponentes
y costosos, ni los muebles de lujo…lo que dará a nuestra obra influencia y
éxito.” (Joyas de los Testimonios, tomo III, p. 118-119 [También en
Testimonios para la Iglesia, t. 7, p. 92].).
THOMAS JEFFERSON en su esquema para dar una educación democrática descartó el
sistema de dormitorio medieval de las escuelas papales. “En lugar de construir
un solo edificio grande que pudiera haber agotado sus fondos, y dejando nada o
muy poco para otros gastos esenciales, pensaron que sería mejor levantar un
pequeño edificio separado para cada profesor, con un cuarto para sus clases, y
otros para su propio alojamiento, conectando estas cabañas con una hilera de
dormitorios capaces de alojar cada uno sólo a dos alumnos—una provisión amigable
igualmente al estudio tanto como al orden y a la moral.” Se dice de las cabañas
de los alumnos: “Consistieron en dormitorios de un piso que mostraban una
impresión agradable,” y estos edificios tenían sus “jardines.”
Esto ciertamente requiere autonomía [auto gobierno]. Esto colocaba a los alumnos
y a los maestro al mismo nivel; estimulaba un estilo de vida sencilla; Esto era
económico, y apelaba fuertemente a la atención de aquellos que tenían poco
dinero para gastar en equipo y edificios escolares. Pero, aún otras razones se
dieron en favor de este plan de cabañas. Jefferson dijo: “El plan ofrecía la
ventajas adicionales de una seguridad mayor contra incendio e infecciones, de
agrandar los edificios a igual paso que los fondos disponibles, y de aquí en
adelante ampliaciones indefinidamente… en lugar de un inmenso edificio, prefiero
tener uno pequeño para cada maestro, colocado alrededor de un cuadrado que
permita ensanchamiento, conectada por una galería techada para que puedan ir en
seco de una escuela a otra. Este plan es preferible a un solo edificio grande
por muchas razones, particularmente por causa de incendio, de salud, de
economía, de paz y de quietud.” Un plan así había sido aprobado en la situación
de la universidad de Albemarle. “Cabal también estuvo convencido totalmente del
buen juicio de la política de construcción de la universidad. Incluso los
enemigos de la institución reconocieron que el método de Jefferson era sabio.”
Un influyente visitante “fue ganado para la universidad por una mera visita de
inspección que lo impresionó con el esplendor y la extensión de la
institución…No había absolutamente nada en la vecindad de Charlottesville que
atrajera la envidia de los profesores ni de los estudiantes. Jefferson estaba
obligado, por la necesidad de la situación, a crear algo visible e impresionante
que forzara la admiración.” Antes de la inauguración de la universidad,
Jefferson escribió sobre la existencia de diez casas distintas para los
profesores, “cada una con un jardín,” y ciento nueve dormitorios aptos para
alojar dos estudiantes cada uno.”
Jefferson vio el efecto de la arquitectura sobre la mentes plásticas de los
estudiantes, y dijo: “Mi parcialidad por tal división se funda no solamente en
puntos de vista educativos, sino infinitamente más como el medio de una mejor
administración de nuestro gobierno, y la preservación eterna de los principios
republicanos.” (Jefferson, pp. 69-101).
LOS FUNDADORES DE OBERLIN se alinearon con la verdad en asuntos de edificaciones
sencillas. “Para aumentar nuestros medios de servicio…En la construcción de
nuestras casas, muebles, carruaje y en todo lo que nos concierna, observaremos
sencillez y durabilidad.” (Oberlin, p. 86). “Existe un estilo simple, limpio,
sencillo de construcción que se recomienda a sí mismo al buen juicio de todo
hombre culto, y que aun así no será bien apreciado por el mundo, ni tampoco es
una abominación a la vista del Señor.” (Fairchild, p. 359).
EL PLAN DE CABAÑAS para alojar a los estudiantes fue empleado también por otras
escuelas. Se dice de la universidad de Oglethorpe, una de las principales
instituciones Presbiterianas al principio de la historia de Georgia: “Había una
hilera de dormitorios de un piso para la morada de los alumnos…Estaban colocadas
a doce pies de distancia y cada una estaba divida en dos cuartos de dieciocho
pies cuadrado.” (Ga, p. 83). Esto ocurrió en el 1837 cuando los Presbiterianos
estaban luchando con la “verdadera ciencia de la educación,” y estaban
decidiendo el asunto de si ayudarían a proclamar el último mensaje para mundo.
El objetivo de la escuela cristiana es entrenar a los jóvenes a “sufrir
penalidades como buen soldado de Jesucristo.” (2 Timoteo 2:3). Los gobiernos del
mundo, cuando están entrenando a los soldados, evitan aquellas comodidades y
aquellos lujos que tienden a hacer que el soldado no esté dispuesto a soportar
las penalidades del campo de batalla. No los acuartelan en los hoteles más
modernos. Sin embargo, con frecuencia los edificios de una escuela son
construidos y equipados para la comodidad de aquellos que enseñan, hospedan y
cuidan a los alumnos, en vez de hacerlo para el entrenamiento necesario para
preparar a estos jóvenes de manera que llegue a ser soldados que sufran
penalidades. El uniforme, los modales y el refinamiento en general del soldado
estudiante recibe más atención que el entrenamiento verídico por muchos de los
oficiales que han tendido más experiencia en los desfiles de galas que en las
trincheras. ¿Necesitamos sorprendernos por qué un porcentaje grande de los
alumnos, después de un entrenamiento largo, prefieran aceptar trabajo en una
institución con comodidades modernas, donde hay buenos alimentos, ropas y un
salario seguro, más bien que iniciar una institución como pioneros donde tendrán
que, comúnmente, disponer de sus propios recursos? ¿Hasta qué grado las escuelas
grandes y bien equipadas son responsables por esta situación? En estos últimos
días las escuelas que enseñen a sus alumnos a estar contentos con alimento y
ropa sencilla, y fomenten el espíritu de sacrificio, y concedan la habilidad de
decir: “De aquí en adelante ese país que más necesite mi ayuda es mi país,”
tendrá la más alta demanda de aquellos estudiantes que esperan triunfar en el
fuerte clamor.
Fue basado sobre este principio que Thomas Jefferson construyó edificios
escolares simples en los cuales entrenar a una clase de hombres que promovieran
los principios de la democracia en los Estados Unidos. Prácticamente todos los
gobiernos del mundo han sido afectados por estos principios.
La mayoría de los maestros, cuando piensan en una escuela de entrenamiento,
conciben la idea de edificios grandes, equipados con facilidades y comodidades
modernas que exigen un gran desembolso de dinero. Aquí (en Madison) ustedes no
han tenido tales edificios. Esta escuela difícilmente sería reconocida como una
institución educativa por una persona que tenga el concepto tradicional de una
escuela de tratamiento. Esta capilla, las pequeñas aulas de clases, el comedor,
los talleres, las cabañas y otros edificios agrupados alrededor de la finca
proveen las facilidades de la escuela. Nuestras facilidades son, como una regla
general, más simples que las que muchos de ustedes tienen en sus propias casas.
¿Cuál es el resultado? Veintenas de alumnos han captado la visión, y han
reconocido que es posible construir una escuela aún con recursos limitados. Como
resultado más de treinta centros pequeños están proveyendo educación a cientos
de niños que no son de la iglesia, mientras que si estos mismos estudiantes
hubieran recibido su entrenamiento en una escuela bien equipada y cara, el
número de escuelas iniciadas sin dudas sería considerablemente menor.
De nuevo, cuando la gente promedio piensa sobre un sanatorio tiene en mente una
de nuestras instituciones grande con comodidades muy modernas. Aquí ante ustedes
hemos tenido un sanatorio pequeño de tres armaduras de un piso conectadas por
galerías techadas, equipado tan simple que puede ser duplicado en casi cualquier
campo misionero. Ustedes han visto este sanatorio lleno de pacientes y una lista
de personas esperando ser admitidas. Esto ha revolucionado la mente de muchos, y
muchos hogares de salud están surgiendo para ser conducidas por planes similares
a este.
Estas dos ilustraciones, la de la escuela y la del sanatorio, se citan para
mostrar que los efectos de los equipos y edificios circundantes sobre las mentes
de los alumnos van más allá del cálculo. La luz fue dada a los protestantes
antes del 1844 para guiarlos a la erección de edificios, equipos y mobiliarios;
en dieta, vestimenta y alrededores, para que un gran ejército pudiera ser capaz,
de una manera simple, de barrer la tierra con ese poderoso mensaje, el clamor de
media noche.
8. EL ENTRENAMIENTO MANUAL Y LO PRÁCTICO EN LA EDUCACIÓN
Los tiempos en que vivimos demandan una educación que produzca hombres y mujeres
capaces de hacer cosas. El sistema papal divorcia el aprender del hacer y
descalifica a los hombres y a las mujeres para dar al mundo la advertencia
final. Dios conmovió a cada denominación antes del 1844, para poner la educación
cristiana práctica al alcance de los jóvenes.
“Si en generaciones pasadas el sistema de educación hubiera sido conducido sobre
un plan totalmente diferente, los jóvenes de esta generación no sería tan
depravados e inútiles… En Generaciones pasadas, debiera haberse hecho provisión
para impartir educación en una escala mayor. En relación con las escuelas,
debiera haberse tenido establecimientos agrícolas e industriales. También debió
haber maestros de quehaceres domésticos… Si las escuelas se hubieran establecido
de acuerdo con este plan mencionado, no habría ahora tantas mentes
desequilibradas. Se me ha conducido a preguntar ¿Debe todo lo que es de valor en
nuestros jóvenes ser sacrificados para que puedan obtener una educación en las
escuelas? Si hubiera habido establecimientos agrícolas y factorías relacionadas
con nuestras escuelas, y maestros competentes para educar a los jóvenes en las
diversas ramas del estudio y del trabajo, que dedicasen una porción de cada día
al progreso mental y otra al trabajo físico habría ahora una clase de jóvenes
más elevados para presentarse antes el escenario de la acción, y para ejercer
una sana influencia para amoldar a la sociedad. Muchos jóvenes graduados en
tales instituciones saldrían dotados de un carácter estable. Tendrían
perseverancia, fortaleza y valor para superar los obstáculos, y principios que
no se dejarían torcer por las malas influencias, por populares que fuesen.
Debería haber habido maestras expertas para dar lecciones a las señoritas en el
departamento culinario. Las jovencitas debieron haber sido instruidas a
manufacturar trajes de vestir, a cortar, a hacer y a remendar ropas, y así
llegar a estar educadas para los deberes prácticos de la vida.” (Christian
Education, pp 11, 18, 19. Algo muy semejante en Consejos para los Maestros,
pp.274-275.)
Como pudiéramos esperarlo, Jefferson Captó una vislumbre de esta importante fase
de la educación e hizo un esfuerzo para ponerlo en práctica en la Universidad de
Virginia. “Propuso lo que él llamó una ‘Escuela de Filosofía Técnica’…A tal
escuela vendría el marinero, el carpintero, el constructor de buques, el
zapatero, el relojero, el mecánico, el optometrista, el fundidor, el amolador, …
el fabricante de jabones, el curtidor, el que trabaja en la salina haciendo sal,
el fabricante de vidriero, para aprender tanto como sea necesario para proseguir
su arte inteligentemente…En esta escuela de tecnología, Jefferson propuso
agrupar a los estudiantes en clases conveniente para la instrucción práctica y
elemental por medio de charlas, que serían dadas en la tardecita, para
proporcionar oportunidad de para trabajar durante el día.” (Jefferson, p.
84) A Jefferson se le cita diciendo que “ninguna nación sobrevivirá mucho al
decaimiento de su agricultura.” (Pagan vs. Christian Education, [Educación
Cristiana versus Pagana], p. 43).
“LA SOCIEDAD PARA PROMOVER EL TRABAJO MANUAL EN LAS INSTITUCIONES DE ENSEÑANZA
se fundó en New York en el año 1831 con cerca de una veintena de nombres
eminentes entre sus oficiales… En el año 1831 un tremendo impulso le fue dado al
movimiento por medio de la publicación del famoso panfleto sobre trabajo manual
de Theodore D. Welds, bajo el auspicio de la sociedad. Contenía el testimonio de
cientos de hombres notable, todos diciendo que esta panacea era sin duda
poderosa para sanar… su reporte, cuando fue publicado, produjo una de la
excitaciones sensacionales de la época.” (Oberlin, p.230)
EL TRABAJO MANUAL EN OBERLIN. Oberlin estaba entre las escuelas de este período
que se colocaron en las manos de Dios para ser usadas brindando una educación
práctica a cientos y miles de jóvenes que más tarde serían llamados a dar un
servicio tenaz en favor del Maestro. El historiador de Oberlin declara que para
el tiempo en que comenzó la escuela, había “un amplio despertar intelectual,
incluyendo reformas radicales en los métodos educativos.” El señor Shipherd, uno
de los fundadores de Oberlin, quería estar en armonía con el plan divino de
educación y dijo: “Cientos de jóvenes promisorios sin dudas serán educados para
el servicio de Dios, o no educado, conforme les proveamos o no, los recursos
para una educación completa a través de su propia laboriosidad y economía.”
En el primer reporte anual publicado en Oberlin en 1834, leemos: “El
Departamento de trabajo manual se considera como indispensable para una
educación completa.” El historiador declara: “El trabajo honesto será apreciado,
los más ricos y los más pobres se juntarían diariamente a un mismo nivel, la
salud de todos quedará así asegurada, un estímulo mágico será impartido tanto a
la mente como a la moral; pero lo mejor de todo, y lo más cierto de todo, es que
cualquier persona, no importa el sexo, que desee obtener una educación podrá
pagar sus clases fácilmente con el trabajo de su propia mano.”
Acerca del departamento industrial de Oberlin el historiador dice: “Está
equipado con una máquina de vapor que impulsa un aserradero, un molino, una
sierra de tabla y listón, y un torno mecánico, a cual otra máquina le añadida.
Un taller ya ha sido construido y equipado con herramientas, y otros talleres
serán añadido.” “El Trabajo manual se hallaba entre los elementos más
indispensables de la idea de Oberling. Ninguna otra cosa hizo más en pro del
establecimiento y del engrandecimiento de Oberlin. Por el espacio de media
generación multitudes de estudiantes vinieron de todas partes, quienes de otra
manera nunca hubieran entrado en sus pasillos; y mucho más, con toda
probabilidad, que nunca hubieran tenido una educación.”
Uno de los fundadores de Oberlin escribió en 1833: “Que un departamento femenino
sería establecido en el plan de trabajo manual, incluyendo quehaceres
domésticos, manufactura de lana, cultivo de seda, partes apropiada de la
horticultura, especialmente el cultivo de semilla para el mercado, fabricación
de ropa, etc.”
De hecho, el objetivo de Oberling, según se publicó en su primer catálogo “dice
ser dar la educación más útil al menor costo de salud, tiempo y dinero; extender
el beneficio de tal educación a ambos sexos y a todas las clases de la
comunidad;… la calificación minuciosa de maestros cristianos tanto para el
pulpito como para la escuela;… la difusión de ciencia útil, sana moralidad, y
religión pura entre las multitudes creciente del Valle del Mississippi y a los
millones de destituidos que están esparcidos por todo el mundo, a través de
ministros y maestros piadosos.”
El trabajo manual se enfrentó con una oposición intensa, pero en 1833, el Señor
Shipherd escribió con júbilo: “Los estudiantes estudian y trabajan bien. Cinco
minutos después de que la campana del trabajo manual suena, los martillos y
serruchos de los alumnos mecánicos despierta todo nuestro alrededor.” Después de
nombrar las ventajas del entrenamiento manual, él añade: “En una palabra,
satisface las necesidades del hombre como un ser compuesto, y evita el gasto
común y asombroso del dinero, del tiempo, de la salud y de la vida.” (Oberlin,
p. 98, 100, 223, 225).
NUMEROSAS INSTITUCIONES DE TRABAJO MANUAL: -- “En todo esto Oberlin de ningún
modo era la originadora, sino que meramente copió, con ligeras modificaciones,
lo que ya se encontraba en numerosas instituciones por todos los estados del
este, del centro y del oeste de Estados Unidos. En 1830, se podían nombrar
diez anexos de trabajo manual, mientras que durante la década siguiente
varias veintenas fueron añadidas a este número. La Wesleyana de Maine fue
famosa en sus días y se hallaba entre las primeras, mientras que Bowdoin,
Waterville, y el Seminario Bangor poseían estas ventajas. En Dexter, en el
estado de Maine, no sólo a todos los estudiantes, sino también a los maestros se
le requería que trabajaran por lo menos cuatro horas diarias. El estado de
Massachussets tuvo por lo menos media docenas… New York fue agraciada con
varias, entre ellas el Instituto Oneida; y el Instituto de Educación
Práctica de Rochester, donde los estudiantes de habilidad mecánica común
mientras aprendían un oficio podían casi pagar su educación, y se calculaba, que
cuando ciertas facilidades equipadas, podrán pagar todos sus gastos. También el
estado de Pennsylvania tenía varias de estas escuelas. En la Universidad
Lafayette, en Easton, el presidente Jenkins y los estudiantes llevaron a cada la
construcción de un edificio de dos pisos…En el Oeste donde la gente era más
pobre y la tierra más barata, el trabajo manual fue más popular. En Hudson
(estado de Ohio) tenían talleres y una finca, en Marietta y en el Seminario Lane
tenían lo mismo, por lo menos. Michigan se movió en este gran asunto; Indiana,
Illinois, Kentucky o Tennessee, tampoco se quedaron atrás en ayudar al músculo
de la clase estudiantil.” (Oberlin, p. 229-230).
“LA SOCIEDADES EDUCATIVAS DE TODAS LAS DENOMINACIONES PRINCIPALES eran
participantes activas, ya sean Bautista, Congregacionalista, Episcopal,
Metodista, o Presbiteriana, y la mayoría de los principales educadores
estaban lleno de entusiasmo y fervor… La secretaria Episcopal pudo exclamar:
‘Casi envidiamos a nuestros sucesores del curso académico cuando algo del vigor
de los padres se encontrará en los labradores intelectuales del día, y el pálido
tinte de dispepsia dejará de ser el testimonio uniforme de una vida de
estudio.’” (Idem). El Dr. Lindsley, fundador de la Universidad de Nashville, hoy
el Instituto Peabody, fue un defensor del trabajo manual. El “hubiera añadido a
escuelas de cualquier grado, fincas y talleres. Estas fincas y talleres hubiesen
servido a un propósito triple. Proveerían el ejercicio requerido, serían útil en
la enseñanza de oficios, y le darían a los muchachos pobres una oportunidad de
ganarse la vida.”
LA UNIVERSIDAD DE EMORY Y HENRY, en el 1835, era “una universidad de trabajo
manual, un instituto de enseñanza en el cual los alumnos debían ser entrenado a
trabajar como a pensar. Esta característica del trabajo manual fue un rasgo
distintivo prominente de la empresa… Esta característica se volvió prominente en
estos movimientos incipientes, puesto que la institución fue construida por
gente envuelta casi en su totalidad en las artes mecánica y agrícola, una gente
entre las cuales muchos tenían prejuicio en contra de una raza vaga y educada.”
(Jefferson, p. 253).
ENTRENAMIENTO MANUAL EN LAS ESCUELAS BAUTISTAS:--“En el 1830, unos cuantos
hombres devotos se reunieron en la Segunda Iglesia Bautista a las cinco en punto
de la mañana para hacer planes y proponer algún plan en pro del mejoramiento de
los jóvenes que, al juicio de las iglesias, habían sido llamados a la obra del
ministerio…Organizaron la Sociedad Educativa Bautista de Virginia, y por dos
años ayudó a jóvenes aprobados colocándolos en escuelas privadas… En el 1832, la
Sociedad se compró la finca Spring… abrió una escuela de trabajo manual, llamada
El Seminario Bautista de Virginia… el número de alumnos aumentó a veintiséis,
alrededor de un tercio de ellos estaban preparándose para el ministerio… A esta
compra de nueve acres se le añadieron seis más en el año 1836… El propósito de
añadir más terreno era darle más campo al aspecto del trabajo manual de la
escuela. En esto insistieron enérgicamente las autoridades para darle al pobre
la oportunidad de ayudarse a sí mismo y darle a todos la oportunidad de hacer
ejercicio. Pero resultó impopular entre los estudiantes… Y finalmente como
leemos en el reporte del año 1841, este rasgo… ha sido virtualmente abandonado.”
(Jefferson, p. 271).
LOS BAUTISTAS DE GEORGIA en 1833 fundaron la Universidad Mercer, una escuela
“que uniría el trabajo de agricultura con el estudio, y estaría abierta sólo
para aquellos que deseen prepararse para el ministerio. La idea de fundar una
escuela de trabajo manual donde la teoría y la práctica deban ser enseñada, un
plan apreciado por los Bautistas de Georgia, parece haberse originado con el
Doctor Sherwood, quien fue el primero que demostró su factibilidad en la
academia establecida por él cerca de Etonton en el Condado de Putnam.” (Ga. P.
61).
Podríamos multiplicar los datos históricos referentes a las escuelas de
entrenamiento manual que existieron durante esta notable reforma educativa que
precedió al año 1844. Los ejemplos ya dados son muestras de las experiencias de
más de sesenta escuelas de entrenamiento manual de este período. Para los
reformadores de la educación Adventistas del Séptimo-día, estas experiencias son
emocionantes. ¿Cuáles habrían sido los resultados si los hombres responsables de
estas primeras reformas no hubieran cedido a la presión ejercida sobre ellos por
los principales hermanos de sus respectivas denominaciones? Esta oposición Fue
dura de afrontar, pero el fracaso de la causa se debió realmente a la falta de
valor y devoción a estos principios, porque donde hay un valor intenso y amor a
la obra de Dios, la oposición sólo fortalece a los reformadores. Los adventistas
saben que los ángeles estuvieron por todas partes ocupados animando a estos
reformadores. Es un hecho alarmante el que estas escuelas renunciaron a su
postura sobre la reforma de entrenamiento manual justo para el tiempo en que el
clamor de media noche debía ser dado. Si ellas hubieran permanecido fieles, la
historia habría resultado en una historia diferente. La historia de la obra
educativa Adventista del Séptimo-día también hubiera sido diferente.
Si Oberlin, por ejemplo, se hubiese mantenido fiel a su idea de entrenamiento
manual, sus obreros misioneros, al ir como lo hicieron a los montañeses del sur
y a los libertos del sur, habrían cambiado la complexión de la historia sureña
de Estados Unidos. Hubieran colocado a los estados sureños cuarenta años delante
de lo actual. La obra de Booker T. Washington en favor de los negros hubiera
sido establecida un cuarto de siglo antes de su época. Pero “Debido a que los
hombres no pudieron comprender el propósito de Dios en los planes presentados a
nosotros para la educación de los obreros, se han seguido en alguna de nuestras
escuelas métodos que han retardado más que adelantado la obra de Dios. Años han
pasado a la eternidad con poco resultado, que podrían haber presenciado la
realización de una gran obra.” (Elena White, Madison School, p. 29 [También en
Consejos para los Maestros, p. 519]).
LAS VENTAJAS DEL TRABAJO MANUAL: -- “Los estudiantes estaban divididos en
pequeños grupos de ocho o diez cada uno, y cada grupo colocado bajo la
supervisión de uno de los estudiantes más viejo… eso rompió la monotonía de la
vida estudiantil ordinaria; promovió la salud y el optimismo de espíritu; en
las horas de trabajo en el campo y en la foresta, se hallaba no sólo alivio del
estudio sino una variedad tan grande de incidentes, que los estudiantes de
aquellos días encontraban más recursos de regocijo sólido de lo que otros hayan
experimentado antes… Todos los alumnos, excepto los estudiantes diurnos,
residían en un edificio común, donde al practicar la economía y con la ayuda de
la finca, se lograba un superávit cada año el cual se usaba para mejorar la
escuela.” (Jefferson, p. 253-255).
EL TRABAJO MANUAL, como parte del currículo en esas escuelas que entrenaban
ministros y obreros misioneros, es parte de esa “ciencia de educación verdadera”
que Dios dio a conocer a algunos hombres y mujeres antes de que llegara el año
de 1844. Fue uno de los medios de Dios para entrenar misioneros prácticos para
los campos misioneros del mundo. A pesar del hecho de que prácticamente cada
denominación protestante tuvo cierta experiencia dirigiendo escuelas de
entrenamiento manual, estas denominaciones en su totalidad se oponía a la idea,
y su persistente oposición finalmente forzó a las escuelas que habían encabezado
la reforma a cerrar sus departamentos de trabajo manual. La clausura de los
departamentos de trabajo manual es una señal en favor de un retorno al sistema
educativo europeo medieval. Comenzaron a formar mundanos en lugar de formar
cristianos. Aquí yace uno de los errores más grandes de las denominaciones
protestantes anterior al año 1844. Aquí está una de las razones del por qué no
estuvieron preparados para el clamor de media noche y para el mensaje del primer
ángel. Los hombres en estas escuelas de entrenamiento manual llamaban al trabajo
manual en relación con la educación “una panacea poderosa para curar.” Las
escuelas de entrenamiento de obreros cristianos que perdieron esa “panacea” se
enfermaron espiritualmente, y cesaron de abogar por las reformas educativas
cristiana. Se le llamaba “un impulso misionero,” a aquel que por medio del
trabajo manual, “hizo posible para los jóvenes y señoritas más pobre conseguir
una educación y así ampliar su capacidad de ejecutar los deberes de la vida.”
EL FRUTO DE OBERLIN: -- Dios recompensó ricamente esta escuela por su apego a la
verdad y por el producto de sus labores, a pesar del hecho de que finalmente fue
forzada a ceder. De Oberlin se dice: “Aunque el nombre mismo fue tan temido y
odiado, sin embargo había amigos suficientes como para solicitar y desear más
maestros de lo que se podían tener. La calidad del trabajo de ellos se halló ser
tan excelente que era inteligente tragarse el prejuicio con la finalidad de
asegurar el beneficio de su instrucción.” “Un año… no menos de 530 maestros
salieron de vacaciones… ¿Quien puede medir el beneficio dado por estas grandes
compañías de hombres y mujeres consagrados que, por más de una generación,
gastaron sus energías en niños y jóvenes por docenas de miles?… Oberlin es la
madre fructífera de universidades: La Universidad Olivet, la universidad Tabor,
la universidad Benzonia, la universidad Berea, Fisk University, la universidad
Talladega, Atlanta University, Straight University, Instituto Emerson, Howard
University, y otras escuelas y empresas que absorbieron por muchos años la
actividad misionera de hombres y mujeres de Oberlin.” Sus estudiantes entraron a
tales “campos extranjeros como Turquía en Europa y en Asia, India, Siam, América
del Sur, Haiti, y Burma.” (Oberlin, p. 321, Fairchild, p. 341).
Los estudiantes pueden fácilmente deducir de este breve bosquejo cuan extenso
pudo haber sido la influencia de Oberlin si ella hubiera permanecido fiel a su
reforma. Las palabras dirigidas a los reformadores educativos adventistas del
séptimo-día se aplican con igual fuerza a los reformadores de Oberlin. “Los
reformadores se vieron estorbados y algunos cesaron de pedir reformas.
Parecieron incapaces de detener la corriente de dudas y críticas. (Testimonios
para la Iglesia, t. 6, p. 147)
OPOSICIÓN: -- Los estudiantes estarán interesados en unas cuantas declaraciones
que muestran la decadencia de estas mismas instituciones bajo la atmósfera
frustrante de la sospecha, la crítica, y la oposición de los líderes. Oberlin
soportó la oposición por más tiempo y con mayor éxito que la mayoría de las
otras escuelas. El siguiente extracto le proporciona al lector una idea de la
duda y de la crítica ejercida contra las reformas de Oberlin por los líderes de
las iglesias Presbiteriana y Congregacional. “El trabajo manual, por ejemplo,
tuvo muchos amigos y admiradores, pero un gran número miraba la idea con recelo.
El estudiante no necesitaba, ni podía permitirse, cuatro horas diarias para
trabajar en la finca o en el taller. Ni tampoco era probable que el resultado
financiero fuera de algún valor considerable, ni para él ni para la institución
a la cual pertenecía”… Así decían los críticos. “Así las cabezas en Nueva
Inglaterra y por todas parte comenzaron a sacudirse negativamente.” Otra vez:
“Tengo ciertas dudas sobre un proyecto comenzado recientemente en esta región y
que no hace demandas pequeñas de nuestro parte como empresa de benevolencia. Me
refiero a Oberlin para quien se han recibido y se están colectando grandes
fondos. ¿Qué necesidad hay de otra universidad o colegio en los bosques de
Ohio, rodeada por otras instituciones a corta distancia de ella, que todavía
luchan por sobrevivir?... Se dice que tiene trabajo manual, ¡pero así lo
tiene Hudson! ¿Por qué se ha de importunar a los estudiantes a que dejen las
instituciones donde ellos están para ir a Oberlin?” (Oberlin, p. 243-247).
CEDIENDO A LA OPOSICIÓN: -- “Después que se inició la década de los cuarenta, se
habla muy poco sobre el trabajo manual. Con el aumento general de la riqueza
había menos necesidad de cualquier valor pecuniario que poseyera. Las
conciencias de lo bueno eran menos escrupulosas sobre la búsqueda de ejercicio
fuera del trabajo útil, y los deportes y el gimnasio modernos pronto comenzaron
a hacer provisión suficiente por el bienestar físico del mundo.” (Oberlin, p.
231). Noten el año en que ocurrió este deterioro.
La Universidad Mercer, mencionada anteriormente, tuvo esta experiencia: “En
1844, el sistema de trabajo manual que había estado en prueba desde que se fundó
el Instituto en el año 1833, estaba abandonado, habiendo resultado ineficaz.
Varios otros intentos para establecer escuelas de trabajo manual habían sido
hecho durante la misma década en diferentes lugares los cuales con una excepción
habían igualmente fracasado.” (GA, p. 65).
¿Captan los adventistas del séptimo-día el significado de esta fecha? Dios no
puede soportar por siempre la incredulidad, los esfuerzos a media, la frialdad,
y la indiferencia frívola de los principios divino. “Si todos los que habían
trabajado unidos en la obra de 1844 hubiesen recibido el mensaje del tercer
ángel, y lo hubiesen proclamado en el poder del Espíritu Santo, el Señor habría
actuado poderosamente por los esfuerzos de ellos. Raudales de luz habrían sido
derramados sobre el mundo. Años haría que los habitantes de la tierra habrían
sido avisados, la obra final se habría consumado, y Cristo habría venido para
redimir a su pueblo. No era la voluntad de Dios que Israel peregrinase durante
cuarenta años en el desierto; lo que él quería era conducirlo a la tierra de
Canaán… Asimismo, no era la voluntad de Dios que la venida de Cristo se dilatara
tanto.” (Conflictos de los Siglos, p. 511).
9. — EL TRABAJO MANUAL REEMPLAZADO POR EL ATLETISMO, LOS DEPORTES Y LOS JUEGOS.
—
Ninguna escuela puede mantener con éxito en su currículo estudios sobre trabajo
manual en igualdad con otros estudios, a menos que el propósito de Dios para con
el entrenamiento práctico sea reconocido tanto por los maestros como por los
alumnos. Y cuando el propósito es reconocido, el amor, el interés y el
entusiasmo generado por una educación que hace cosas útiles, trae más gozo y
placer profundo al alumno que tales sustitutos del trabajo manual como son los
deportes y los juegos.
“El ejercicio físico fue ordenado por el Dios de la sabiduría. Deberían
dedicarse algunas horas cada día a la educación útil en ramos de trabajo que
ayudarán a los alumnos a aprender los deberes de la vida práctica, los cuales
son esenciales para la vida de nuestros jóvenes. Pero esto se ha eliminado, y se
han introducido diversiones que simplemente proporcionan ejercicio sin que haya
ninguna bendición especial por la práctica de acciones buenas… El tiempo
empleado en el ejercicio físico que paso a paso conduce al exceso, a la
intensidad del juego, y el ejercicio de las facultades debiera ser usado en las
filas de Cristo, y la bendición de Dios descansará sobre ellos al así hacerlo…
El estudio diligente es esencial, pero también lo es el trabajo arduo y
laborioso. El juego no es esencial. Ha estado creciendo entre los alumnos la
influencia de su devoción a las diversiones, hasta convertirse en un poder
fascinante y hechizante que contrarresta la influencia de la verdad sobre la
mente y el carácter humano… ¡Que despliegue de poder se manifiesta en vuestros
juegos de futbol y otras invenciones vuestras según las maneras de los gentiles
– ejercicios que a nadie benefician!... No puedo hallar en la vida de Cristo
ejemplo de dedicase tiempo al juego y a la diversión. (Special Testimonies on
Education, p. 190-192) Ver Educación Cristiana, p. 418-420 y Consejos Para los
Maestros, p. 292-294.
Es fácil determinar el sistema de educación que opera en cualquier escuela de
entrenamiento. Los estudiantes que disfrutan de los juegos y los deportes más
que del trabajo útil ciertamente han elegido un sistema de educación que le
proporcionará muy poca ayuda para prepararse para entrar en los lugares duros
del mundo, o prepararse para la lluvia tardía.
Ya hemos observado que la oposición al trabajo útil en Oberlin trajo este
cambio: “Los deportes y los gimnasio modernos pronto comenzaron a hacer
provisiones suficientes para el bienestar del mundo del alumno.” Gradualmente
“Oberlin introdujo el beisbol moderno, el futbol, y el atletismo en general.”
(Oberlin, p231, 407), pero “la gimnasia entró lentamente en Oberlin, porque
pareció ser inconsistente con la idea del trabajo manual.” (Fairchild, p. 262).
Esto está en armonía con la declaración concerniente a los gimnasios: “Se
trajeron para suplir el deseo de entrenamiento físico útil, y han llegado a ser
popular con las instituciones educativas.” (Elena de White, Christian
Education, p. 211).
Antes del fin, todas las escuelas de entrenamiento que estén rompiendo de los
“cuellos de sus alumnos yugos mundanos” (Consejos para los Maestros, p.
518) y estén trayendo a sus alumnos “a las filas de la educación verdadera”
(Madison School, p. 30) para que puedan “llevar el mensaje de la verdad presente
en toda su plenitud a otros países” (Madison School, p. 30) verán que todos
estos sustitutos, tales como el futbol, beisbol, etc., estarán reemplazados por
artes y oficios útiles y genuinos.
10. — LA AUTONOMÍA Y LA DEMOCRACIA CRISTIANA DEL ESTUDIANTE.
LA INDIVIDUALIDAD, LA ORIGINALIDAD Y LA INDEPENDENCIA DE pensamiento y acción de
parte del estudiante son al fin destruido por el sistema de educación papal y
otros sistemas derivados de él. Los promotores de este sistema tienen la
intención de destruir estos elementos vitales del carácter con el fin de
convertir al individuo en un siervo obediente, ciego y dispuesto a las órdenes
de los hombres. El papado no puede prosperar a menos que destruya estas
facultades divinas del hombre. La individualidad, la originalidad y la
independencia de pensamiento y acción son desarrolladas por la educación
cristiana. Este sistema está diseñado para desarrollar mentes capaces de ser
guidas por el Espíritu Santo, aun cuando de esta manera a veces esté en
oposición diametral a las reglas de los hombres. Aprenden a recibir sus órdenes
del Capitán del ejército del Señor cuyas manos están entre las ruedas de los
asuntos de los hombres para prevenir confusión, anarquía, y desobediencia
a una organización, cualquiera que sea, que esté basada sobre los principios correctos.
Dios estaba preparando una compañía que pudiera ser guiada completamente por Su
Espíritu para dar el clamor de media noche. Sólo aquellos entrenados para tomar
la iniciativa, para ser autónomos, se atreverían a desprenderse al oír el
llamado de Dios de los errores y las costumbres de Roma encontrados en las
iglesias protestantes.
“EL CLAMOR DE MEDIA NOCHE’ fue proclamado por miles de creyentes. Como marea
creciente, el movimiento se extendió por el país…El fanatismo desapareció ante
esta proclamación como helada temprana ante el sol naciente… Ocasionó un gran
desapego de las cosas de este mundo, hizo cesar las controversias y
animosidades, e impulsó a confesar los malos procederes… Fueron enviados ángeles
del cielo para despertar a los que se habían desanimado, y para prepararlos a
recibir el mensaje… No fueron los de mayor talento, sino los más humildes y
piadosos, los que oyeron y obedecieron primero al llamamiento. Los campesinos
abandonaban sus cosechas en los campos, los artesanos dejaban sus herramientas y
con lágrimas y gozo iban a pregonar el aviso. Los que anteriormente habían
encabezado la causa fueron los últimos en unirse a este movimiento. Las iglesias
en general cerraron sus puertas a este mensaje, y muchos de los que lo aceptaron
se separaron de sus congregaciones….Iba acompañado de un poder que movía e
impulsaba al alma. (Conflictos de los Siglos, p. 451-455).
No se requiere de profundidad de pensamiento para descubrir la causa del fracaso
del sistema educativo de las denominaciones protestante para entrenar a hombres
y mujeres para que participase del clamor de medianoche. El plan entero de
educación de aquella época, sin incluir el movimiento de reforma que fue
destrozado en su mayor parte por la presión de los líderes de las iglesias
populares, era hacer a los hombres conservadores, miedosos de dejar la senda
trillado, y por supuesto “las iglesias en general cerraron sus puertas a este
mensaje.” Los predicadores y maestros protestantes, en armonía con el papado,
por años habían atado las mentes de los estudiantes y de los miembros de la
iglesia a credos tanto en educación como en religión, hasta que sus adherentes
estuvieron gobernados por la tradición, el prejuicio, la intolerancia, y el
temor a sus dirigentes. Habían perdido el amor y el poder de la autonomía. Por
lo tanto, Dios no pudo guiarlos por medio de Su Espíritu; sus organizaciones
fueron rechazadas; habían caído moralmente; el segundo ángel las llamó
Babilonia.
Por otra parte, unas pocas escuelas devotas, ministros y reformadores
educativos, habían entrenado a una pequeña compañía a apreciar el privilegio de
ser gobernado por el Espíritu de Dios como está revelado en Su palabra. Habían
practicado lo que se les había enseñado en cuanto a autonomía, hasta que
estuvieron dispuestos a seguir la dirección del Espíritu. Esto muestra que la
verdadera autonomía no significa “has como te plazca;” significa que el yo
estará gobernado por la Palabra de Dios. Mientras que esta compañía era echada
de las organizaciones de las iglesias, mientras que dejaban sus cosechas, sus
herramientas, sus empleos anteriores de toda clases para participar en lo que
parecía para aquellos que no habían aprendido a ser autónomos como un movimiento
fanático, aun todavía de tal compañía brotó la admirable iglesia Adventista del
Séptimo-día. Y esta iglesia está llamada a poner delante del mundo un sistema de
escuelas, instituciones y organizaciones de cristianos autónomos, tal como este
mundo nunca ha visto antes.
EL CARÁCTER capaz de llevar adelante el clamor de media noche tenía que
desarrollarse en las escuelas de entrenamiento manual, o en la escuela de los
cominos comunes de la vida. El líder de este movimiento, Guillermo Miller, “el
profeta agricultor,” al igual que Cristo y Juan el Bautista, fue educado en la
segunda, la escuela de los caminos comunes de la vida. Su biógrafo, un hombre
bastante calificado para juzgar el valor del sistema educativo popular de las
iglesias, escribió: “¿Cuál habría sido ahora el resultado de lo que se llama un
curso regular de educación? ¿Lo habría pervertido, como ha pervertido a miles? O
¿Lo habría convertido en un instrumento de mayor bien en la causa de Dios?
¿Habría desarrollado el sistema educativo su obra asignada, esa de disciplinar,
engrandecer, y suplir la mente, dejando intacto en el proceso su energía
natural, su sentido de dependencia y responsabilidad hacia Dios? O ¿Lo habría
colocado en las masas apiñadas de aquellos que están contentos de compartir el
honor de repetir tonterías, verdadera o falsa, que pasan como verdad en la
escuela o secta que los ha hecho lo que son? Nosotros pensamos que habría sido
difícil pervertirlo; pero donde tantos que han sido considerados como muy
promisorios han sido estropeados en la operación, él habría estado en gran
peligro. El pudiera haberse convertido externamente en un mejor sujeto para el
artista; pero dudamos que hubiese sido un mejor sujeto para ser usado como un
instrumento de la Providencia. Hay quienes sobreviven el curso regular sin
daños; Hay quienes se benefician del curso, hasta ser levantado al nivel de la
gente de capacidad ordinaria, a la cual nunca hubiera llegado sin ayuda
especial. Y hay una tercera clase, que son una representación estereotipada de
lo que el curso los hace; si levantan un compañero del fango, nunca lo llegan
más cerca del cielo que a la escuela donde fueron educados. Cualquiera que
pudiera haber sido el resultado de cualquiera curso de educación establecido en
el caso de Guillermo Miller, tal curso estuvo más allá de su alcance; estuvo
privado de su beneficio, escapó de la perversión.” (Miller, p. 15-16).
Este es ese Guillermo Miller, “el profeta agricultor,” quien más tarde le trajo
el mensaje del primer ángel a Oberlin. La futilidad de depender de hombres que
no han sido entrenados para ser autónomos ha sido vista en la experiencia del
clamor de media noche. Cada Adventista del Séptimo-día se está acercando a su
prueba final, tal como las iglesias protestantes se allegaron a la suya en 1844.
La nuestra llegará con el fuerte clamor, la lluvia tardía. Aquellos que carezcan
de entrenamiento de autonomía, aquellos incapaces de depender de sus propios
esfuerzos para apoyarse, que no están haciendo de la Biblia la base de su
estudio, y la fisiología la base de todo esfuerzo educativo; todos aquellos que,
en otras palabras, “no entienda la verdadera ciencia de la educación” no tendrán
parte en el reino de Dios o en el fuerte clamor.
EL CARÁCTER QUE SE NECESITA PARA EL FUERTE CLAMOR ES SIMILAR AL DEL CLAMOR DE
MEDIA NOCHE: -- “Así también será proclamado el mensaje del tercer ángel. Cuando
llegue el tiempo de hacerlo con el mayor poder, el Señor obrará por conducto de
humildes instrumentos, dirigiendo el espíritu de los que se consagren a su
servicio. Los obreros serán calificados [habilitados] más bien por la unción
de su Espíritu que por la educación en institutos de enseñanza. Habrá
hombres de fe y de oración que se sentirán impelidos a declarar con santo
entusiasmo las palabras que Dios les inspire.” (Conflictos de los Siglos,
p. 664).
Las escuelas jesuitas enseñaban a sus estudiantes obediencia ciega. En relación
con su conducta no se le requería al alumno ir a Dios en busca de sabiduría. El
maestro asumía esa responsabilidad. La verdadera autonomía, la cual puede ser
definida como poner la propia conducta in armonía con los principios de Dios tal
como están expresados en Su Palabra, era absolutamente descuidada. Los terribles
efectos del sistema papal de disciplina escolar se han vistos durante el mensaje
del primer ángel. Aquellos estudiantes que siguieron ciegamente a los maestros
en vez de seguir los principios de Dios estaban atados por costumbres,
tradiciones, organizaciones y líderes en un tiempo cuando el Espíritu de Dios
los estaba llamando a seguir la verdad. Como un preparativo para el fuerte
clamor, se nos dijo: “El plan de las escuelas que hemos de establecer en estos
años finales del mensaje debe ser de un orden completamente diferente del
seguido en las que hemos instituido.” (Consejos para los Maestros,
p.518).
“EL OBJETIVO DE LA DISCIPLINA es educar al niño para que se gobierne solo
[autonomía]… No habiendo aprendido jamás a gobernarse, el joven no reconoce otra
sujeción fuera de la impuesta por sus padres o su maestro. Desaparecida ésta,
no sabe cómo usar su libertad, y a menudo se entrega a excesos que dan como
resultado la ruina… No debería hacérseles sentir que no pueden salir o entrar
sin que se los vigile… Hágase sentir a los jóvenes que se les tiene confianza y
pocos serán los que no traten de mostrarse dignos de ella… Según el mismo
principio, es mejor pedir que ordenar; así se da oportunidad a la persona a
quien uno se dirige de mostrarse fiel a los principios justos. Su obediencia es
más bien resultado de su propia decisión que de la obligación. En todo lo
posible, las reglas que rigen en el aula deberían representar la voz de la
escuela… De ese modo se sentirá responsable de que se obedezcan las leyes que él
mismo ayudó a formular. Las reglas deberían ser poco numerosas pero bien
meditadas; y una vez promulgadas, se deberían aplicar… Los que desean
dominar a otros deben primero dominarse a sí mismos.” “La cooperación debería
ser el espíritu del aula, la ley de su vida… Ayuden los mayores a los menores,
los fuertes a los débiles y, en cuanto sea posible, llámese a cada uno a hacer
algo en lo cual sobresalga. Esto estimulará el respeto propio y el deseo de ser
útil. (La Educación, p. 279-283, 277).
JEFFERSON, EL PADRE DE LA DEMOCRACIA, sabiendo que la autonomía no era enseñada
en las escuelas de sus días, y que la democracia no podía existir en el Estado a
menos que sus principios fueran primero enseñados y practicados en la escuela,
introdujo este principio en la Universidad de Virginia. “Es muy bien sabido que
en la Universidad de Virginia existe un extraordinario sistema de autonomía
estudiantil, por el cual una moral alta y un tono varonil de confianza en sí
mismo ha sido exitosamente mantenido. La autonomía se pone en contraste con lo
que se llama ‘espionaje profesional.’ La autonomía estableció un espíritu de
cooperación franco y amable entre maestro y estudiante. Reprimió toda práctica
deshonesta de engañar en los exámenes y las recitaciones, y promovió un espíritu
de independencia y respeto propio.” (Jefferson, p. 94).
OBERLIN descubrió que para el entrenamiento de misioneros genuinos le era
necesario desarrollar un sistema de autogobierno. En Oberlin “el sentir
democrático, el espíritu de igualdad, la ausencia de clases y castas basadas en
meras distinciones artificiales, es notable… La faculta nunca buscó imponerse a
los estudiantes por ser ellos superiores, ni nunca insistieron en una
demostración particular de honores, reverencia, ni incluso respeto. Jugaron el
rol de hermanos mayores de sus alumnos. Los títulos eran desconocidos, y los
estudiantes se dirigían a sus maestros como ‘Hermano Finney’ o ‘Hermano Mahan.’
El autogobierno era el ideal. Los jóvenes agrupados debían aprender a cómo usar
la libertad al ser dejándos libres. Un sentir público debía ser la fuerza
controladora… Cada individuo tiene completa libertad de hacer lo mejor de sí
mismo, y de mantenerse en pie por lo que posee de valor en su corazón o en su
cerebro. En los últimos años se introdujeron consignas escolares, colores de
cursos, y ocasionalmente sobreros, bastones, y cosas parecidas; a raros
intervalos, vestimentas escolares, pero bajo el consenso del buen juicio y del
buen gusto, pero sin salirse de las modas del vestido aceptadas por doquiera en
la buena sociedad.” (Oberlin, p. 399).
EN OBERLIN, “los reglamentos son pocas. Jamás se recurrió a la estricta
vigilancia personal. El estudiante mayormente es dejado bajo su propia
responsabilidad, con el entendimiento de que su disfrute ininterrumpido de los
beneficios que le brinda la escuela dependerá de su comportamiento
satisfactorio… Nunca se adoptó ningún sistema de monitoreo. Cada joven reportaba
semanalmente por escrito a su profesor encargado su éxito o fracaso en atender a
los deberes asignados. Las señoritas reportaban a su maestra principal.”
(Fairchild, pp. 263-265). Esto suena parecido a lo siguiente: “Debe
impresionarse a los jóvenes con la idea de que se les tiene confianza. Tienen
un sentido del honor y quieren ser respetados, y en esto están en su derecho.
Si los alumnos reciben la impresión de que no pueden ni salir ni entrar,
sentarse a la mesa o estar en cualquier lugar, aun en sus habitaciones, a menos
que se los vigile, un ojo crítico esté sobre ellos para criticar y reportarlos,
esto tendrá la influencia de desmoralizarlos y un pasatiempo no les
proporcionará placer. Este conocimiento de una vigilancia continua es más que
una tutoría paternal y mucho peor… Pero esta vigilancia continua no es natural y
produce los males que está procurando evitar.” Conducción del Niño, pp.
209-210.
HORACE MANN Y LA AUTONOMÍA: -- En aquellos días en que las denominaciones
protestantes estaban sellando su destino eterno, cuando estaban decidiendo si
iban a escuchar el mensaje mundial del juicio, y estar preparadas para el clamor
de media noche, hombres tales como Horace Mann escribieron: “Uno de los
objetivos más altos y valiosos al cual la influencia de una escuela puede
conducir, es entrenar a nuestros niños a que se gobiernen solo [que tengan
autonomía].”
El Señor Mann tuvo la siguiente experiencia en su trato con los estudiantes. Le
dio a entender a los jóvenes “que él esperaba que ellos fueran sus propios
policía.” “Cuando un tutor que había vivido en el dormitorio de varones para
mantener el orden fue cambiado por una maestra, el Señor Mann recurrió a la
clase graduanda un día después del servicio en la capilla para saber si ellos no
eran suficientemente fuerte en fuerza moral como para cuidar del dormitorio sin
tal supervisión. Se pusieron de pie simultáneamente, aceptaron la confianza en
ellos con gozo y seguros de sí mismos, mantuvieron el dormitorio bien cuidado, y
transmitieron su espíritu a sus sucesores.” El señor Mann, sin embargo, estuvo
siempre alerta para ayudar a estos estudiantes autónomos con palabras de
precaución, o por medio de advertencias sobre problemas venideros. “Después de
esto era el orgullo y el placer del señor Mann caminar por el dormitorio de
varones a cualquier hora del día o de la noche, y llevar visitas consigo para
convencerlos que un verdadero espíritu de honor y fidelidad puede ser evocado de
los jóvenes” a través del autogobierno o la autonomía. En una ocasión él
escribió: “Nuestro dormitorio, casi lleno en su mayoría de estudiantes varones,
no tiene tutor o preceptor. A las horas de estudio, es tan silenciosa como su
casa. No tenemos alboroto, ni juegos de apuestas, ni juego de barajas, naipes, y
hemos sacado casi totalmente el tabaco y la profanidad.” (Mann, Vol. 1, 438,
515).
“Ve á la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio;
La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor,
Prepara en el verano su comida Y allega en el tiempo de la siega su
mantenimiento.” Prov. 6:6-8.
11. ENTRENAR MISIONEROS QUE SEAN DE SOSTÉN PROPIO – UN MOVIMIENTO MISIONERO DE
LAICOS.
Era el plan divino que el clamor de media noche y el mensaje del tercer ángel
fueran llevados a cada nación, tribu, lengua y pueblo. Dios deseaba un ejército
entrenado para llevar adelante esta religión práctica a un mundo que había sido
educado alejado de la orden evangélica por el sistema pagano y papal de
educación.
Hemos visto que la educación cristiana, como fue desarrollada por los
reformadores educativos en cada denominación protestante, hizo posible un
poderoso movimiento de laicos. Podemos entender cómo estos misioneros de sostén
propio podrían rápidamente llevar el mensaje al mundo. Fue el esfuerzo
estudiado de Satanás frustrar este movimiento laicos de sostén propio. Él
alcanzó sus resultados deseados al exaltar la literatura mundana a un lugar
superior al de la Biblia; al consumir prácticamente todo tiempo del estudiante
en esfuerzo mental, y guiarlo a despreciar la educación práctica o manual; al
guiarlo a una sustitución gradual del atletismo, los deportes y juegos por el
trabajo manual. Satanás se ha empeñado en engañar a los escogidos: la iglesia
remanente.
Las denominaciones protestantes no pudieron “llevar el mensaje de la verdad
presente en toda su plenitud a otros países,” porque primero no “rompieron todo
yugo” de educación mundana; no “vinieron a la filas de la educación verdadera”
no “educaron para preparar a un pueblo que entienda el mensaje, y luego dé el
mensaje al mundo.” (Madison School, p. 28).
MAESTROS Y ALUMNOS DE SOSTÉN PROPIO: -- Los alumnos de estas escuelas [de los
profetas] se sostenían cultivando la tierra o dedicándose a algún trabajo
manual… Muchos de los maestros religiosos se sostenían por el trabajo de sus
manos. (Patriarcas y Profetas, pp. 643-644). “Se deben establecer
escuelas fuera de las ciudades donde, los jóvenes aprendan a cultivar el suelo y
así, ayudar a hacerse a sí mismo y a la escuela de sostén propio… Hay que reunir
medios [recursos] para el establecimiento de tales escuelas.” (Testimonios
para la Iglesia, t. 7 pp. 220-221). “La presentación en nuestras escuelas no
debe ser como ha sido en el pasado introduciendo muchas cosas como esenciales
que son de menor importancia.” (Unpublished Testimonies, Testimonios no
publicados, Enero 9, 1909). “Vuestra escuela debe ser un ejemplo de cómo el
Estudio Bíblico, la educación general, la educación física, y la obra de
sanatorio puede ser combinada en muchas escuelas más pequeñas que serán
establecidas con simplicidad en muchos lugares.” (Unpublished Testimonies,
Testimonios no publicados, Enero 6, 1908). “Necesitamos escuelas que sean de
sostén propio, y esto se puede lograr si los maestros y alumnos son útiles,
laboriosos y económicos… Se deben hacer sacrificios a cada paso.” (Unpublished
Testimonies, Testimonios no publicados, Enero 24, 1907).
TRABAJO PARA LOS LAICOS DE SOSTÉN PROPIO:--“Está llegando el tiempo cuando el
pueblo de Dios, a causa de persecución, será esparcido por muchos lugares, y
aquellos que hayan recibido una educación completa tendrán una gran ventaja
doquiera estén.” (Madison School, p. 34). El apóstol Pablo “Ilustró de
una manera práctica lo que pueden hacer los laicos consagrados en muchos
lugares… Hay un gran campo abierto ante los obreros evangélicos de sostén
propio… Recibió del cielo su comisión, y del cielo espera su recompensa cuando
haya terminado el trabajo que se le ha confiado.” (Hechos de los Apóstoles,
p. 286-287).
Muchos reformadores educativos de la época anterior al 1844 fueron impresionados
por el Espíritu de Dios a impartir una educación práctica de manera que sus
estudiantes pudieran verse libres para llevar la verdad a cualquier campo al
cual Dios pudiera llamarlos. Estos reformadores vieron que el sistema educativo
en boga en las iglesias protestantes era totalmente inadecuado para preparar a
un misionero que se atreva a llevar una verdad impopular en oposición a la
voluntad de los líderes de esas denominaciones. “El profesor Finney, del colegio
de Oberlin, dijo: ‘Hemos podido comprobar el hecho de que en general las
iglesias protestantes de nuestro país, han sido o apáticas u hostiles con
respecto a casi todas las reformas morales de la época… las iglesias en general
están degenerando de un modo que da pena. Se han alejado muchísimo de Dios, y él
se ha alejado de ellas.’ Pero las iglesias en general no aceptaron la
amonestación. Sus ministros… no habían aprendido la verdad, fuese por el
testimonio de los profetas o por las señales de los tiempos… La circunstancia
de ser predicado el mensaje mayormente por laicos, se presentaba como argumento
desfavorable… Multitudes que confiaban implícitamente en sus pastores, se
negaron a escuchar el aviso.” (Elena de White, El Conflicto de los Siglos,
p. 427, 430.
CIENTOS DE MISIONEROS DE SOSTÉN PROPIO fueron enviados por este mismo profesor
Finney de Oberlin quien “estableció el sorprendente dictamen un poco exagerado
de que nadie era idóneo para ser misionero si no estuviese dispuesto, a salir
para las Montañas Rocosas con tan sólo una mazorca de maíz en su bolsillo.”
(Oberling, p. 328) Este era el espíritu de fe y atrevimiento que fue despertado
en los corazones de los estudiantes a quienes se les enseñaba a ganarse la vida
por medio del cultivo de la tierra.
LA SOCIEDAD EDUCATIVA AMERICANA era el departamento educativo de la denominación
Congregacional, y su trabajo era supervisar todas las instituciones educativas
de esa denominación. Oberlin fue establecida por hombres piadosos de la iglesia
Congregacional que deseaban hacer de su escuela un medio para entrenar
misioneros Congregacionalistas. “Algunos de los candidatos para el ministerio
solicitaban ayuda financiera a esa organización… paso que los administradores se
negaron a apoyar, pero después, de mala gana y de manera fea concedieron…
Oberlin entró en una lucha prolongado con la Sociedad Educativa Americana cuya
causa provocativa residía en ciertas ideas acariciada por los fundadores,
fundamentalmente, aquella relacionada con la idea de que el sostén-propio
se lograría fácilmente a través de la virtud soberana del trabajo manual.”
LOS ESFUERZOS DE OBERLIN PARA ENTRENAR A MISIONEROS DE SOSTÉN PROPIO, fue
atacado por la universidad de Hudson, una escuela Congregacionalista que intentó
perjudicar la influencia de Oberlin en la denominación. “Aquí se hallaba una
oportunidad demasiado buena como para que Hudson la dejara pasar.” En enero del
1837 llegó esta critica injusta de Hudson: “cuando oberlin se inició se dijo que
los estudiantes se sostendrían a sí mismo, no necesitando así ayuda. Operó en
contra de la Sociedad Educativa, y muchos se negaron a contribuir, así que
cuando Oberlin se convención de que plan era visionario, y buscó ayuda para sus
estudiantes, la Junta les pidió que dijesen con franqueza que Oberlin no era de
sostén propio, para desengañar al público de tal idea. Esto no se ha hecho.
Lamentamos que ellos no digan claramente ‘nos somos de sostén propio.’ Así que
ahora parece que los estudiantes de oberlin no pueden ganar más dinero que otros
y que necesitan tanto ayuda como los otros. Así que el trabajo manual de Oberlin
no es mejor de lo que es en otras partes.” (Oberlin, pp. 249-250).
Oberlin nunca fue la predilecta de sus instituciones hermanas y “se la hacía
aparecer como el alborotador de Israel, un Ismaelita. Las universidades de Lane
y de Hudson tenían una querella. Aquí está un intruso desvergonzado, un cazador
ilegal de nuestras reservas.” (Oberlin, p. 150). Esto se decía a causa del
“éxodo al por mayor de estudiantes que habían manado a la escuela de Shipherd.”
Los líderes de Lane y de Hudson sentían “en todas las cosas ellos eran
conservadores, mientras que en Oberlin era extremistas. Si, y sin embargo
Oberlin estaba llena de estudiantes.” Y todo esto a pesar de que “Oberlin luchó
con todas sus fuerzas restaurarles a las iglesias la política puramente
democrática de Nueva Inglaterra. Por lo tanto, por una enormidad de bien,
Oberlin fue aborrecida y echada afuera como una despreciada vil.” “Se dice que
Oberlin es de trabajo manual, pero también Hudson lo es. Se dice que sus
estudiantes vienen del este, pero ¿por qué deben alejarse de las instituciones
excelentes, probadas, ricamente favorecidas, y bien administradas, en los
estados más viejos para obtener una educación en un instituto flaco, pobremente
amueblado en los bosques del estado de Ohio? ¿Por qué deben ser los estudiantes
importunados a dejar las instituciones donde están para ir Obelin, como entiendo
ha sido extensamente el caso en esta región? Así decía los críticos de Oberlin.
LOS ADMINISTRADORES DE OBERLIN SINTIERON PROFUNDAMENTE ESTOS ATAQUES de sus
propios hermanos que ocupaban puestos de liderazgo. Las acusaciones no eran
verdad. Oberlin estaba enviando cientos de misioneros de sostén propio a los
Indios, a los montañeses del sur de Estados Unidos, a los negros libertos, y a
otros campos necesitados. Esto impulsó al presidente a contestar: No nos
sentimos llamado a decir o hacer nada. A nosotros no nos importa mucho si la
Sociedad auxilia o no a nuestros estudiantes. Si necesitamos ayuda nosotros la
podemos conseguir.” “De esta manera estigmatizada y desechada ¿qué pudieran
Oberlin y sus amigos hacer sino organizar una sociedad educativa propia?...
Oberlin fue acusada a lo largo y a lo ancho con el pecado de cisma, con ser la
enemiga a la unión de la iglesia, de tirar con poder y fuerza para derrumbar el
status quo eclesiástico… El destino actual de Oberlin era ser desechada
como una vil, y si no fuera por la existencia de la asociación y otros cuerpos
subordinados afilados con Oberlin, sus estudiantes hubieran quedados
incapacitados para asegurar una licencia o una ordenación.
En 1839, la iglesia congregacional colocó esta pregunta concerniente a Oberlin
en su periódico eclesiástico: “¿Asistirán los jóvenes allí esperando obtener una
educación completa, clásica, teológica? ¿Serán recibidos por las iglesias como
pastores o como misioneros? ¿Existe alguna obligación de ayudar a Oberlin como
está ahora constituida?”
En 1840, dos estudiantes de Oberlin “pidieron obtener licencia, y su caso fue
remitido a un comité, el cual sin la menor duda, simplemente preguntó si ellos
creían en las doctrinas enseñadas en Oberlin y en su manera de hacer las cosas.
Reusando contestar a una pregunta como esta, la cambiaron finalmente a esta:
‘¿Creen ustedes en general que Oberlin es una buen institución, o que es una
maldición para el mundo?’ Entonces confesaron que ellos pensaban que era buena,
y que también creían que el comité pensaría igual si tan solo se pasaran una
semana allá.” La licencia fue negada a estos estudiantes de Oberlin. (Oberlin,
pp.251-255).
LA CONFERENCIA CONGREGACIONAL tomó entonces esta acción en contra de Oberlin:
“Consideramos que es inconveniente para nuestras iglesias emplear ministros que
se sabe que abrigan las ideas de Oberlin.” En 1841 la conferencia de Ohio trajo
a colación esta pregunta: “Pasará como aceptable el bautismo si es administrado
por un hombre de Oberlin?” La pregunta fue referida a un comité que respondió:
“Las ideas de Oberlin son extremadamente peligrosas y corrompedoras, y estos
predicadores debieran ser recibidos por las iglesias como ministros ortodoxos,
ni tampoco sus miembros debieran ser admitidos en la comunión.” En 1844 la
Conferencia General de New York condenó la herejía y censuró la conferencia
Genessee por pasarla por alto… La Junta Americana despidió a dos nobles
misioneros, Bradley y Casswell en la ciudad de Siem por las mismas razones… La
Convención de Cleveland se celebró este mismo año, pero la conferencia con la
cual la iglesia de Oberlin estaba conectada, no fue invitada a participar de las
deliberaciones. El señor finney y el Presidente Mahn de Oberlin estaban
presentes, pero una moción para que ellos fueran invitados como miembro
correspondiente fue rechazada por una mayoría considerable como testificó un
delegado. La mayor parte del tiempo se gastó denunciando a Oberlin, y el
objetivo principal de la convención pareció ser destruir su influencia, y para
excluirla del gremio de la ortodoxia.
SE FORMA LA ASOCIACIÓN MISIONERA AMERICANA: -- Al salir los hombres de Oberlin
como misioneros al noroeste, se vio necesario crear la Sociedad Misionera
Evangelica Occidental para enviar y a poyarlos, y cuando tomaron a su cargo la
obra a favor de los negros ya sea en Ohio, Canadá o las Indias Occidentales o
África, se requirieron otras organizaciones, las cuales en 1846, se convirtieron
en la Asociación Misionera Americana, la cual también cubrió los campos locales
como también los campos extranjeros en sus operaciones… Los malos sentimientos
los cuales eran bastante prevalentes y ampliamente difundidos encontraron
expresión en lenguajes como este: Un delegado de la convención de Cleveland
dijo: ‘La influencia de Oberlin es peor que la del catolicismo romano.’ El
presidente de la Universidad de Michigan públicamente admitió la creencia de que
‘la teología de Oberlin era casi diabólica.’ Aun otro hermano dijo: ‘Hermanos,
odio a Oberlin casi tanto como odio al esclavitud, y ustedes saben que odio la
esclavitud tanto como odio al diablo.”
CUANDO LOS ESTUDIATES DE OBERLIN APLICARON A LA SOCIEDAD EDUCATIVA AMERICANA
para ser enviados como misioneros a los indios, la Sociedad respondía: “No
podemos. Ustedes son buenos hombres, y nosotros les deseamos lo mejor, pero no
lo haremos.” En otra ocasión “la Junta instruyó a uno de sus misioneros a tener
cuidado de cómo se asociaba con los hombres de Oberlin en termino de intimidad
demasiado grande, no sea que sean envenenado por sus influencias.” Un estudiante
de Oberlin había aplicado por una posición como ministro en una iglesia
congregacional. La Junta examinadora le preguntó “si estando ya instalado, ¿le
permitiría usted al presidente Mahan o al Profesor Finney de Oberlin predicar en
su pulpito? Y como respondió que sí, la mitad del día se consumió considerando
si deberían continuar con el examen. Cuando uno habló de los hermano de Oberlin
otro dijo: ‘No son hermanos, son extraterrestre’ y casi toda la junta simpatizó
con esta declaración.” (Oberlin, pp. 249-265).
Oberlin estaba siendo bautizada con fuego. Estas experiencias fueron tomadas, en
su mayor parte, con un espíritu amable. Atendieron a sus propios asuntos y
despacharon una corriente constante de misioneros vivos, entusiastas, exitosos,
salvadores de alma. Estaban comenzando a apreciar la verdad de esta declaración
hermosa acerca de la educación cristiana: “Cuando alcancemos la norma que el
Señor quiere que alcancemos, los mundanos considerarán a los Adventistas del
Séptimo-dio como extraños, singulares, extremistas.” (Elena White, R&H,
enero 9, 1894). “Quiero que te guardes de un punto; no te moleste fácilmente por
lo que otros puedan decir. Sabed que estás en lo correcto, y entonces proseguid…
No te turbe por la opinión de los que hablan por hablar.” (Elena de White,
Unpublished Testimonies., Julio 18, 1892). Recuerda que la Sra. White se
refiere a la historia de Oberlin en la institución estaba pasando por estas
experiencias cuando dijo: “las iglesias en general están degenerando de un modo
que da pena. Se han alejado muchísimo de Dios, y él se ha alejado de ellas." (Conflictos
de los Siglos, p.427).
Si Oberlin hubiera cedido a las demandas de la iglesia; si no se hubiera
esforzado a obedecer a Dios aun bajo dificultades, nunca hubiera alcanzado lo
que logró. Porque fue a razón de estas experiencias que logró colocar más
misioneros entre los libertos esclavos que todas las otras escuelas juntas. El
Espíritu del señor ayudó a los maestros de Oberlin a reconocer bajo las
condiciones de aquel tiempo el principio contenido en la siguiente declaración:
“No es la voluntad del Señor que la obra del sur esté confinada a las líneas
regulares establecidas. Se ha descubierto que es imposible confinar la obra a
estas líneas y tener éxito. Obreros llenos diariamente con el celo y la
sabiduría de lo alto deben trabajar mientras son guiados por el Señor, no
esperando recibir su comisión de los hombres.” (Elena White, Selections from
the Testimonies, p.62)
UN ESTUDIANTE DE TRABAJO MANUAL DE OBERLIN LLEGA A SER PRESIDENTE:--La
experiencia del profesor James H. Fairchild, quien estuvo en contacto directo
con Oberlin por más de sesenta años, primero como un estudiante y luego como
maestro, da testimonio del hecho de que Oberlin si hace posible que los
estudiante fueran de sostén propio. El profesor Fairchild escribió: “Una razón
muy obvia para escoger esta institución fue mi limitaciones financiera.”
Hablando de sí mismo cuando tenía diecisiete años dice: “Mis padres podían
prescindir de mi en la finca, pero no podían proveer dinero ni siquiera para el
costo de la enseñanza. Oberlin era una escuela de trabajo manual, y mi hermano y
yo, tomando las primeras clases juntos, éramos estudiante de trabajo manual.
Cuando llegamos por primera vez se nos puso a cargo de cortar madera en el
molino, cuatro horas al día, a cinco centavos la hora. Esto proveyó para
nuestros gastos el primer año. El siguiente y el resto de años trabajamos como
carpinteros y como ensambladores en los edificios de la escuela y las casas de
la colonia. Por medio de tales trabajos, reforzados por el salario de enseñar en
vacaciones, ganamos abrirnos el paso a través de todo el curso, sin ningún
sentido de necesidad o fatiga, ni de ningún obstáculo para nuestro estudio, o
para nuestra preparación general para la obra de la vida.” (Oberlin, p. 290).
Este joven fue un estudiante de teología, and junto con otros salió a las
iglesias como un ministro de sostén propio. Esta fue la preparación que recibió
que lo capacitó para ocupar un lugar primero como instructor en Oberlin, y más
tarde como Presidente de la institución con la cual él pasó su vida.
SALARIO: –El carácter de los maestros que dan a los estudiantes una inspiración
para la obra de sostén propio esta de esta manera descripta en la persona de un
profesor de Oberlin: “Su piedad es más como la del Maestro divino que lo usual;
trabaja con su fuerza para hacer bien en la escuela y fuera de ella; su
educación, aunque no colegiada, es suficientemente extensa; es un hombre de
trabajo manual; no enseña por dinero sino para hacer el bien; está profundamente
preocupado por el oeste.” Con relación al salario de este hombre, un miembro
de la Junta escribió: “Aconsejo que le ofrezcan $400.00 con el uso de una casa y
unas pocas acres de tierra, paja para su caballo y dos vacas, y su madera.”
Acerca de los fundadores de Oberlin se dice: “Estas almas abnegadas y
desinteresadas se ofrecieron a la institución sin salario por cinco años.”
(Oberlin, p. 209). Oberlin pudo ser de sostén propio, en parte porque redujo el
tamaño de la facultad utilizando estudiantes como maestros, y en parte porque
los miembros de la faculta estuvieron dispuesto a sacrificarse en lo que a
salario se refiere.
LOS ESTUDIANTES que buscaban una educación en una institución tal eran tan
fuertemente peculiares como los maestros. Acerca de los alumnos de Oberlin se
dice: “Con sus propios músculos se abrían paso al ministerio. La mayoría
comparativamente eran de edad madura, mientras que otros pasaban los treinta…Era
un clase noble de jóvenes, insólitamente fuertes, un poco incivilizados,
totalmente radicales, y muy fervorosos.” (Oberlin, p. 132).
MISIONEROS DE SOSTÉN PROPIO:--Estas escuelas estaban luchando con los problemas
de la educación verdadera, todas lo estaban, entrenando misioneros y
evangelistas. Sostenían un objetivo definido delante de sus alumnos, la
ocupación de la vida la cual llama a la abnegación y a la devoción. Esto en sí
mismo le ponía celo y vida a la obra de los maestros y de los alumnos. El mundo
se acercaba al año más trascendental de la historia. El mensaje del juicio había
de darse. Su intensidad se apoderaba de los hombres en cada etapa de la vida.
Los estudiantes de estas escuelas estaban despiertos a los grandes interrogantes
sociales de la época, y en lugar de gastar su tiempo y energía en el estudio de
la literatura clásica muerta, y otras materias no prácticas que tienen poco o
ningún valor en el entrenamiento de obreros cristianos, ellos estaban tratando
con problemas reales que demandaba actividad al igual que reflexión. Por
ejemplo, los estudiantes de Oberlin se estaban dedicando a la obra entre los
indios. Estaban educando a la gente de color; Estaban enviando obreros a los
distritos montañosos del sur, incluso a las islas del mar. “En cada vacación
larga muchos de los estudiantes de Oberlin se abrían paso hacia el sur de estado
de Ohio donde estaban los pobres de color y les desparramaban simpatía y
compasión, recibiendo sólo los indispensable para vivir.”
En 1836, Hiram Wilson, un estudiante de la universidad de Lane, se fue al norte
de Canadá para trabajar entre los veinte mil libertos que había huido de la
esclavitud a este lugar de refugio. Estaban en profunda pobreza e ignorancia.
Hiran Wilson dedicó su vida a la tarea de cristianizarlos y de educarlos. Al
cabo de dos años, había catorce maestros de Oberlin ayudándolo. En 1840 no menos
de treinta y nueve estaban enseñando en escuela para los de color en Ohio, la
mitad de ellos eran jovencitas que solo recibían su pensión, y como muchos otros
en Canadá.” Fue esta experiencia que preparó a estos jóvenes para hacer una obra
muy eficiente por los libertos.
GRAN PARTE DE ESTA OBRA SE HACÍA SOBRE LA BASE DEL SOSTÉN PROPIO. “El gran
número de jóvenes que salieron de Oberlin para predicar al principio, salieron
como misioneros en Estados Unidos—a excepción de que ellos no recurrían a
ninguna Sociedad para que ayudaran a las iglesia a pagar sus salario. No era
difícil encontrar iglesias en necesidad que les dieran la bienvenida… Tal era
la ignorancia y el error prevaleciente en cuanto a Oberlin, que lo más que ellos
podían buscar era el privilegio de trabajar en algún campo necesitado sin ser
molestados. Cada hombre estaba obligado a encontrar un lugar para sí mismo, y
lentamente asegurar el reconocimiento. Bajo estas condiciones los hombres de
Oberlin hallaban su trabajo y esperaban por un día más brillante.
MISIONEROS HACIA CUBA:--En 1836 un estudiante buscando un clima más cálido por
razones de salud, se fue a Cuba. “Puesto que era un mecánico diestro encontró
fácilmente el sostén propio, y mientras estuvo allí concibió la idea de llevar a
cabo una misión para los negros de Jamaica en forma independiente sin ninguna
asistencia externa.” Una de las misiones en Cuba fue llamada Oberlin. “Por
quince años el llamado por misioneros continuó, y fue escuchado, hasta que un
total de treinta y seis salieron. Por muchos años, esto muy sufridos hombres y
mujeres, aparte de la miseria que los ex esclavos podía darles, dependía casi
totalmente de la labor de sus propias manos. Además, construían sus propias
viviendas como también capillas y escuelas.”
OBERLIN ESTABA ENTRENANDO HOMBRES PARA PROCLAMAR UN MENSAGE IMPOPULAR, y estas
experiencias eran parte de su entrenamiento. “Uno a dos años de abnegación y de
labor eficiente con alguna iglesia necesitada y sin ayuda, eran la prueba
usual para una posición ministerial reconocida. Los estudiantes de teología que
salía a predicar no encontraron sociedad misionera alguna que los guiase a las
puertas abiertas, y que le asegurase compensación para el servicio. Iban a donde
la predicación parecía necesitarse, y a menudo regresaban con las manos tan
vacías como se habían ido, a excepción de la amistad y la gratitud de aquellos a
quienes les habían llevado la obra del evangelio.” Hoy uno pudiera preguntarse
¿cómo vivían? Pero el escritor continúa diciendo: “Eran estudiante de trabajo
manual y podían abrirse paso para asistir a Oberlin un año más. Esta situación
tenía sus ventajas. Los hombres de Oberlin aseguraron una posición teológica
propia—un derecho de nacimiento de libertad. Esta libertad puede haber venido a
un alto precio, pero valía la pena tenerla.” (Oberlin, pp.322-325).
Esta es una ilustración del gran principio dado a nosotros: “La cultura en todas
estas cosas hará a nuestros jóvenes útiles para llevar la verdad a campos
extranjeros. Entonces no tendrán que depender de las personas entre quienes
vivan para cocinar, coser y edificar... Los misioneros ejercerán mayor
influencia entre la gente si pueden enseñar a los inexpertos a trabajar de
acuerdo con los mejores métodos y obtener los mejores resultados… Se requerirán
menos fondos para sostener a tales misioneros, por cuanto, en combinación con
sus estudios dieron el mejor empleo a sus facultades físicas en el trabajo
práctico; y dondequiera que vayan les resultará ventajoso todo lo que hayan
logrado en esa dirección.” (Elena White, Joyas de los Testimonios, t. 2,
pp. 442, 443, También en Testimonios para la Iglesia, t. 6, p. 180).
OBERLIN AYUDA A LOS ALUMNO A ENCONTRAR EL TRABAJO DE SU VIDA:--Oberlin “nunca
estuvo de una manera tan exclusiva a favor de una cultura puramente escolásticas
en su naturaleza con respecto a la enseñanza de los libros como lo estuvieron
las universidades anticuadas de la época. Puso más énfasis sobre la parte
práctica. El conocimiento era bueno a través de su uso… Oberlin siempre ha
estado movido por el hecho de que lo que el mundo más necesita es carácter,
hombres y mujeres de valor y poder genuinos cuyas metas sean desinteresadas y
nobles, y que tengan al servicio como una delicia.” Los maestros “estaban
sobrellenos de estímulo para excitar el pensamiento y el entusiasmo… Lo
superficial, lo soso, se tenía como despreciable… Las preguntas de mayor
importancia eran expuestas a diario para su discusión.” (Oberlin, p. 400).
Oberlin “estaba compuesto en su totalidad por personas selectas, que venían con
una misión, con una carga, con un propósito definido… Uno de los primeros
graduados acostumbra a decir cómo, al despedirse de la clase cuando había
completado su curso en una academia de oriente, el director se compadecía de
ellos por el hecho de que habían nacido tan tarde en la historia que todos las
tareas realmente importante había sido ejecutadas, así que nada quedaba para
ellos sino la obra innoble de ayudar a ¡mantener las ruedas del progreso
moviéndose a lo largo de los viejos surcos! Pero que al entrar en la pequeña
foresta clara (Oberlin) pronto descubrió que la convicción universal en Oberlin
era que una multitud de preguntas importantes todavía estaban pidiendo solución;
que la redención del mundo recién había comenzado.”
LOS MAESTROS SON MÁS IMPORTANATES QUE LOS EQUIPOS CAROS PARA INSPIRAR A LOS
ALUMNOS. “Entre los líderes de Oberlin habían hombres de admirable poder que
declaraban sus convicciones de una manera tan magistral como para hacer sentir
por todas partes. Además, estos hombres eran altamente prácticos. El
pensamiento, la investigación, la opinión encontraba su meta adecuada sólo en la
resolución y en la acción. Su definición de cristianismo era lo suficiente ancho
como para incluir cada asunto relacionado con el bienestar humano. Año tras año
levantaban e inspiraban cientos de la mente y los corazones más impresionables.”
(Oberlin, p. 298). “No digáis: ‘No podemos darnos el lujo de trabajar en un
campo poco poblado y principalmente a manera de sostén propio… Dios desean que
cada hombre en su lugar y que sienta como si la obra fuera demasiado dura.”
(Elena White, Palabras de Ánimo a los obreros de Sostén Propio, pp. 10,
14).
SE SIENTE LA INFLUENCIA DE OBERLIN:--El historiador presenta el efecto de tal
entrenamiento con las siguientes palabras: “Sería difícil sobreestimar la parte
que en esta obra fuera tomada por los misioneros de Oberlin. Recordemos que eran
cientos al principio y pronto excedió los miles… Se esparcieron hacia el
occidente, el oriente, y aun hacia el sur, siempre empujando, debatiendo
preguntas, agitando. Brotaba de sus libios de manera tan naturalmente como el
aliento, y no podían evitarlo… Oberlin es peculiar entre las instituciones de
enseñanza del país en tener un constituyente tan grande de estudiantes imbuidos
con su espíritu, pero sin su diploma; hueso y tendón del país donde quiera que
estén; activo e influyente en su esfera modesta, y siempre listos para secundar
los esfuerzos y para sostener la obra de los representantes más autoritativos de
ella doquiera que estos apareciesen… Es difícil hallar un municipio al este de
Alleghenies y al norte de la línea central de Ohio, en la cual la influencia de
de los hombres Oberlin y las opiniones de Oberlin no puedan ser identificada y
rastreada. Era la propaganda de una escuela de pensamiento y de acción que
tenían características distintivas.” (Oberlin, pp.314-315).
Tal vez no haya otra experiencia que ilustre mejor el gran poder de la gente de
Oberlin, y su atrevimiento en tomar la iniciativa contra la opinión popular, que
su actitud hacia el asunto de la esclavitud y de los libertos. Cuando veamos la
obra hecha en este renglón, podremos apreciar mejor le valor del sistema
educativo de Oberlin en los renglones de estudio de la Biblia, al descartar la
literatura dañina, su indiferencia a los honores escolares, su entrenamiento
manual, autonomía y sostén propio. Sin tal entrenamiento, habría sido difícil
para los estudiantes de Oberlin seguir el curso que siguieron sobre el asunto de
la esclavitud. Lo puso en conflicto con las leyes del país, pero los estudiantes
obedecieron la ley de Dios antes que a los hombres. La siguiente declaración fue
declarada por un juez civil a un hombre de Oberlin que estaba en juicio por
haber ayudado a un esclavo a escapar: “Un hombre de tu inteligencia debe saber
que si la norma de derecho es colocada por encima y en contra de las
leyes del país… su conducta es tan criminal tanto como su ejemplo es peligroso.
(Fairchild, p. 125).
EL DESEO DE REFORMA SE AUMENTA POR CORRELACIÓN: – El secreto del éxito de los
maestros de Oberlin en impulsar a los estudiantes a tomar una postura sobre este
debatido asunto, y colocarlos donde ellos vinieron a ser líderes de un
movimiento práctico para levantar las mentes de la gente de la maldad terrible
de la esclavitud como una institución, yace en el hecho de que Oberlin no
condujo la obra de su clase y sus charlas según las lineeas estereotipadas
regulares de las escuela que la rodeaban. Por el contrario, Oberlin en cada
ocasión correlacionaba este tema con la obra diaria en el salón de clase.
Uno de los enemigos de Oberlin entendió este secreto en aquella época y
escribió: “Con la aritmética se enseña la computación de el número de esclavos y
su valor por cabeza; con la geografía las líneas territoriales y aquellas
localidades de territorio de esclavos supuestamente favorables para la
emancipación; con la historia, la crónica de la institución peculiar; con la
ética y la filosofía se estudia la ley más alta y la resistencia a los estatutos
federales. Por consiguiente, los graduados de Oberlin tienen un maestría (MA) en
abolicionismo, y con la adquisición de su grado están preparados para ir un
grado o dos más arriba si la ocasión lo requiere… Ellos se imaginan que están
haciendo la obra de Dios. Puede haber alguna excusa para los estudiantes, pero
no hay ninguna para sus instructores. Dudamos que exista excusa alguna para
ambos. Así que, mientras Oberlin florezca y eduque 1250 alumnos por año, lo
abolicionistas masculino y femenino continuarán multiplicándose.” (Oberlin, p.
265).
Siempre ha sido el plan de Dios como lo ilustraron las escuelas de los profetas,
que la escuela cristiana sea el plantel en el cual nazcan y se eduquen los
reformadores que saldrán de la escuela ardiendo en celo y entusiasmo práctico
para tomar sus lugares como líderes de estas reformas. Su intensión es que los
maestros sean líderes en la reforma, poseídos de ingenuidad y adaptabilidad
suficiente para efectuar una conexión vital entre cada lección y las reformas.
Fue este método que hizo de Wittenberg el centro de la reforma del siglo 16.
EL TEMOR PARA ACEPTAR Y RELIAZAR REFORMAS ES UNA MARCA DEL SISTEMA PAPAL DE
EDUCACIÓN:--Siempre ha sido la política del papado esterilizar el cerebro de los
maestros a fin de que no puedan ser impregnado con las ideas de reformas. El
sistema papal de educación hace que ellos estén contentos de repetir series de
lecciones a sus alumnos, como ellos las aprendieron en la escuela, sin
pensamiento alguno de hacer aplicaciones prácticas. Los estudiantes, por su
parte, salen para enseñar a otros la misma repetición que han aprendido, de esta
manera el trillo interminable sigue su curso, siempre aprendiendo, pero nunca
llegan a ningún lugar.
Maculay describe de esta manera este sistema: “La filosofía antigua era un
trillo, no un camino. Estaba compuesto de asuntos giratorios de controversias
que siempre comenzaban de nuevo. Era una treta para tener mucho esfuerzo y
ningún progreso… La mente humana, por ende, en lugar de marchar, meramente
marcaba el paso. Tomaba tanta adversidad como fuera suficiente para llevarla
adelante, pero permanecía en el mismo lugar. No había acumulación de verdad… Ha
habido suficiente arado, rastra, cosecha, trilladura. Pero el granero sólo
contiene suciedad y rastrojo.” (M.B., p. 380).
Cualquiera escuela que, como Oberlin, tenga fuerza para impulsar a sus
estudiantes a llevar una reforma a la cual Dios está llamando, debe esperar
enfrentar la misma oposición amarga de parte de aquellos que están contentos con
la mera forma de la educación cristiana sin el poder del Espíritu. Estos son
pozos sin agua; nubes no de lluvia, palabras sin ideas, lámparas sin aceites.
LA OPOSICIÓN DESPIERTA LA INVESTIGACIÓN QUE CONDUCE A LA AMISTAD:--En los días
en que Thomas Jefferson estaba enfrentando la más intensa crítica a causa de
las reformas en educación que él defendía, él halló amigos para sus reformas
aun en las escuelas más conservadoras. Por ejemplo, el profesor George Ticknor,
un miembro de la facultad de Harvard, realizó un estudio cuidadoso de los puntos
de vista de Jefferson respecto a la educación. Él sorprendió a sus amigos al
viajar seis mil millas por carruaje y el lento transporte de aquella época, y
soportó con paciencia la molestia de los malos caminos y la incomodidad de los
malos hoteles. ¿Cuál era el propósito de este largo viaje hacia el sur? Iba para
ver la nueva universidad de Jefferson que recientemente había sido abierta, y
acerca de ella escribió: “que encontró el sistema más práctico que lo que él se
había imaginado, encontró un experimento que bien valía la pena probarlo.”
(Jefferson, p. 129).
LA ASISTENCIA A OBERLIN ERA UN MISTERIO: – Hemos visto la actitud de crítica y
de celo de muchos de los líderes hacia Oberlin. Fue difícil para Oberlin
soportar la irritación que tan constantemente se sostenía, pero Dios miraba con
placer la manera con que Oberlin le hacía frente a esta persecución.
“Primeramente, no se hicieron esfuerzos para forjar o aprender a usar armas de
defensas. Oberlin marchaba adelante paciente y persistentemente, prestando
atención a sus propias cosas y realizando su propia labor a su propia manera,
segura de que su vindicación completa llegaría eventualmente. Por otra parte,
siempre tuvo el consuelo de saber que no le faltaban admiradores y devotos
amigos, y podía ver que en muchos puntos se habían alcanzado éxitos fenomenales.
Estaba llena de alumnos de ambos sexos. Este mismo crecimiento sorprendente y
sin precedente a pesar de la pobreza, a pesar de serios errores y estupideces, a
pesar de las huestes de enemigos cuya fuerza unificad parecía aplastante,
constituye un misterio que el más sapiente de su calumniadores era incapaz de
descifrarlo. Uno de ellos expresó este perplejo hecho al Señor Finnley diciendo:
‘Siempre se ha entendido que una institución no puede prosperar o lograr éxito
si no cuenta con la simpatía y la cooperación tanto de las iglesias como de los
ministros. En el caso de ustedes la mayoría de ellos o se han estado a distancia
o han sido activamente hostiles; y sin embargo ustedes obtiene alumnos,
maestros, edificios, y donaciones mucho más que sus vecinos más afortunados.
Nosotros no entendemos esto.’” (Oberlin, p. 263).
“Ninguna institución educativa puede colorarse a sí misma en oposición a los
errores y la corrupciones de esta era degenerada sin recibir amenazas e
insultos. Pero el tiempo colocará a tal institución sobre una plataforma elevada
teniendo la certeza de Dios de que ellos han actuado correctamente.” (Elena
White, G. C. Bulletin, 1901, p.454).
12. SELECCIONANDO Y ENTRENANDO A LOS MAESTROS.
Sin dudas, más fracasos ha ocurrido a las reformas educativas y a las escuelas,
a través de la inhabilidad de sus fundadores de seleccionar maestros que
simpaticen con la educación cristiana, y que tenga la habilidad para enseñar las
ramas esenciales como son dirigidas por los ángeles quienes desean cooperar con
la enseñanza de cada clase, que a través de ninguna otra debilidad. Se han
empleado maestros en escuela cristianas “que pudieran pasar bien en una
institución de enseñanza mundana,” pero que no puede seguir el patrón divino
como fue revelado a los fundadores. Por esta razón, muchas escuelas,
establecidas por reformadores, se conformaron pronto a las escuelas populares.
“Dios me ha revelado que estamos en peligro positivo de traer a nuestra obra
educativa las costumbre y las modas que prevalecen en las escuelas del mundo.”
(Elena White, Madison School, p.28). “No permitamos que ningún
administrador, maestro o ayudante, retroceda a su viejas costumbre de permitir
que su influencia negativa obstruya el plan que el Señor ha presentado como el
mejor plan para la educación física, mental y moral de nuestros jóvenes. El
Señor está invitando a dar pasos de avance por adelantado.” (Elena White,
Unpublished Testimonies, Dec. 27, 1901).
Oberlin fue fuertemente presionado por sus propios hermanos que ignoraban la
naturaleza y el valor de la luz educativa que Dios había de manera tan generosa
le revelado. Pero aunque la crítica y la presión externa fuera severa, Oberlin
pudo haber llevado el plan de Dios en la preparación de un ejército de
misioneros que divulgaran el clamor de medianoche, si algunos de su maestros
no hubieran continuado aferrándose a los principios y métodos de las escuelas
mundanas. El germen que finalmente la llevó a tambalear en su trayectoria
fue plantado en sus vísceras por miembros de su propia facultad. Un solo ejemplo
de los tantos que pudieran darse sería suficiente para aclarar este punto. “El
profesor J. P. Crowles nunca vio con agrado tales caprichos dietéticos; no
sentía escrúpulos para ridiculizarla y de esta manera oponerse a ella, y como él
mismo lo expresó, suministraba cajas de pimientas, y mantuvo las mesas suplidas
con pimienta por meses, aunque luego el comité prudencial las eliminó.” La
influencia de este maestro junto con otros que se oponían a la posición del
presidente Finney sobre la pimienta y otros condimentos, el té, el café, las
carnes, etc. y que no pudieron ver esta reforma como una cuña de entrada, se
expresa así: “Bajo la presión de este pánico, se lanzaron con precipitación y
apresuramiento desordenado a sus hoyas de carne; y aquí, bajo la influencia
alborotadora de una infusión fresca de hierba china, del café moca, con la
alborotosa comida de carne de puerco, y bebiendo el caldo de cosas abominables,
tuvieron éxito impidiendo una obra de renovación necesaria.” (Oberlin, 422-424).
LA OPOSICIÓN EXTERNA ES PENOSA, LA OPOSICIÓN INTERNA ES GRAVE: – La queja, la
burla y las falsedades de los que estaban afueran de Oberlin, que no
simpatizaban con sus reformas, eran obstáculos desagradables y graves, pero la
oposición de ciertos maestro que continuamente socavaban el amor y el respeto de
los estudiantes por la reforma pro salud fue fatal para el progreso de todas las
reformas. Al ceder en la reforma pro salud, Oberlin comenzó a abandonar sus
reformas una por una hasta que se vio incapacitada para enfrentar la prueba en
el 1844. De esta manera Oberlin falló en su gran misión a la cual había sido
llamada por el Primer Ángel, porque algunos de sus maestros no estaban en
armonía con la educación cristiana. En aquellas reformas en que la facultad
estuvo de acuerdo, Oberlin logró un record mundial.
LA ESCUELA DE JEFFERSON finalmente perdió sus reformas porque él fue lo
suficientemente tonto como para seleccionar a un número de miembros para la
facultad de la Universidad de Virginia de las universidades de Europa. Tan Sabio
como fue Jefferson en varios asuntos de importancia, fue débil en este punto, y
se dice que “Washington objetó; él dudaba de la conveniencia de importar un
personal de profesores extranjeros que pudieran estar inclinados a traer de las
escuelas de Europa ideas en desacuerdo con los principios de la democracia,” que
Jefferson deseaba hacer básicas en su escuela. (Jefferson, p.45)
Fue por esta misma razón que los fuertes reformadores Puritanos perdieron su
influencia en estos principios que hubiera preparados a sus descendiente para el
clamor de medianoche. Establecieron un número de escuela, como a Harvard y Yale,
las cuales por muchos años fueron reconocidas como escuelas bíblicas, pero
estuvieron bajo la influencia de maestros que, como hemos aprendido, le trajeron
los principios papales de educación de la Oxford, Eton, y otras escuelas
europeas, y esto destruyó finalmente el deseo por reforma. Si existe un punto
por encima de cualquier otro punto sobre el cual se ha advertido a los
Adventistas del Séptimo-día, ha sido este punto. Los despojos de la educación
cristiana se han esparcidos a lo largo del camino, simplemente porque los
maestros se han opuesto a las reformas como lo hicieron aquel maestro de Oberlin
que persistió en poner cajas de pimientas en las mesas, y ponía en ridículo a la
reforma pro salud y a sus defensores. ¿Sería posible que algunos maestros
Adventistas del Séptimo-día hayan usado sus cajas de pimientas, llenas de los
comentarios más picantes y alcalinos contra la reforma educativa?
“Es muy difícil adoptar principios rectos después de haber estado acostumbrado
por tanto tiempo a los métodos populares. Las primeras tentativas para cambiar
las viejas costumbres acarrearon pruebas severas para aquellos que querían andar
en el camino señalado por Dios. Se han cometido errores, de los que han
resultado grandes pérdidas. Ha habido obstáculos que tendieron a hacernos andar
en direcciones comunes y mundanales y a impedirnos que comprendiésemos los
principios de la educación verdadera… Algunos maestros y administradores,
convertidos sólo a medias, son piedras de tropiezo para otros. Ceden en algunas
cosas y hacen reformas a medias; pero cuando sobreviene mayor conocimiento,
rehúsan avanzar, prefiriendo trabajar de acuerdo con sus propias ideas… Los
reformadores se vieron estorbados y algunos cesaron de pedir reformas.
Parecieron incapaces de detener la corriente de duda y crítica… Nos toca
ahora comenzar de nuevo. Las reformas deben emprenderse de todo corazón,
alma y voluntad. Los errores pueden ser muy antiguos, pero los años no hacen
del error verdad, ni de la verdad error.” (Elena White, Joyas de los
Testimonios, p. 419, 420. También en Testimonios para la Iglesia, t
6, p. 146.).
EL ESPÍRITU DEL REFORMADO:--En los días en que las escuelas de los profetas
florecieron, el hombre que tenía a su cargo estas escuelas erra llamado “padre,”
y los estudiantes eran conocidos como “hijos.” En la época del Nuevo Testamento,
uno de los maestros más grande, excluido el Maestro mismo, habla amorosamente de
“Timoteo, verdadero hijo en la fe” (1 Timoteo 1:2); y de “Tito, verdadero hijo
en la común fe (Tito 1:4); también “hijitos míos, por quieres vuelvo a sufrir
dolores de parto.” Además enfatiza la diferencia entre el maestro verdadero y el
instructor asalariado, diciendo: “Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo,
no tendréis muchos padres; que en Cristo Jesús yo os engendré por el evangelio.”
(1 Cor. 4:15). Es este espíritu de paternidad de parte del maestro lo que logra
el éxito. Emerson ha dicho: “Una institución es la sombra alargada de un
hombre.” Ese hombre es el “padre.”
Ya hemos visto que muchos de los fracasos de la reforma educativa hay que
colocarlos a los pies de maestros tímidos, incrédulos, y conservadores; Doquiera
haya habido éxito genuino, y se haya producido frutos en un movimiento de
reforma educativa, ustedes encontrarán uno o más maestros que han servido como
padres o madres de la empresa. Como una regla general, debemos reconocer
que una escuela la cual es forzada a tener cambios frecuentes de maestros o
administradores, verá poco resultados en caminos de una reforma educativa
saludable y estable. Lutero y Melanchthon fueron los padres de Wittengerg, y
mientras ellos vivieron, la institución era una potencia para la reforma en toda
Europa.
JEFFERSON COMO PADRE:--A la edad de 83 años, Jefferson montaba a caballo ocho o
diez millas por un áspero sendero montañoso hacia la Universidad de Virginia.
“Esto muestra el profundo interés con el cual él velaba por esta hija de su
vejez, y porqué prefería el título más cariñoso de ‘padre’ que el de
fundador.” El señor Jefferson llevó este sentimiento de parternidad hasta los
últimos años de su vida, puesto que solía entretener a los estudiantes en la
comida del domingo en su propia casa. “Pudieran ser jóvenes y vergonzosos, pero
él sabía la provincia de donde procedía, a los hombres con quien ellos conocían,
y se dio a sí mismo a la familia estudiantil tan completamente que pronto ellos
se sentía como en casa.” (Jefferson, p. 216).
OBERLIN TUVO PADRES:--Oberlin nunca hubiese podido haber logrado lo que logró si
le hubiese faltado esta paternidad. La relación de los fundadores hacia la
institución al ser ésta concebida en sus mentes está expresada con estas
palabras mientras se levantaban de la oración: “Bien, el niño ha nacido, y ¿cuál
será su nombre?” (Oberlin, p. 81). Su amor por este niño se manifestó de la
misma manera que un padre muestra amor por sus hijos; Ellos trabajaron
arduamente, se sacrificaron, y sufrieron por años sin pensar en la remuneración.
Se dice de la facultad de Oberlin: “Entre ellos existía una convicción que nadie
podía hacerla mudar, que la faculta debe caminar ‘por fe’ con respecto al
salario, es decir, que la facultad no debe insistir sobre ninguna obligación
legal para que se le page una suma definida, sino que estén contentos de recibir
lo que estuviera disponible en la tesorería.” El espíritu de paternidad de los
hombres de Oberlin se revela en la siguiente experiencia de un obrero. Él “se
hallaba tan complacido con lo que él encontró del fervor religioso y la
simplicidad democrática, que después de echar suerte con los colonos, trajo
varios miles de dólares tomados de sus propios bolsillos o recolectado entre sus
amigos. Elegido como un miembro de la junta administrativa, se excedió en las
labores financieras.” (Oberlin, p. 294). El espíritu de paternidad significa no
sólo sacrificarse en cuanto al salario, sino también utilizar su dinero y
solicitar ayuda de sus amigos.
El señor Finney también mostró esta misma relación para con la institución.
Muchos trataron de seducirlo a lo que ellos gustaban llamar campos más
importantes y mejor remuneración, pero él permaneció como presidente de la
escuela por más de cuarenta años. Así Como Elías llamó a Eliseo del arado a un
lugar subordinado en la escuela de los profetas, para que pudiera ser entrenado
a fin de que llegara a ser un padre cuando Elías partiera, así Finney llamó a
Fairchild, un joven que se había abierto paso en Oberlin. Después de esto a
Fairchild le ofrecieron posiciones populares y lucrativas, pero él escogió
continuar en Oberlin como un subordinado del Doctor Finney por cuatro dólares
por semana, y ahí recibió el entrenamiento que lo colocó a la cabeza de la
institución. La conexión de Fairchild con la escuela duró por más de sesenta
años.
Cada uno de estos hombres tenía una visión. Sus estudiantes tenían visiones. Los
padres y las madres de Oberlin amaban a sus hijos, y su ejemplo no se perdió en
los estudiantes, porque ellos salieron por todas partes con el mismo espíritu a
ser padres de otras instituciones para la salvar almas. Nunca titubearon por el
hecho de que un campo era considerado duro. Fueron tan leales a un campo duro
como sus maestros delante de ellos habían sido leales a Oberlin. Esto condujo a
los alumnos de Oberlin decir: “De ahora en adelante esa tierra es mi país la
que más necesite mi ayuda.”
CAMINANDO CON DIOS, PERO NO DE PERFECTO CORAZÓN: – De algunos reyes de Judá se
escribió que hicieron “lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto
corazón.” (2 Cro 25:2). Dios usó al profesor Finney y le dio una vislumbre de la
condición espiritual de las iglesias populares. El sabía cuál sería el resultado
si no se reformaban. “El profesor Finney, del colegio de Oberlin, dijo: ‘Las
iglesias en general están degenerando de un modo que da pena. Se han alejado
muchísimo de Dios, y él se ha alejado de ellas.’” (Elena White, El Conflicto
de los Siglos, p.427). Steward, Shipher, el presidente Mahan, todos ellos
fundadores de Oberlin, entendieron la situación como la comprendió Finney. Todos
reconocieron que la única manera sensible razonable de traer una reforma
permanente a las denominaciones protestantes era a través de un sistema de
educación cristiana, porque “la esperanza de la obra misionera radica en los
jóvenes.” Estos hombres pelearon la buena batalla. Fueron todos reformadores del
clase más alta. Pertenecen a la categoría de Guillermo Miller, Fitch, Himes y
otros.
OBERLIN ESCUCHA EL MENSAJE DEL PRIMER ÁNGEL COMO FUE PREDICADO Por Guillermo
Miller y por Fitch:--“Guillermo Miller, habiendo descubierto hace mucho tiempo
cosas muy maravillosas en Daniel y en Apocalipsis, prosiguió por media
generación virando el mundo boca abajo en preparación para la destrucción de
esta dispensación, que este profeta agricultor fijó para el 1843.” (Oberlin,
p.66). “El reverendo Charles Fitch vino a predicar la doctrina de la inmediata
segunda venida de Cristo. Él era un hombre de mucho magnetismo personal,
profundamente fervoroso, intensamente convencido de la verdad de su mensaje, y
llamado, como él se sentía, a traer luz mejor a la buena gente de Oberlin.”
(Fairchild, p. 86).
Los fundadores fueron grandemente conmovidos, como también muchos de los
estudiantes. Pero ya hemos visto la debilidad de algunos de los maestros de
Oberlin hacia las reformas preliminares. Hemos visto el espíritu excesivamente
amargo de la mayoría de los líderes de las denominaciones. Estas cosas casi
trituran las reformas de Oberlin hasta que finalmente fue incapaz de alcanzar
las más altas demandas que le requería el clamor de media noche. Oberlin no
tenía un corazón perfecto, pero Dios recompensó la institución por la lealtad
que había mostrado, y se convirtió en un factor poderoso de ciertas reformas en
la historia del mundo, aunque falló en participar en esa reforma de todas las
reformas: el mensaje del tercer ángel. Sería bueno que los Adventistas del
Séptimo-día recordáramos que “Estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están
escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los
siglos.” 1 Cor. 10: 11. Los maestros de Oberlin no “rompieron todo yugo” de la
educación mundana, sino que colocaron “sobre el cuello de sus alumnos yugos
mundanos, en lugar del yugo de Cristo.” A nosotros se nos dice: “El plan de las
escuelas que hemos de establecer en estos años finales del mensaje debe ser de
una orden completamente diferente del seguido en las que hemos instituido.”
(Elena White, Consejos para los Maestros, p. 518). Pero Oberlin decidió
seguir los métodos adoptados en las escuelas ya establecidas. Cedió a la
presión, y de esta manera comenzó “a aferrarse a viejas costumbres, y debido a
esto estamos muy rezagados en relación con lo que debiéramos haber alcanzado en
el desarrollo” de la obra de Dios. (Elena White, Consejos para los Maestros,
p. 519). Los hombres de Oberlin, justo antes de que llegara su prueba, fallaron
en comprender el propósito de Dios en los planes puestos delante de ellos para
la educación de sus obreros. Ellos adoptaron “métodos que han retardado más bien
que adelantado la obra de Dios. Pasaron a la eternidad, con pocos resultados,
años que podrían haber presenciado la realización de una gran obra.” (Elena
White, Consejos para los Maestros, p. 519). Oberlin, al ceder a la
oposición, se descalificó a sí misma para llevar el mensaje de la verdad
presente en toda su plenitud a otros países “porque falló en romper todo yugo
educativo.” Falló a última hora en venir “a las líneas de la verdadera
educación,” y como resultado no pudo darle al mundo el mensaje final.
Estudios sobre Educación Cristiana
Capítulo 3
ALGUNAS EXPERIENCIAS EDUCATIVAS DE LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO-DÍA.
La condición de las denominaciones Protestantes en 1844 está ilustrada por las
cinco vírgenes fatuas. Cuando le clamor de media noche fue dado en la primavera
de aquel año, la mayoría de los líderes de estas denominaciones tomaron su
posición en contra. Durante los días de preparación fallaron en “entender la
verdadera ciencia de la educación,” y no estuvieron listos cuando llegó el
clímax. Algunos de sus propios reformadores educativos se había esforzados para
preparar las denominaciones para este gran evento, pero estos hombres de la
educación hallaron oposición y fueron repelidos por los líderes de la iglesia.
Por consiguiente, los líderes de la iglesia no estaban listos para aceptar el
mensaje del primer ángel. Si las denominaciones Protestantes hubieran “venido a
las líneas de la verdadera educación,” habrían aceptado el mensaje del primer
ángel. Esto las habría unidos de nuevo en un solo cuerpo. “La iglesia habría
vuelto a alcanzar aquel bendito estado de unidad, fe y amor que existía en
tiempos apostólicos, cuando ‘la muchedumbre de los creyentes era de un mismo
corazón y de una misma alma’” (Elena White, Conflictos de los Siglos, p.
429).
Las denominaciones populares habían sido llamadas por el Señor para preparar al
mundo para la segunda venida de Cristo. Reusaron obedecer, y “cerca de cincuenta
mil personas se separaron de las iglesias.” (Elena White, Conflictos de los
Siglos, p. 426). De entre este número algunos fieles cristianos intrépidos y
fuertes que llegaron a ser los fundadores y los líderes de la denominación
Adventistas del Séptimo-día. La mayoría de estos líderes tenaces eran “poco
versados en conocimiento escolásticos.” Había recibido su educación “en la
escuela de Cristo, y su humildad y obediencia los hace grandes.” (Elena White,
Conflictos de los Siglos, p. 509). Se había formado a sí mismos y no
tenían necesidad de gastar mucho tiempo desaprendiendo la sabiduría recibida de
tal sistema de educación que causó la ruina de las denominaciones Protestantes
del 1844.
El pastor Jaime White, en su libro “Vida de Guillermo Miller, expresó con la
siguientes palabras su concepto acerca del sistema de educación que arruinó a
los Protestantes: “¿Cuál habría sido ahora el efecto de lo que se llama un curso
regular de educación?... ¿Habría ejecutado su obra apropiada, esa de
disciplinar, engrandecer, y surtir la mente, dejando intacto con el proceso sus
energías naturales, su independencia en relación al hombre, y su sentido de
dependencia y responsabilidad hacia Dios? O ¿Lo habría colocado en las filas
llenas de aquellos que se contentan con compartir el honor de repetir las
tonterías, verdadera o falsa, que pasan como verdad en la escuela o secta que
los ha hecho lo que son?” (Miller, p. 15, 16).
LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO-DÍA SON LLAMADOS A SER REFORMADORES: – Estos
valientes reformadores cristianos estaban ahora enfrentando una situación
similar a la que enfrentaron los refugiados cristianos que huyeron de Europa
hacia las costas de América con el fin de desarrollar de un nuevo orden de
cosas. Pero “no obstante haber renunciado al romanismo, los reformadores
ingleses conservaron muchas de sus formas.” (Elena White, Conflictos de los
Siglos, p. 333). Los fundadores de la iglesia Adventista del Séptimo-día
había abandonado las iglesias apóstata, y ellos, como los reformadores ingleses,
estuvieron impresionados con la condición de estas iglesias, pero, aunque
denunciando las doctrinas papales encontradas en las iglesias Protestantes
apóstatas, fallaron en ver todos los errores de estas iglesias. Los reformadores
de 1844 también enfrentaron persecución, como lo hicieron los reformadores
ingleses antes de que vinieran a este país (USA). Pues de ellos se dice: “Muchos
fueron perseguidos por sus hermanos incrédulos.” (Elena White, Conflictos de
los Siglos, p. 422).
Durante los primeros años de la historia de la iglesia Adventista del
Séptimo-día, nos encontramos con los fundadores investigando la Biblia en busca
de las grandes doctrinas fundamentales del mensaje del tercer ángel, lo cual
reveló doctrinas falsas y ciertas falacias que se había deslizado dentro de las
iglesias populares; los encontramos escribiendo y publicando esas doctrinas al
mundo; y desarrollando la organización de la iglesia. Ellos hicieron bien su
trabajo.
PERO ¿QUÉ SE ESTABA HACIENDO POR LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS Y DE LOS JÓVENES
durante este período de construcción? Muchos de ellos estaban asistiendo a estas
mismas escuelas que hasta ahora habían entrenado a los hombres a repudiar la luz
del mensaje del primer ángel. Muchos de los reformadores estaban molestos con
esta situación. Comenzaron a darse cuentas que si mantenían a los niños en esas
escuelas, con el tiempo, llevaría a estos niños a considerar la verdad de igual
forma en que lo hicieron sus maestros quienes no simpatizaban con el mensaje.
Vino luz de parte de Dios en relación al problema de la educación. A los padres
Adventistas del Séptimo-día se les instruyó a que sacasen a sus hijos de las
escuelas públicas, y que establecieran escuelas que ofrezcan un entrenamiento
cristiano. “Cuando el ángel de Dios me mostró que se debía establecer una
institución para la educación de nuestros jóvenes, vi que sería uno de los
medios más grandes ordenados por Dios para la salvación de las almas.”
(Elena White, Conducción del Niño, p. 309). Establecer una escuela
pareció ser una tarea demasiado grande para la mayoría de nuestra gente de
aquella época. Fue como la conquista de Canaán para los hijos de Israel. Muchos
niños de los hogares adventistas fueron sacados de las escuelas mundanas, pero
a la iglesia le faltó fe para establecer escuelas y comprender la promesa del
Señor de proveer maestros cristianos. así, por un tiempo, los niños fueron
dejados sin ventaja escolar alguna. Los padres se dieron cuenta de que algo
había que hacer, pero como no tenían fe para obedecer la palabra de Dios en este
asunto, gradualmente retornaron a los jóvenes a las escuelas del mundo. De esta
manera comenzaron los Adventistas del Séptimo-día a vagar por el desierto de
educación mundana. Dejaron de entender “la verdadera ciencia de la educación.”
La obra se retazó, y “debido a esto estamos muy rezagados en relación con lo que
debiéramos haber alcanzado en el desarrollo del mensaje del tercer ángel.”
(Elena White, Consejos para los Maestros, p. 138). Esta experiencia
ocurrió cerca del año 1860. En el 1901, cuarenta años más tarde, llegaron estas
palabras: “Es el comienzo de la reforma educativa.”
La siguiente instrucción llegó durante este extravío por el desierto educativo:
“En generaciones pasadas, debiera haberse hecho provisión para impartir
educación en una escala mayor. En relación con las escuelas, debieran haberse
tenido establecimientos agrícolas y fabriles, y profesoras de labores
domésticas para dedicar una porción del tiempo de cada día al trabajo, a fin de
que las facultades físicas y mentales pudiesen ejercitarse igualmente. Si las
escuelas se hubieran establecido de acuerdo con el plan mencionado, no habría
ahora tantas mentes desequilibradas... Si la educación de las generaciones
pasadas se hubiese dirigido de acuerdo con un plan completamente diferente, los
jóvenes de esta generación no serían tan depravados e indignos. (Elena White,
Consejos para los Maestros, pp. 274, 275 y 80).
De las páginas de la Review and Herald captamos que hubo una agitación
importante respecto a asuntos educativos hasta que se fundó la escuela de Battle
Creek en 1874. Para esta época muchos de los líderes comenzaron a entender más
cabalmente los resultados del terrible error cometido al no seguir las
instrucciones dadas en la época de los cincuenta con respecto a la educación.
La necesidad de una escuela era evidente. El hermano A. Smith, escribiendo para
la Review and Herald (Vol. 40, No. 2) dijo: “Cualquiera que esté al tanto con
nuestras escuelas comunes sabe que la influencia de sus compañías son terrible
sobre la moral de nuestros niños… No sé por qué las jóvenes no se preparan a sí
mismas tomando un curso de estudio en Battle Creek para que sirvan como maestras
de escuelas selectas en nuestras iglesias más grandes.” Esta declaración
contiene una sugerencia para el establecimiento de escuelas de iglesia.
UNA ESCUELA DE IGLESIA se estableció en Battle Creek alrededor de esta fecha. El
maestro, quien fuera la fuerza motriz de esta empresa, era un reformador
educativo, y si la reforma por la cual él abogaba hubiesen sido recibida
favorablemente y puestas en práctica inteligentemente, los Adventistas del
Séptimo-día habrían salido del desierto educativo mucha antes. Las ideas
educativas que este hombre tenía eran similar a las reformas enseñada antes de
1844. Dios quería que cuando la obra educacional comenzaran entre los
Adventistas del Séptimo-día fuera sobre una base por lo menos igual al
movimiento de reforma educativa que ocurrió antes de 1844. Dios les envió a los
Adventistas del Séptimo-día un educador que había aceptado el mensaje del tercer
ángel, y quien estaba listo para comenzar la obra educativa entre nosotros
exactamente donde se había detenido las reformas educativas antes de 1844. Si
esta obra de reforma se hubiese aceptado, habría colocado la obra educacional de
los Adventista del Séptimo-día en una posición frente al mundo equivalente a
aquella sostenida por la obra de salud. El primer sanatorio Adventista del
Séptimo-día rápidamente se puso en línea con todas las ideas avanzadas enseñadas
y practicadas antes de 1844. Y si hay una cosa sobre otra que haya distinguido a
los Adventistas del Séptimo-día frente al mundo, ha sido sus principios de
reforma pro salud y la obra de los sanatorios. Ellos tuvieron una oportunidad
igual en el mundo educativo.
Las siguientes palabras revelan que un error serio se cometió cuando este
reformador que había llegado a nosotros fue criticado y sus reformas rechazadas:
“La época presente es una de trabajo aparente y superficial en la educación. El
hermano ______ posee un amor natural por sistema y esmero, y estos se han
convertido en hábitos a lo largo de su vida por medio de entrenamiento y
disciplina. Dios lo ha aprobado por esto. Sus labores son de valor real porque
él no les permite a los alumnos ser superficiales. Pero en sus primeros
esfuerzos para establecer una escuela de iglesia él enfrentó muchos obstáculos…
Algunos de los padres se reusaron a sostener la escuela, y sus hijos no
respetaron al maestro porque vestía ropa de pobre… El Señor aprobaba la conducta
general del hermano ______, mientras ponía los fundamentos para la escuela
que ahora está en operación. (T. No. 31, p. 86). Esta escuela se desarrolló
en lo que fue la Universidad de Battle Creek.
LA UNIVERSIDAD DE BATTLE CREEK SE DEBIÓ HABER ESTABLESIDO EN EL CAMPO: – A los
promotores del colegio de Battle Creek se les instruyó para que establecieran la
escuela en una extensión grande de tierra donde se pudieran desarrollar varias
industrias y para que la escuela pueda ser un institución de entrenamiento
manual, y dirigida de acuerdo a las ideas de la reforma educativas. La siguiente
declaración, la cual aparición en el Boletín de la Conferencia General, 1901,
página 217, fue declarad por el pastor Haskell concerniente a la fundación de la
escuela de Battle Creek: “Recuerdo la época cuando se seleccionó el sitio actual
para l ubicación de la escuela aquí en Battle Creek… La hermana White, al
hablarle al comité de ubicación, dijo: ‘Pongan la escuela en algún terreno fuera
de la ciudad densamente poblada, donde los estudiantes puedan trabajar en el
campo.’” En el mismo Boletín de la Conferencia General, páginas 115 y116, se
encuentra la siguiente declaración de la Sra. White con relación a la ubicación
de la escuela de Battle Creek: “Quizá haya algunos que estén turbado por el
traslado de la escuela de Battle Creek, pero no hay necesidad de esto. Este
traslado está en armonía con el designio de Dios para la escuela antes de que la
institución fuera establecida, pero los hombres no pudieran ver como se podría
hacer esto. Hubieron tantos que dijeron que la escuela debió estar en Battle
Creek. Ahora decimos que debe estar en algún otro lugar. Lo mejor que
se puede es deshacerse de los edificios de la escuela de aquí tan pronto como
sea posible. Comiencen inmediatamente a buscar un lugar donde la escuela
pueda ser dirigida sobre los lineamientos correctos… Obténganse una extensa
porción de terreno, y ahí comiencen la obra que antes que la escuela fuera
establecida aquí le rogué que debían comenzar… Nuestras escuelas deben ser
ubicadas lejos de las ciudades en una porción grande de terreno para que los
estudiantes tengan la oportunidad de realizar trabajo manual.”
De lo anterior vemos que cuando el Colegio de Battle Creek se estableció no hubo
suficiente fe ni valor para construir una institución entre los adventistas en
el campo en una finca como los reformadores educacionales antes de 1844 ubicaron
sus escuelas. La causa de esta incapacidad de apreciar el sistema de educación
al cual Dios estaba llamando se debió al hecho de que los líderes de la
denominación habían recibido su educación en las escuelas que había rechazado
las ideas de reformas abogadas antes de 1844. La importancia del entrenamiento
manual y las reformas similares no fueron impresas en sus mentes como Oberlin
durante su reforma estampó estas ideas en las mentes de sus estudiantes.
También, entonces, los Adventistas del Séptimo-día, varios años antes del
establecimiento de su primera escuela, le faltó la fe para obedecer a Dios en el
establecimiento de escuelas simples sobre el plan correcto para la educación de
los niños que debieron haber sacado de las escuelas públicas. Estos niños
Adventistas cuyos padres por falta de fe había fallado en sacarlos de las
escuelas públicas, estaban ahora entre los líderes de la denominación. Su fe y
valor en la reforma educativa eran débiles, y sus ojos estaban tan ciegos a la
verdadera ciencia de la educación cristiana como lo estaban los ojos de sus
padres que fallaron en proveer para ellos escuelas cristiana. La idea se expresa
así: “Si los ministros y los maestros pudieran entender su responsabilidad en
toda su plenitud, el mundo hoy sería totalmente distinto. Pero su visión y sus
propósitos son demasiado estrechos. No se dan cuenta de la importancia de su
labor o sus resultados.” (Elena de White, Testimonios para la Iglesia,
Vol. 4, p. 411). Y así, debido a su incredulidad, la primera escuela fue
establecida donde Dios dice que no se debe, y en lugar de los principios de la
reforma y los métodos de la educación cristiana, allí se introdujeron los
principios, los métodos, las maneras, los estudios, y los ideales de las
universidades de las denominaciones Protestantes que los rodeaban. Por
consiguiente, bajo estas circunstancias, en esta institución, debían ser
entrenados los futuros misioneros para la denominación—Aquellos misioneros que
deberían evitar los errores en su preparación para dar el fuerte pregón que
entramparon a los jóvenes de las denominaciones Protestantes antes de 1844
cuando se acercaban al clamor de media noche.
RESULTADO DE TAL FRACASO: – Nuestra primera escuela pronto comenzó a producir
una cosecha abundante de fruto educacional mundano, y el Señor dio claramente su
opinión acerca de este fruto y sobre el sistema que lo produjo, y también dio un
sano consejo sobre el mejor curso a seguir: “Si ha de sentirse una influencia
mundana en nuestra escuela, vendámosla a los mundanos, dejémoslos encargarse
de toda la dirección; y los que han invertido sus recursos en esa institución
establecerán otra escuela, que será dirigida, no según el plan de las
escuelas populares y según los deseos del director y los maestros, sino
de acuerdo con el plan que Dios ha especificado… Nuestro colegio ocupa hoy
una posición que Dios no aprueba.” (Elena White, Testimonios para la Iglesia,
tomo 5, p. 24, 25, 26).
UNA OPORTUNIDAD PARA LA REFORMA: – No es nuestra intención adentrarnos en la
historia de la escuela de Battle Creek. Realizó mucho bien, pero su ubicación y
el sistema adoptado al principio dificultaron el llevar adelante la reforma
educativa cristiana. A pesar de eso, grandes esfuerzos se realizaron, en
diferentes épocas, para traer las reformas. La siguiente declaración relata
concisamente la historia completa de escuela de Battle Creek: “Nuestras
instituciones de enseñanzas pueden girar en conformidad con el mundo, pueden
avanzar paso a paso hacia el mundo; aún así son prisioneras de esperanza, y Dios
las corregirá y las iluminará y las traerá de vuelta a su posición correcta de
separación del mundo. (Elena White, Review and Herald, Enero 9, 1894).
La escuela de Battle Creek, al igual que el Israel de antaño, se mecía de aquí
para allá entre el plan de Dios y el sistema de educación del mundo. Pero era
una institución “prisionera de esperanza,” y como ya dijo la Sra. White en el
Boletín de la conferencia General de 1901, Dios la trajo de vuelta a su posición
correcta. En otras palabras, Él la puso en el campo donde Él dijo que debió ser
fundada, y donde pudiera practicar los principios de la educación cristiana.
Hemos visto que Dios envió instrucciones claras y precisas para guiar a los
líderes Adventistas del Séptimo-día para la ubicación y el establecimiento de su
primera escuela. Se nos dijo que esta instrucción no se llevó a cabo
completamente. Su fe no fue lo suficientemente fuerte para intentar ejecutar
estos principios fundamentales y otra muy importante de la educación cristiana,
tales principios como hacer de la Biblia la base de todas las materias
enseñadas; descartar la literatura dañina; eliminar los cursos tradicionales y
sus títulos; hacer de la fisiología [y la higiene] la base de todo
esfuerzo educativo; tener trabajo manual; tener labor agrícola; reforma en la
edificación, en la dieta, etc.
LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO-DÍA SE APEGAN A LA EDUCACIÓN PAPAL: – Su fracaso en
todas estas áreas se debió a la misma experiencia que causó que los reformadores
ingleses fracasaran en poner un fundamente para la obra educativa que hubiera
calificado a un ejército de misioneros cristianos para dar el mensaje del primer
ángel. “No obstante haber renunciado al romanismo, los reformadores ingleses
conservaron muchas de sus formas.” (Conflicto de los Siglos, p. 333).
Hemos aprendido que mientras los reformadores ingleses rompieron con las
doctrinas papales hasta cierto punto por ignorancia a los resultados no
vacilaron en adoptar corporalmente el sistema de educación papal. Ellos pensaron
que insertar un poco de Biblia, y sazonar sus enseñanzas con algunas
instrucciones religiosas, constituía educación cristiana. Estaban equivocados.
La larga historia fracasos espirituales en este país ha sido su fruto. Como un
resultado de esta ignorancia, las iglesias Protestantes fueron conducidas hacia
abajo a una condición en la cual se asemejan muy de cerca al papado mismo y
fueron declaradas Babilonia. Nuestros propios líderes Adventistas del
Séptimo-día dejaron a estas denominaciones Protestantes como los reformadores
ingleses dejaron las iglesias papales europeas. Rompieron con las doctrinas
papales sostenida por las iglesias Protestantes, exactamente como lo hicieron
los reformadores ingleses. Pero, como aquellos reformadores ingleses,
trajeron con ellos, de las denominaciones Protestantes, un sistema educativo que
es papal en espíritu. Los reformadores ingleses lucharon por años por
detener la corriente de apostasía. Fallaron en entender la filosofía de su
decadente experiencia religiosa. Con todo, los resultados finalmente vinieron,
desagradables pero seguros; estaban moralmente arruinadas y arrojadas afuera
porque habían fallado en “venir a la línea de la verdadera educación.” Era un
prospecto hermoso destruido completamente por los ardides del archí engañador.
Esto se logró gracias a la ignorancia de los principios de la educación
Cristiana de parte de muchos hombres grandes y buenos.
En estos últimos días Satanás engañará si fuere posible aun a los escogidos.
¿Hay alguna razón por la cual él no deba usar el mismo método que ha probado ser
tan efectivo en sus manos a través de las edades — en el derrocamiento de la
iglesia judía y la iglesia apostólica; en neutralizar, a través de los jesuitas,
la gran reforma del siglo dieciséis; en frustrar los esfuerzos de los
reformadores ingleses quienes intentaron establecer en las costas de América la
iglesia para su lucha final?
Otra vez tracemos el presente sistema de educación mundana a su fuente. El plan
educativo de nuestra primera escuela se tomó mayormente de las escuelas
religiosas populares de las denominaciones Protestantes. Estas denominaciones
recibieron su luz educacional de las instituciones educativas más antiguas de
este país tales como Harvard y Yale; Harvard y Yale, como hemos visto, la
tomaron de Oxford y de Cambridge; Oxford y Cambridge son hijas de la Universidad
de París; La universidad de París, presidida por los papa, era totalmente papal,
y es la madre de las universidades europeas; Ella tomó su sistema educativo de
la Roma Pagana; Roma Pagana “juntó en sus brazos los elementos de la cultura
Griega y Oriental;” las escuelas griegas sacaron su inspiración y sabiduría de
Egipto. “Los antiguos miraban a Egipto como una escuela de sabiduría. Grecia
envió para allá sus legisladores y filósofos ilustre—Pitágoras y Platón;
Licurgas y Solen—a completar sus estudios… Por lo tanto, incluso los griegos en
tiempos antiguos estaban acostumbrados a tomar sus políticas y sus conocimientos
de los egipcios.” (Painter, pp. 32-34).
EGIPTO, POR LO TANTO, DEBE SER RECONOCIDO COMO LA FUENTE DE TODA SABIDURÍA
MUNDANA la cual es digna de nuestro análisis. Este sistema de educación mundana
de Egipto ciertamente es resistente o no hubiera llegado hasta nosotros a través
de todas estas edades. Es este mismo espíritu egipcio de filosofía que ha hecho
tan atractiva para los hombres de este mundo la así llamada literatura clásica.
La sabiduría de Egipto ha sido mantenida viva en el mundo por los estudiantes
que, mientras están en la escuela, han estudiado su filosofía y su inspiración
la han tomado de los clásicos. Cosa extraña es decir que el factor más potente
en mantener esta educación egipcia viva haya sido la propia iglesia cristiana.
Por varias razones, en épocas diferentes, Ella no sólo la ha permitido sino que
estimula a sus jóvenes a estudiar estos escritos. Una y otra vez la iglesia ha
sido engañada por esta sabiduría egipcia como Eva fue engañada por el
conocimiento del bien y del mal. Los cristianos han vestido esta sutil filosofía
con un manto cristiana (¿reconoces al papado?) y lo han esparcido por todas
partes.
ESTA FILOSOFÍA EGIPCIA ARRUINÓ A CADA IGLESIA hasta el 1844, y los Adventista
del Séptimo-día se les ha dicho que “Ahora, como nunca antes, necesitarnos
entender la verdadera ciencia de la educación. Si dejamos de entender esto,
nunca tendremos un lugar en el reino de Dios.” (Elena White, Mente, carácter
y Personalidad, p.53, 1897). Es en contra de esta filosofía egipcia que Dios
nos advierte con las palabras recién citadas. Es esta misma filosofía, tan
sutil, la que Dios tenía en mente cuando advirtió a la iglesia cuando dice que
Satanás engañará “si es posible, aun á los escogidos.” (Mateo 24:24). Nosotros
los jóvenes Adventistas del Séptimo-día debemos estudiar a Moisés, quien fue
“enseñado en toda la sabiduría de los egipcios” (Hechos 7:22), un graduado de la
institución educativa más grande del mundo, y reconocido como un gigante
intelectual, abandonó todas las cosas que la educación egipcia hizo posible para
él disfrutar, y entró en la escuela de entrenamiento de Dios en el desierto. “No
fueron las enseñanzas de las escuelas de Egipto lo que habilitó a Moisés para
triunfar sobre sus enemigos, sino su fe constante e inquebrantable, una fe que
no vacilaba bajo las circunstancias más penosas. (Elena White, Consejos para
los Maestros, p. 394)
Después de pasar cuarenta años olvidando su educación mundana y obteniendo la
sabiduría de Dios, Moisés fue calificado para estar a la cabeza de la escuela
industrial más grande que jamás se haya conocido. “¡Qué escuela industrial era
aquella del desierto.” (Elena White, La Educación, p.34).
Les tomó a los estudiantes de esta escuela otros cuarenta años para romper el
yugo del sistema de educación de Egipto y para entender “la verdadera ciencia de
la educación” para que pudieran tener un lugar en la tierra de Canaán.
CRISTO LLAMA A LOS HOMBRES A SALIR DEL SISTEMA DE EDUCACIÓN DE EGIPTO: – No
obstante la cosa más importante para nosotros los jóvenes Adventistas del
Séptimo-día es estudiar al gran Maestro de quien se dijo: “De Egipto llamé a mi
Hijo.” (Mateo 2:15). El Hijo de Dios fue llamado fuera de Egipto de una manera
tan completa que siendo un niño nunca se le permitió asistir siquiera a las
escuelas de iglesias judía pues ellas se hallaban demasiadas saturadas con la
educación mundana egipcia. Los niños Adventistas del Séptimo-día posees una
oportunidad igual. Estudiad al Maestro in la humilde escuela de su hogar en
Nazaret, en el taller y en la finca, en las colinas y en los valles. Él creció
en sabiduría hasta que, a la edad de doce años, asombró a los líderes de la
iglesia con los frutos de la educación cristiana. “Marcad los rasgos de la obra
de Cristo… A pesar de que sus seguidores eran pescadores, no les aconsejó que se
fueran a las escuelas de los Rabinos antes poder de entrar en su obra.” (T. E.,
p. 136). ¿Por qué? Porque las escuelas de los rabinos estaban llenas de la
filosofía egipcia y griega que ciegan los ojos a las verdades espirituales. Fue
a un maestro de una de estas escuelas que Cristo le dijo: “Os
es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:7).
Dios nos implora que establezcamos escuelas para nuestros niños para que ellos
puedan obtener Su sabiduría y su entendimiento incluso en sus tiernos años. Los
estudiantes Adventistas del Séptimo-día deben darles las espaladas para siempre
a este sistema de educación mundana – la sabiduría de Egipto – que ha arruinado
las perspectivas de cada iglesia cristiana hasta la Adventistas del Séptimo-día.
Y nosotros, de manera individual, estamos en peligro de esta misma sabiduría
egipcia. “Me lleno de tristeza cuando pienso en nuestra condición como pueblo.
El Señor no nos ha cerrado el cielo, pero nuestra propia conducta de permanente
apostasía nos ha separado de Dios… Y sin embargo la opinión general es que la
iglesia está floreciendo, y que existe paz y prosperidad espiritual en todos sus
términos. La iglesia ha dejado de seguir en pos de Cristo, su líder, y está
volviéndose firmemente hacia Egipto. (Elena White, Servicio Cristiano,
pp. 49, 50).
Antes de 1844 el Espíritu de Dios les envió mensajes a las denominaciones
Protestantes hablándoles de su condición en lenguaje muy similar al recién
citado. Fallaron en entenderlo, porque, como hemos visto, el sistema papal de
educación, el cual ellos introdujeron inocentemente en sus escuelas de iglesia,
había nublado su vista espiritual, y había ensordecido sus oídos a la palabra de
Dios. No entendieron “la verdadera ciencia de la educación;” ellas no “vinieron
a la línea de la verdadera educación;” y ellas fueron rechazadas.
El investigador de historia educativa conoce el significado de la declaración
“la iglesia está volviéndose firmemente hacia Egipto,” porque este sistema de
educación papal tiene sus raíces en la filosofía y la enseñanza egipcia, de las
cuales Dios llamó a su pueblo antiguo a salir para siempre. Al darnos cuenta de
los resultados acaecidos a otras denominaciones cristiana, podríamos
desanimarnos al ver nuestra primera escuela moldeada en gran parte según las
escuelas de las iglesias populares, especialmente en vista del hecho de que “las
costumbres y prácticas de la escuela de Battle Creek van a todas las iglesias, y
los latidos del corazón de esa escuela se sienten a través del cuerpo de
creyentes.” (T. E., p. 185). Sin embargo tenemos la promesa buena de nuestro
Dios: “Nuestras instituciones de enseñanzas pueden girar en conformidad con el
mundo, pueden avanzar paso a paso hacia el mundo; aún así son prisioneras de
esperanza, y Dios las corregirá y las iluminará y las traerá de vuelta a su
posición correcta de separación del mundo. Yo estoy vigilando con intenso
interés, esperando ver a nuestras escuelas completamente imbuidas del espíritu
de la religión verdadera y sin mácula. Cuando los estudiantes estén así
imbuidos… verán que hay una gran obra que hacer, y el tiempo que le han dedicado
a las diversiones le será dado para hacer ferviente obra misionera.” (Elena
White, Review and Herald, Enero 9, 1894).
LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO-DÍA LLAMADOS A SER REFORMADORES – Cada Adventista
del Séptimo-día leal, al darse cuenta del parentesco de nuestras instituciones
educativas, y la esperanza a ellas extendidas, se esforzará en ayudar a traer a
su posición debida a cada escuela que se encuentre fuera de armonía al plan
divina. Todo método usado en nuestras escuelas debe ser sometido al examen. “¡A
la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha
amanecido.” (Isa. 8:20). Todo lo que no pruebe ser genuino debe ser descartado.
En lugar de tratar la situación ligeramente o en lugar de caer en un criticismo
reaccionario, como se han tratado las reformas en el pasado, especialmente
aquellas reformas del 1834-1844, estudiemos con oración la siguiente
declaración: “Nos
toca ahora comenzar de nuevo. Las reformas deben emprenderse de todo
corazón, alma y voluntad. Los errores pueden ser muy antiguos, pero los
años no hacen del error verdad, ni de la verdad error. Se han seguido por
demasiado tiempo los viejos hábitos y costumbres. El Señor quiere que maestros
y alumnos desechen ahora toda idea falsa. No tenemos libertad para enseñar lo
que cuadre con la norma del mundo o la norma de la iglesia, sencillamente porque
así se suele hacer. Las lecciones enseñadas por Cristo han de constituir la
norma. Ha de tenerse estrictamente en cuenta lo que el Señor ha dicho con
respecto a la enseñanza que se ha de impartir en nuestras escuelas; pues si en
algunos respectos no existe una educación de carácter completamente diferente de
la que se ha venido dando en algunas de nuestras escuelas, no necesitábamos
haber gastado dinero en la compra de terrenos y la construcción de edificios
escolares. (Elena de White, Testimonios para la Iglesia, Vol. 6, p. 147.
Ver también Joyas de los Testimonios, t. 2, p. 420).
LA ESCUELA DE BATTLE CREEK, EL MODELO PARA OTRAS ESCUELAS – Siendo que Battle
Creek fue la primera escuela entre nosotros, su ejemplo fue seguido
prácticamente por cada otra escuela establecida por la denominación. Modelaron
sus escuelas según el curso de estudio de ella; imitaron sus métodos de
enseñanzas y en gran medida siguieron su plan de ubicación y moldearon sus
edificaciones según el de ella. “las costumbres y prácticas de la escuela de
Battle Creek van a todas las iglesias, y los latidos del corazón de esa escuela
se sienten a través del cuerpo de creyentes.” (T. E., p. 185). Estos hechos
deben ayudarnos a comprender mejor la declaración hecha cuando se decidió mudar
la escuela de Battle Creek fuera de Battle Creek en una finca. “Estamos
agradecidos que se ha mostrado un interés en la obra de establecer escuelas
sobre un fundamente correcto, sobre los cuales debió establecerse años atrás.”
(Elena de White, Boletín de la Conferencia General, 1901, p. 455).
La segunda escuela establecida entre los adventistas fue ubicada en Healdsburg,
en el estado de California. Se hizo un intento por los promotores de esta
escuela de seguir las instrucciones del Señor en asunto de ubicación. Aunque
Healdsburg no fue ubicada en la ciudad como lo fue la escuela de Battle Creek,
sin embargo, como Lot, los fundadores pidieron ir a una ciudad pequeña. La
escuela de Healdsburg fue ubicada al borde de un pueblo pequeño. Aunque se
esforzaron por establecer el aspecto del trabajo manual, su desafortunada
ubicación en un pequeño lote de tierra, al retener los cursos y los títulos
tradicionales, y la fuerte influencia ejercida por la escuela de Battle Creek,
pronto giraron a Healdsburg hacia la conformidad con el mundo. Pero las palabras
de esperanza también le fueron pronunciadas: “Pueden avanzar paso a paso hacia
el mundo; aún así son prisioneras de esperanza, y Dios las corregirá y las
iluminará y las traerá de vuelta a su posición correcta de separación del mundo.
(Elena White, Review and Herald, Enero 9, 1894). Después de un cuarto de
siglo de haberse establecido, la escuela de Healdsburg fue mudada a una gran
porción de terreno cerca de Santa Helena, en el estado de California, y la
escuela en su nueva ubicación estaba en posición de iniciar su reforma
educacional, como se dice de la escuela de Battle Creek que alcanzó su posición
correcta cuando fue restablecida en la finca.
En el volumen 6 de los Testimonios, en la página 143, se le dijo a nuestro
pueblo: “Debieran establecerse escuelas, no tan afectadas o pedantes como las
del Colegio de Battle Creek y College View, pero más sencillas y edificios menos
ostentosos y con maestros que adopten el mismo plan de las escuelas de los
profetas.”
En el mismo volumen se nos dijo: “Nos toca ahora comenzar de nuevo. Las
reformas deben emprenderse de todo corazón, alma y voluntad.” (Página 147). Ya
hemos visto la necesidad de que las escuelas de Battle Creek y Healdsburg
empiecen de su obra de nuevo. Los maestros en estas escuelas ahora tienen una
oportunidad de adoptar “el mismo plan de las escuelas de los profetas,” y de
entrar en las reformas educativas “con corazón, alma y voluntad.”
CURSOS TRADICIONALES – Una de las principales reformas que se nos llama a hacer
del sistema de educación papal tiene que ver con el asunto de los cursos y sus
títulos, porque la caída moral de las iglesias Protestantes se puede atribuir
casi directamente a los cursos tradicionales ofrecidos en sus escuelas y sus
correspondientes títulos. Como regla general, se obligaba a los ministros a
terminar un curso y obtener un título, y con frecuencia esto afectaba su
independencia en seguir la palabra de Dios; esto le reprimía su individualidad y
su originalidad. Se dice que los hombres escolásticos: “son una representación
estereotipada de lo que el curso los hace; si levantan un compañero del fango,
nunca lo llegan más cerca del cielo que a la escuela donde fueron educados…
están contentos de compartir el honor de repetir tonterías, verdadera o falsa,
que pasan como verdad en la escuela o secta que los ha hecho lo que son.”
(Miller, p. 16).
LOS CRISTIANO PRIMITIVOS llevaron el evangelio al mundo rápida y efectivamente.
En sus escuelas ellos solamente enseñaban aquellos temas que prepararía al
estudiante para hacer la obra del Señor. Sus educadores eran considerados por el
mundo como raro, extraño, y estrictos extremistas. “Estos educadores cristiano
hicieron todo lo posible para preparar al estudiante rápidamente para desempeñar
su parte como un buen soldado en la batalla. Los estudiantes no eran detenido en
la escuela para terminar un curso o un título, una costumbre en boga en las
escuelas del mundo. Más tarde, maestros cristiano-paganos medio convertidos
introdujeron la idea del curso-título que desarrolló un gremio educativo
controlado por los líderes de la iglesia, y a nadie se le permitió enseñar o
predicar hasta que haya terminado un curso y recibido un título.
UNA DE LAS OBJECIONES MÁS SERIA traída contra este plan es que ella cierra la
mente del estudiante a la verdad. Prácticamente toda reforma religiosa ha venido
a través de laicos humildes porque los líderes de la iglesia, como regla
general, al obtener su educación, se convierten en conservadores. El conservador
se opone a cambios y es el resultado de pasar por curso rígido y mecánico de
estudio por un título. Al estudiante se lo mantiene en una rutina, en una
monotonía; se lo describe como siempre caminando y nunca llegando a ningún
lugar. Por consiguiente, cuando la verdad les he presentada a estos hombres
escolásticos, especialmente si es traída por un laico, no es vista con
aprobación, porque han llegado a considerarse a sí mismo como los canales
regulares por medio de quienes la luz debe llegar a la gente. La realidad de
esta declaración surge de los hechos históricos. Motley, al relatar las
experiencias de los reformadores en Holanda, escribió de esta manera acerca de
las restricciones impuesta sobre los laicos por el sistema de educación papal:
“Prohibimos a toda persona secular conversar o disputar acerca de las Sagradas
Escrituras, abiertamente o secretamente, especialmente sobre cualquier asunto
difícil o dudoso, o leer, enseñar, o exponer las Escritura, a menos que haya
debidamente estudiado teología y haya sido aprobado por alguna universidad de
renombre.” Él añade, sin embargo, que “para el disgusto inefable de los
conservadores en la iglesia y el estado aquí estaban hombres de poca educación,
totalmente desprovistos del hebreo, de condición humilde – sombrereros,
adobadores, curtidores, tintoreros, y personas semejantes – que comenzaron a
predicar; recordando irrazonablemente, tal vez, que los primeros discípulos
seleccionados por los fundadores del cristianismo no todos tenía doctorados en
teología con diplomas de universidades de renombre.” (Motley, pp. 261, 533).
El Señor comprende que el curso rígido con su título frecuentemente trae a la
iglesia “muchos hombres según la carne… muchos poderosos… muchos nobles,” en
lugar de hacer líderes que se den cuenta que “lo necio del mundo escogió Dios,
para avergonzar a los sabios… a fin de que nadie se jacte en su presencia.” (1
Cor. 1:26-29).
La mayoría de los hombres educados, escolásticos,
por el año 1844 rechazaron el mensaje del primer ángel porque no les
llegó de la manera regular. “La circunstancia de ser predicado el mensaje
mayormente por laicos, se presentaba como argumento desfavorable… Multitudes que
confiaban implícitamente en sus pastores, se negaron a escuchar el aviso. (Elena
White, El Conflictos de los Siglos, p. 430).
LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO-DÍA SERÁN PROBADOS SOBRE ESTE MISMO PUNTO – “Así
también será proclamado el mensaje del tercer ángel. Cuando llegue el tiempo de
hacerlo con el mayor poder, el Señor obrará por conducto de humildes
instrumentos, dirigiendo el espíritu de los que se consagren a su servicio.
Los obreros serán calificados más bien por la unción de su Espíritu que por la
educación en institutos de enseñanza. (Elena White, El Conflictos de los
Siglos, p. 664).
Satanás trabajará con todo su poder de engaño para tener un compañía de hombres
a la cabeza de la Iglesia Adventista del Séptimo-día en la época del fuerte
clamor que considerarán la obra de instrumentos humildes dirigidos por el
Espíritu de Dios, que no se han graduado de instituciones literarias, con la
misma desgracia como los líderes de las iglesias Protestantes antes de 1844
consideraron tales irregularidades. Dios necesita miles de hombres
entrenados en nuestras escuelas, pero Él no desea que ellas reciban un
entrenamiento tal que su actitud hacia la verdad sea la misma como aquella de
los hombres escolásticos de otras denominaciones antes del 1844. La pregunta de
importancia más capital para nosotros los Adventistas del Séptimo-día es
¿Podemos obtener una educación práctica, liberal para la obra de Dios sin que se
nos dañe en el entrenamiento? Debe haber una salida.
CUANDO LA ESCUELA DE BATTLE CREEK ESTABA ANIMANDO A LOS ESTUDIANTES A TOMAR
CURSOS que conducen a títulos moldeados según las escuelas mundanas, recibió la
siguiente instrucción: “Los estudiantes mismos no pensarían en tal demora para
entrar a la obra si no le fuera aguijoneado por aquellos que están supuesto a
ser pastores y guardianes.” Este sistema fue descripto como “este largo y
agotador proceso, que añade y añade más tiempo, más ramas.” El Señor expresó su
desagrado con estas palabras: “La preparación de los estudiantes se ha manejado
sobre los mismo principios que ha manejado la operación de edificios… Dios está
llamando y ha estado llamando por años por una reforma en estas líneas… Mientras
que se ha gasta tanto tiempo para poner a unos pocos a través de un curso de
estudio exhaustivo, hay muchos que están sedientos por el conocimiento que
pudieran conseguir en unos pocos mese. Uno o dos años se podría considera una
gran bendición.. Dadles a los estudiantes un comienzo, pero no sientas
que es tu deber llevarlos años tras años. Es el deber de los estudiantes salir
al campo a trabajar… El estudiante no debe permitirse quedar ligado a ningún
curso particular que requiera largos períodos, sino que debe ser guiado en
tales asuntos por el Espíritu de Dios...
Quisiera amonestar a los estudiantes que no den un paso en ese sentido, ni aun
por consejo de sus instructores o de hombres que ocupan puestos de autoridad, a
menos que primero hayan buscado a Dios individualmente, con el corazón abierto a
las influencias del Espíritu Santo, y hayan obtenido su consejo acerca del curso
de estudio que contemplan…”
“Poned a un lado todo deseo egoísta de distinguiros… Muchos estudiantes
han perdido de vista el motivo y blanco que los indujo a entrar en la escuela,
y una ambición profana de obtener una educación superior los ha inducido
a sacrificar la verdad… Hay muchos que están apiñando demasiados estudios en un
periodo de tiempo limitado… Pero quisiera aconsejar que se restrinja la práctica
de aquellos métodos que hacen peligrar el alma y malogran el propósito al cual
se dedica tiempo y dinero. La educación es una gran obra de toda la vida…
Después que se ha dedicado un período de tiempo al estudio, nadie aconseje a los
estudiantes a iniciar inmediatamente otro curso extenso sino que debe
aconsejárseles más bien que ingresen en la obra para la cual se han estado
preparando. Estimúleselos a hacer uso de la educación ya obtenida. . . Aquellos
que están dirigiendo la obra de educación están colocando una cantidad demasiado
grande de estudios delante de aquellos que han venido a Battle Creek para
prepararse para la obra del Maestro. Han supuesto que era necesario ir más
profundo y más profundo en las líneas educacionales; y a la vez que persiguen
varios cursos de estudios, años tras año de tiempo valioso están siendo
desperdiciados.”
“El pensamiento que ha de ser recordado a los alumnos es que el tiempo es corto,
y que deben prepararse rápidamente para hacer la obra que es esencial para este
tiempo… Entiéndase que con estas palabras no digo nada que signifique despreciar
la educación, sino que hablo para amonestar a los que están en peligro de llevar
a extremos ilícitos lo que es lícito.” (T. E., pp 105-146. Ver también
Consejos para los Maestros, p. 390-400).
LOS RESULTADOS DE SEGUIR ESTE PLAN de educación está bien ilustrados por las
experiencias de la escuela de Battle Creek cuando estaba tratando firmemente de
seguir los cursos tradicionales que conducen a la obtención un título, los
cuales la facultad esperaba que fueran vistos de manera favorable por el mundo.
Las siguientes palabras muestran el peligro de recibir una educación tal: “El
Espíritu Santo ha venido muchas veces a nuestras escuelas y no ha sido
reconocido, sino que ha sido tratado como extraño, tal vez hasta como un
intruso.” “Vez tras vez el Mensajero celestial ha sido enviado a la escuela.”
“El gran Maestro mismo estaba entre vosotros. ¿Cómo le honrasteis? ¿Era él un
extraño para algunos de los educadores?” (Elena White, Consejos para os
Maestros, pp. 66, 349, 356).
Es con vergüenza y tristeza que nos sentimos compelidos a reconocer que nosotros
los maestros estuvimos tan muertos, espiritualmente, al Maestro celestial como
lo estaban los hombres escolásticos al mensaje del primer ángel antes de 1844.
La principal objeción levantada contra el Espíritu Santo al instruir a los
maestros concerniente la manera correcta de conducir la escuela en aquella época
fue que esto sacaría a los estudiantes de su estudio regular y distorsionaría
sus planes de terminar un curso y recibir un título.
Se envió mucha instrucciones a la escuela en relación con el tema de cursos
extensos y rígidos, pero los maestros y los estudiantes de Battle Creek, en su
mayoría, se alejaron de las instrucciones dada por los visitantes celestiales.
Debemos recordar que la escuela de Battle Creek no había sido establecida en el
lugar que el Espíritu había instruido. No siguió la pauta para su ubicación; ni
siquiera intentó introducir y practicar las importantes reformas educativas
reveladas por el Señor antes de 1844, pero estuvo contenta de obtener sus ideas,
vida e inspiración de las escuelas de aquellas denominaciones religiosas que
había rechazado el mensaje del primer ángel.
Ya hemos leído que “las costumbres y prácticas de la escuela de Battle Creek van
a todas las iglesias, y los latidos del corazón de esa escuela se sienten a
través del cuerpo de creyentes.” (T. E., p. 185). Por lo tanto, debemos concluir
que como todas las iglesias y los creyentes estaban para esta época más o menos
bajo la influencia de la escuela de Battle Creek, por lo menos un gran por
ciento de los Adventistas del Séptimo-día habrían tratado a los visitantes
celestiales, si Él hubiera venido a ellos sugiriendo reformas, como los maestros
y los estudiantes de la escuela de Battle Creek lo trataron. Tal vez, pues,
podamos entender por qué Dios dijo: “Las escuelas que hemos de establecer en
estos años finales de la obra deben ser de una orden totalmente diferente de las
que ya hemos establecidos… Se me ha mostrado que en nuestra obra educativa no
debemos seguir los métodos que se han adoptados en nuestras escuela más antiguas.
Hay dentro de nosotros demasiado apego a las viejas costumbres, y a causa de
esto estamos bien atrasados de donde debemos estar en la realización del mensaje
del tercer ángel.” (Elena White, Madison School, p. 29).
Los fundadores de la escuela de Battle Creek cometieron su error al no seguir le
plan que les dio el Señor, sino que moldearon la escuela según las escuelas del
mundo en derredor. En estos últimos días vendrá tu prueba. Tú no debes modelar
tu escuela según las escuelas Adventistas del Séptimo-día establecidas más
antiguas, sino que tú debes seguir el modelo divino. Si dejamos de entender este
plan divino, no tendremos un lugar en la proclamación del fuerte clamor.
SE HACE UN LLAMADO POR REFORMA – Los maestros de la escuela de Battle Creek
recibieron esta palabra en aquel tiempo: “Una sucesión de raudales de aguas
vivas ha caído sobre vosotros en Battle Creek. Cada lluvia fue una consagrada
afluencia de la influencia divina; pero no lo reconocisteis como tal. En vez de
beber copiosamente de los raudales de salvación tan gratuitamente ofrecidos por
el Espíritu Santo, os apartasteis a los desagües comunes y para satisfacer la
sed de vuestra alma con las aguas contaminadas de la ciencia humana. Como
resultado, ha habido corazones sedientos en la escuela y en la iglesia… Pero
espero que los maestros ya no hayan pasado la línea en donde se hayan dado a la
dureza de corazón y a la ceguera de mente. Si son visitados otra vez por el
Espíritu Santo espero que no llamen a la rectitud pecado y al pecado rectitud.
Los maestros necesitan convertirse de corazón. Es necesario que se realice en
ellos un sincero cambio de pensamientos y métodos de enseñanza para
colocarlos donde estarán en relación personal con un Salvador vivo… Dios se
acercará a los estudiantes porque ellos fueron mal dirigidos por los educadores
en quien pusieron su confianza.” (T. E., pp 28, 29. Ver también Consejos para
los Maestros, p. 344).
La instrucción que llegó a la escuela de Battle Creek por años muestra que
durante todos estos años la institución no estaba asentada sobre muchos de los
principios de la educación cristiana. Nació con ideas falsas sobre la educación
en su constitución, y no se dio cuenta de su debilidad. Estaba bebiendo de
corrientes más o menos contaminada con la sabiduría humana, pero no comprendía
su peligro. Era una portadora de un germen educativo, y también falló en
percatarse de esto. El testimonio directo que se le envió a la institución debe
convencer a cualquier que crea en los testimonios que la escuela de Battle Creek
tenía una gran necesidad de una reforma educativa.
LA ESCUELA DE BATTLE CREEK EMPRENDIÓ REFORMAS RADICALES no mucho después de que
se enviarán estas palabras. Abandonó los cursos regulares de títulos, y a la vez
enriqueció el curriculum con un número de materias muy prácticas para el
misionero Adventista del Séptimo día, y “la liberta en la elección de estudios
se consideró como fundamental.” (Boone, p. 197). Cada estudiante, con la ayuda
de los maestros, seleccionaba aquellas clases que consideraba más esenciales
para la obra de su vida. La facultad se dedicó con todas sus fuerzas a estos
temas que habían sido descuidados y por los cuales Dios había estado llamando
por tantos años. Cuando la escuela se separó de los cursos estereotipados y de
los títulos, se halló a sí misma mucho más capacitada para seguir las
instrucciones enviadas por el Señor, y los resultados fueron que en un período
corto de tiempo la escuela de Battle Creek fue trasladada a una hermosa finca.
Lo cual le daba una oportunidad de colocarse en la posición correcta, y luego
esta notable declaración llegó: “Es el comienzo de la reforma educativa.”
“Ninguna institución educativa se puede colocar a sí misma en oposición a los
errores y la corrupciones de este degenerada generación sin recibir amenazas e
insultos, pero el tiempo colocará una institución tal sobre una plataforma
elevada.” (Boletín de la Conferencia General, 1901, p. 454)
Este tema se ha tratado tan ampliamente porque algunos de ustedes los
estudiantes se preguntan por qué nosotros no arreglamos los estudios en cursos
que conduzcan a un título. Ustedes deben conocer su postura, y por qué tienen
esa postura, y deben preguntarse: “Estoy yo siguiendo el plan instituido por la
escuela de Battle Creek, el cual seriamente afectó a cada iglesia de la
denominación, o estoy yo siguiendo aquel otro plan del cual el Señor dijo: “Este
es el comienzo de la reforma educativa.”
LOS TÍTULOS Y A LO QUE ELLOS CONDUCEN: -- Nos hemos referido a los títulos de
manera indirecta, ya que ellos son la recompensa de los cursos tradicionales. Si
no fuera por los títulos, sería imposible sujetar a los estudiantes a un curso
prescrito. Sin embargo, el elemento más peligroso de conceder título parece no
ser comprendido por ésos educadores cristianos que se apegan a la costumbre. Un
título es una señal o sello de autoridad. En la iglesia cristiana “el conferir
títulos se originó con el papa” como una señal de su autoridad sobre el sistema
educativo. Hoy los títulos son conferidos por el Estado, y el estado no tiene el
derecho de poner su sello a la obra de una institución a menos que pueda aprobar
el sistema de educación ofrecido por esa escuela. El título es una señal de su
aprobación. Cualquier escuela Adventista del Séptimo-día que conceda títulos por
ese medio invita la inspección del Estado, y debe aceptar las normas del mundo y
debe venir a la conformidad con el sistema mundano de educación. Pretendiendo
conducir escuelas cristianas, no obstante buscamos así enseñar que podemos
satisfacer al sistema mundano. En el futuro
el Estado demandará conformidad absoluta a su sistema o reusará conceder el
título. Si estamos construyendo nuestra
obra de tal manera que estimulamos a los estudiantes a buscar títulos, existe un
gran peligro de que comprometamos la verdadera ciencia de la educación para
retener el sello o la marca del Estado.
Los Adventistas del Séptimo-día no somos ignorantes del hecho de que aun hoy el
papado tiene el control prácticamente de toda educación, y dentro de poco esto
será abiertamente reconocido. En esa época la inspección de nuestras escuelas
que concedan título será realizada directamente por el papado, y el título, si
es concedido, otra vez vendrá directamente de esa organización. Será un sello o
una marca de la bestia. Los otros protestantes fallaron en esto. ¿Qué haremos
nosotros los estudiantes Adventistas del Séptimo-día?
Un educador ha resumido el asunto total de los títulos como sigue: “Desde su
primera introducción en la escuela, hasta que finalmente obtiene su título, los
maestros, los padres, y amigos cercano conspiran en sus esfuerzos por estimular
al muchacho a sobrepasar a otro. Los hombres llevan títulos como las mujeres
llevan sombreros finos, joyas en su cabello, anillos en sus oídos y en sus
dedos, y cintas festivas volando con la brisa. Consideren, por ejemplo, el valor
ornamental de A. M., M.S., Ph. D., o el valor social de una combinación
decorativa tan enorme como esta disfrutada por el Señor James Brown, A. M., Ph.
D., LL. D., D.D. Cado uno de estos títulos cuestan tanto como un diamante de
tamaño moderado, o una perla grande (no la Perla de gran precio), y es llevada
prácticamente por las mismas razones. Necesariamente ellas no indican ninguna
cosa. Juan Smith, sastre; Santiago Brown, herrero; El Señor Jones, agrimensor;
son ejemplo de títulos que producen en la mente algo más que el mero efecto
decorativo. Estos títulos indican el oficio o la profesión por la cual la
persona se gana la vida.”
A causa de que el título académico pone al que lo posee simplemente en una
posición que lo distingue de aquellos que no poseen uno, y no es una indicación
de poder para tener éxito, hombres mundanos que están construyendo una
aristocracia educativa piensan que es necesario para protegerse a sí mismo
limitar el poder de conferir grados académicos y sus títulos. Dicen: “Deben
haber legislaturas que regulen la concesión de grados académicos.” El siguiente
extracto de un reporte firmado por un número de presidentes de las principales
universidades que apareció en las columnas de revista Repaso Educativo: “El
poder de conceder títulos no debe ser concedido a ninguna institución que tenga
requisitos para admisión y para graduación menores que la norma mínima
establecida por la comisión, o a ninguna institución cuyo dote productivo no sea
igual al mínimo de $100,000.00. Esta ley es una ley estupenda, y debería ser
adoptado por cada estado en la unión para que la educación de gatos silvestre
desaparezca.”
Usted se interesará en la siguiente declaración contenida en una carta, escrita
por el Secretario de Educación de la denominación Adventista del Séptimo-día en
1896, concerniente a una entrevista con la Sra. Elena White sobre este tópico:
“Le expliqué a ella el significando de los grados académicos y el significado al
cual están atado, y el curso general de estudio que estaba implicado a los ojos
de otros educadores, y su idea pareció ser de que no hay necesidad de que le
prestemos atención a tales cosas; que lo que necesitamos hacer es educar para el
servicio aquí y en el reino por venir; ya que el asunto con nuestro pueblo no es
si un joven tiene un título, sino que si tiene una preparación que lo habilite
para ser de bendición para otros en esta obra… Desearía sentirme perfectamente
libre para arreglar la obra solo como pensé sería lo mejor para los jóvenes y
para la obra, sin estar atada por la idea de que usted debe continuar un curso
de estudio de manera que usted pueda consistentemente conceder títulos.”
El objetivo de nuestras escuelas debería ser preparar a los estudiantes a llevar
el mensaje de la segunda venida de Cristo a todo el mundo, y de prepararlos para
esto rápidamente. “La obra de Dios no está para esperar mientras sus siervos
pasan por tal preparación elaborada maravillosamente como nuestras escuela están
planeado dar.” (T. E., p. 120. También Fundamentals of Christian Education,
p. 44).
Esperamos que los Adventistas del Séptimo-día se salven a sí mismos de aquellas
trampas que atraparon a las denominaciones Protestantes antes de 1844.
CAPÍTULO III
PRINCIPIOS EDUCATIVOS.
“Antes que llevemos el mensaje de la verdad presente en toda su plenitud a otros
países, primero debemos romper cada yugo. Debemos venir a la línea de la
verdadera educación caminando en la sabiduría de Dios, y no en la sabiduría
del mundo. Dios está llamando por mensajeros que sean verdaderos reformadores.
Debemos educar, educar, para preparar a un pueblo que entienda el mensaje, y lo
den el mensaje al mundo. (Elena White, Madison School, p. 30). El
objetivo de estos estudios ha sido ayudarte como estudiante a entender la
instrucción del párrafo acabado de leer, para que tú puedas evitar las trampas
educativas, y para que tú puedas “venir a la línea de la verdadera educación,” y
pueda ser parte de los que llevarán el mensaje al mundo entero.
Brevemente repasaremos el tema y enumeraremos los principios educativos
importantes como se encuentran en ambos sistemas. Mientras lo presentamos,
determina tu actitud hacia cada uno de ellos, y al mismo tiempo indaga tus
razones por tomar tal posición. Se te pide que hagas esto con la esperanza que
ello fortalecerá tu postura sobre asuntos educativos, y te ayudará a “venir a la
línea de la verdadera educación,” y de esta manera estés mejor preparado para
llevar el mensaje de la pronta venida de Cristo. Lo hacemos con la esperanza de
que usted pueda de manera más profunda sentir el significado de la declaración:
“Ahora, como nunca antes, necesitarnos entender la verdadera ciencia de la
educación. Si dejamos de entender esto, nunca tendremos un lugar en el reino de
Dios.” (Elena White, Mente, carácter y Personalidad, p.53. 1897)
1.
Los protestantes retienen a sus hijos en la iglesia cuando ellos reciben
educación cristiana. Pierden a los hijos cuando ellos asisten a escuelas que
tienen un sistema papal. Melanchthon dijo: “La religión no se puede sostener sin
ellas (escuelas).”
2.
El sistema papal de educación nunca es un modelo adecuado para las
escuelas Protestantes. Lutero y Melanchthon reconocieron esto. En consecuencia
ellos reformaron el sistema de escuela, cambiando el curriculum, los libros de
texto, y los métodos de enseñanzas.
3.
Algunas escuelas, cristiana en su forma, siguen el sistema papal,
insertando un poco de Biblia, y sazonando el curso con teología protestante.
John Sturn hizo esto. Y así han hecho algunas escuelas desde los días de Sturn.
4.
Este sistema de educativo de combinaciones – Papal y cristiano mezclado –
siempre abre las puertas a controversias teológicas sobre nimiedades sin
importancias, y se descuida al estudiante por la cacería de herejía, por
perseguir la herejía. Esto siempre termina en una victoria del papado sobre el
protestantismo.
5.
El sistema papal de educación hace un altar a Moloc de las materias
abstractas y lo adora en su santuario. Su fortaleza yace en la repetición de
formas carentes de significado, y “un estudio muerto de palabras toma el lugar
de un conocimiento vivo de cosas.” Rellenar la mente y la memorización formal
son los métodos exaltados por sus maestros. La rivalidad, la competencia, los
premios y las recompensas son estimulantes necesarios para “una instrucción
compulsoria y mecánica de formulas ininteligibles,” y sus cursos largos
estereotipados terminan en títulos académicos, la señal o marca del sistema. Es
la subyugación de las mentes humanas a la autoridad de alguien más alto, el
ahogamiento del pensamiento libre por lo artificial, la supervisión en lugar de
la autonomía. Aleja de la naturaleza, de la obra de la naturaleza y del Dios de
la naturaleza, y se centraliza en las ciudades e instituciones hechas por el
hombre. Esto es educación papal, y su recompensa es el título dado al final del
curso tradicional.
6.
Cada escuela es el latir del pulso de una organización – del estado, si
es una escuela del estado; del papado si es una escuela papal; y de una iglesia
cristiana si es una escuela cristiana. Cualquier sistema educativo que
mecánicamente enseñe un curso estereotipado que conduzca a un grado académico,
resultará con el tiempo en el desarrollo de un credo por la organización que la
controla – un credo escrito, o tal vez consista sólo en la opiniones de
aquellos en poder, pero de cualquier forma un credo, y cualquiera que no
reconozca el poder de este credo es considerado irregular o independiente.
7.
La educación Protestante permite al estudiante libertad en la elección de
cursos. Esta libertad del curso estereotipado lleva fruto en una iglesia que
hace provición para la diferencia de opiniones sin el grito de herejía.
Los cursos y los grados son elementos esenciales en un cartel religioso. Los
carteles, por su misma naturaleza, no pueden usar a aquellos que cuestionan su
autoridad, aquellos que difieren deben ser aplastados.
8.
Existen dos sistemas de educación, uno es inspirado por la Palabra de
Dios y uno por otra literatura. Las escuelas cristianas no solamente tienen
clase de Biblia como parte de su currículum, sino que los principios bíblicos
son la guía para la vida del estudiante, y el espíritu de la Biblia es lo que
inspira a la escuela. Si los principios de la Biblia no son el cimiento de todas
las asignaturas y la base de todas las enseñanzas, esa escuela, aunque cristiana
de nombre, ha absorbido los principios del papado. En Oberlin, al romper con el
sistema papal antes de 1844 se “restauró la Biblia a su lugar como un libro de
texto permanente,” y echó fuera a los autores paganos e infieles.
9.
Todo sistema de educación que exalte la Biblia recibirá luz sobre el tema
de la reforma pro salud, la sencillez del vestido, la vida de campo, etc.
Oberlin, al prepararse para el clamor de media noche antes del 1844, aceptó la
luz sobre estos temas. Los estudiantes descartaron el uso de carne, tabaco,
condimentos, té y café, pasteles suculentos, el pan caliente, usaban harina
integral (Graham), descartaron los alimentos semilíquidos (gachas), las ropas
costosas, las joyas, aceptaron la vida de campo como el hogar de Dios para el
hombre, etc. Estas mismas reformas serán llevadas a cabo en su plenitud por
aquellos que se estén preparando para dar el fuerte clamor.
10.
Las escuelas cristiana están contenta con equipos y edificios modestos y
sencillos, y sin embargo deben dar una verdad poderosa y grande. Las escuelas
papales deben tener edificios grandes y equipos elaborados, pero se contentan
con una verdad pequeña o adulterada. Jefferson y otros al lidiar con grande
verdades comprendieron la idea de edificios simples. El fuerte clamor será
introducido por escuelas contentas con equipos y edificios sencillos, sin
embargo estarán haciendo una gran obra.
11.
La educación cristiana no se contenta sólo con aprender cosas en la
mente. Lo que se estudia debe ser puesto en práctica. El trabajo manual es una
parte de todo currículum de la escuela cristiana. El sistema papal se contenta
con tener a sus estudiantes aprendiendo y reteniendo el conocimiento sin hacer
ninguna aplicación práctica. Sus estudiantes están siempre aprendiendo, pero
nunca a ser capaces de llegar al conocimiento de la verdad. El trabajo manual no
es una parte esencial de su educación. Anterior al 1844 los reformadores de la
educación establecieron muchas escuelas de entrenamiento manual donde a los
estudiantes se les enseñaba agricultura, horticultura, jardinería, variados
oficios, tales como herrería, carpintería, fabricación de tela, imprenta,
ciencia domestica, corte y confección de ropa, cómo cuidar al enfermo, etc.
Ellos se estaban separando del papado, y estaban viniendo “a las líneas de la
verdadera educación.” Puesto que el fuerte clamor encontrará muchas escuelas que
han llevado estas reformas más adelante, los resultados serán mayores.
12.
Las escuelas de entrenamiento cristiano hacen provisión para la cultura
física y el ejercicio saludable al proveer abundancia de trabajo útil. La
educación papal hace poca provisión para el trabajo manual, por lo tanto el
atletismo, los deportes, los juegos y los gimnasios se convierten en los
sustitutos del plan de Dios para el ejercicio físico. Las escuelas que están
preparando estudiantes para el fuerte clamor deben completar la obra que ha sido
iniciada.
13.
La escuelas cristiana tienen como uno de sus objetivos más importantes
entrenar a los estudiantes a ser autónomo, a tomar su lugar, no como dependiente
y desvitalizados miembros de la iglesia, sino como obreros originales e
independientes, bajo la dirección del Espíritu de Dios, todos cooperando en
harmonía con los principios divinos. El sistema papal no hace esfuerzos para
entrenar a los estudiantes a tener autonomía porque un entrenamiento de esta
naturaleza es fatal para la organización de la iglesia papal. La autonomía
apareció como una parte integral de la reforma educativa anterior al 1844. ¿Está
resurgiendo en tu escuela?
14.
Cada misionero cristiano debe ser un productor emprendedor. En otras
palabras, debe ser de sostén propio. Ningún movimiento religioso grande se puede
iniciar, o llevar adelante con éxito, si no tiene un ejército de miembros laicos
que sean misioneros de sostén propio activos. Las escuelas cristianas no tienen
un objetivo más grande que el de entrenar tal ejército. Las escuelas papales
deben evitar esto, porque es destructivo para su sistema de organización para
controlar a los hombres. Las escuela cristianas antes de 1844 entendieron esta
idea de entrenar misioneros para el clamor de media noche. Los líderes de las
iglesias suprimieron esta reforma. Las escuelas cristianas antes del fuerte
clamor producirán un ejército de obreros de sostén propio.
15.
Los lugares más necesitados del planeta están llamando por misioneros de
sostén propio. Cuando la iglesia se opuso al entrenamiento misionero de Oberlin
y reusaron darle un lugar en la obra, miles de ellos se fueron a los indios, a
los libertos, a los blancos montañeses, y a países extranjeros bajo la dirección
de la Sociedad Misionera Americana, una organización creada por obreros de
sostén propio.
16.
Los maestros de Oberlin con la finalidad de hacer de su escuela un éxito,
se sacrificaron duramente en el aspecto de su salario. A sus estudiantes se los
estimulaba a ir a donde Dios llamaba, sin tanta preocupación por el asunto de la
remuneración. Oberlin consideraba su deber como también su placer asistir a sus
alumnos a encontrar el trabajo de su vida.
17.
Los maestros de Oberlin acortaron el tiempo que los estudiantes pasaban
en la escuela, e hicieron su estudio práctico al correlacionar la tarea escolar
con las reformas que ellos deseaban que sus estudiantes aceptaran.
18.
La oposición a Oberlin, mientras ella se encontraba en la línea de la
verdadera educación, les trajo más partidarios y sus recursos, y además aumentó
el número de sus estudiantes.
19.
La oposición externa es un serio asunto para la las escuelas cristianas,
pero con tal que la escuela se mantenga en “la línea de la verdadera educación,”
la oposición sólo fortalecerá la reforma. Sin embargo la oposición interna
continua es destructiva. Fue la responsable de la caída de la reforma del siglo
dieciséis, y arruinó el movimiento de 1844.
20.
El espíritu de un padre es necesario para la prosperidad y el éxito
continuo de las reformas educativas. Oberlin tuvo esta bendición en un grado
marcado. Piensen en las ventajas de tener un maestro, fuerte como un reformador,
en la facultad por cincuenta años.
Alumnos, ¿están ustedes haciendo todo lo que pueden hacer para traer a su
escuela “a la línea de la verdadera educación?”
CAPÍTULO IV
MATERIAS PRÁCTICAS PARA EL CURRÍCULUM
“Los alumnos están en nuestras escuelas para recibir una preparación especial y
familiarizarse con todos los ramos de trabajo manual, de modo que si tuvieran
que ir como misioneros puedan valerse por sí mismos y ser aptos, merced a sus
perfeccionadas aptitudes, para proporcionarse las comodidades y facilidades
necesarias. (Testimonios para la Iglesia, Vol 6, p. 212). “Las clases
deben ser generalmente pocas y bien seleccionadas, y aquellos que asisten a
nuestras escuela deben tener un preparación diferente que aquella de las
escuelas comunes de hoy.” (C. E., p. 47)
Además de aquellas asignaturas usualmente consideradas esenciales, tenemos las
siguientes que nuestras escuelas deben enseñar, a fin de que los estudiantes, al
salir de la institución, estén equipados no solamente para enseñarlas a otros,
sino para que la usen para su propio sostén.
CONSTRUCCIÓN Y CARPINTERÍA – “Bajo la dirección de obreros de experiencia,
carpinteros aptos para enseñar, pacientes y bondadosos; los mismos alumnos deben
levantar edificios en los terrenos de la escuela… Así aprenderán,
mediante lecciones prácticas, a construir de una manera económica. (Testimonios
para la Iglesia, Vol. 6, p. 180).
AGRICULTURA: COSECHAS DE FRUTAS, JARDINERÍA – “El estudio en materia de
agricultura debe ser el ABC de la educación en nuestras escuelas… Se deben
plantar frutales pequeños y cultivarse flores y verduras… (Los estudiantes deben
plantar) fragantes flores y árboles ornamentales.” (Testimonios para la
Iglesia, Vol. 6, p. 180, 183, 190).
VARIOS OFICIOS – “Se debieran establecer los recursos necesarios para enseñar a
trabajar en herrería, pintura, zapatería, cocina, panadería, lavandería,
reparaciones en general, mecanografía e imprenta. (Testimonios para la
Iglesia, Vol. 6, p. 186).
ENFERMERÍA – “Un entrenamiento para la obra misionera médica es uno de los
grandes objetivos para lo cual una escuela puede establecerse.” (An Appeal for
the Madison School).
DEBERES DOMÉSTICOS – “Los niños y las niñas deberían saber en qué consisten los
deberes domésticos. Tender las camas, ordenar la pieza, lavar la loza, preparar
la comida, lavar y remendar la ropa son actividades que, como educación, no
menoscaban 217 la virilidad de ningún muchacho… las niñas, a su vez, pudieran
aprender a ensillar y conducir un caballo, manejar el serrucho y el martillo, lo
mismo que el rastrillo y la azada. (La Educación, p. 216, 217).
COCINA Y COSTURA – “Debería haber habido maestros expertos para dar lecciones a
las señoritas en el departamento culinario. Debiera haberse enseñado a las
jóvenes a cortar, hacer y remendar ropa, a fin de educarse para los deberes
prácticos de la vida. (Consejos para los Maestros, p.275)
SOSTÉN PROPIO – Los Estudiantes “han estado aprendiendo a llegar a ser de sostén
propio, y un entrenamiento más importante que este no se puede recibir.”
(Madison School, p. 33) “la lección del sostén propio, aprendida por el alumno,
contribuirá en gran medida a preservar las instituciones de enseñanza de las
deudas.” (La Educación, p. 221).
TRABAJO MANUAL – Hay una ciencia en el trabajo manual que los educadores
cristiano deben reconocer. Desarrolla el cerebro como también desarrolla el
cuerpo físico. Los científicos han descubierto que el desarrolla simétrico de la
mente es imposible separado del entrenamiento físico, ya que por medio del uso
de las manos se desarrolla un área importante del cerebro. De nuevo, un tiempo
de dificultades está por delante de nosotros cuando aquellos que están en la
“línea de la verdadera educación” no tendrán acceso a maquinarias tan comunes
hoy, y mucho de lo que se hace ahora en factorías y talleres tendrá que ser
hecho por necesidad a mano. Pero el éxito en esta como en toda reforma estará en
proporción al amor personal por la causa. El educador que comentó, del
entrenamiento manual como “educación de palo de azada” vino de una escuela cuya
junta directiva había provisto facilidades para la enseñanza de agricultura y
varios oficios, pero estas habían sido todas descuidadas. La actitud de ese
maestro hizo que los estudiantes sintieran que estas asignaturas importantes
fueran consideradas sólo como secundarias.
UN CAMBIO DE PROGRAMA NECESARIO – Muchas de las asignaturas del currículo, había
dicho el Señor, no son esenciales y deben ser arrancadas. Estos estudios
prácticos, dice Él, son esenciales, pero no pueden encontrar su lugar apropiado
al lado de las asignaturas intelectuales hasta que el programa, seguido por años
y adoptado por la vieja orden, sea radicalmente cambiado para satisfacer las
nuevas demandas. Asimismo, es necesario hacer un número de reformas radicales
antes que el programa pueda ser arreglado a fin de que le dé al estudiante la
oportunidad de ganarse sus gastos escolares a la vez que estudia. “Necesitamos
escuelas que sean de sostén propio, y esto puede ser si los maestros y los
estudiantes son útiles, industriosos y económicos.” (T. Jan. 24, 1907. También
en Spalding & Magan Collection, p. 7)
ESCUELA DE UNA ORDEN NUEVA – “El plan de las escuelas que hemos de establecer en
esto años finales de la obra deben ser de una orden totalmente diferente de las
ya instituidas… Hay entre nosotros demasiado apego a las viejas costumbres; y
a causa de esto estamos muy atrás de donde debiéramos en el desarrollo del
mensaje del tercer ángel. A causa de que los hombres no comprendieron los
propósitos de Dios en los planes puestos delante de nosotros para la educación
de los obreros, se han seguido métodos en algunas de nuestras escuelas los
cuales han retardado la obra de Dios en lugar de haberla avanzada.” (Madison
School, p.29).
En la escuela con la nueva orden de cosas encontraremos que en adicción a otros
estudios “a los estudiantes se les ha enseñado a cosechar su propia cosecha, a
construir sus propias casas… Han estado aprendiendo a ser de sostén propio y un
entrenamiento más importante que este no se puede recibir. De esta manera han
recibido una educación valiosa de utilidad en los campos misioneros.”
“A esto se le añade el conocimiento de cómo tratar al enfermo y cómo cuidar al
herido. Este entrenamiento para la obra médica misionera es uno de los grandes
objetivos por lo cual se debe establecer una escuela. La obra educativa en la
escuela y la del sanitarium pueden ir mana a mano. La instrucción dada en
la escuela beneficiará a los pacientes, y la instrucción dada a los pacientes
del sanitarium será una bendición para la escuela. La clase de educación
dada… es tal que será contada como un tesoro de gran precio por aquellos que
lleven la obra misionera a los campos extranjeros. Si muchos más estudiantes en
otras escuelas estuvieran recibiendo un entrenamiento similar, nosotros como
pueblo seríamos un espectáculo al universo, a los ángeles, y a los hombres.
El mensaje sería llevado rápidamente a todo país, y almas que ahora están en la
oscuridad serían traídas a la luz.”
“Se está llegando el tiempo cuando el pueblo de Dios, a causa de la persecución,
será esparcido en muchos países. Aquellos que hayan recibido una educación cabal
tendrán un gran ventaja dondequiera que estén. El Señor ha revelado sabiduría
divina al así dirigir a su pueblo para que entrene todas sus facultades y
capacidades para la obra de diseminar el verdad… No tenemos tiempo que perder.
Satanás pronto se levantará para crear obstáculos; dejemos que la obra avance
mientras puede… Entonces la luz de la verdad será llevada de una manera simple y
efectiva, y una gran obra se logrará a favor del Maestro en periodo de tiempo
corto… Debemos aprender a estar contentos con alimentos y ropas simples, de
modo tal que podamos ahorrar muchos recursos para invertirlos en la obra del
evangelio.” (Una Apelación por la Escuela de Madison).
HAY ESPERANZA – Es tu deber como estudiante procurar descubrir cuál es el plan
de Dios para nuestras escuelas. Es mi deseo de que esta corta historia te
capacites para entender mejor el tipo de educación que existe en nuestras
escuelas anteriores para que puedas evitarla. Déjame apremiarte asimismo con el
pensamiento de que tú debes buscar a Dios para que te ayude a guardarte de tener
yugos mundanos de educación puestos sobre tu cuello, incluso hasta por tus
maestros. Recuerdas que Dios dijo estas palabras agudas a nosotros los maestros
y a los estudiantes: “Estamos en peligro positivo de traer a nuestra obra
educativa las costumbres y los modales que prevalecen en las escuelas del
mundo.”(Madison School, p. 28).
Hemos gastados años vagando por el desierto de educación mundana. Si nos hace
falta fe y coraje para entrar en esta reforma, Dios levantará hombres que las
hagan. Ya estamos enterados de educadores mundanos que miran con agrado el plan
de educación que nos ha sido entregado. Por ejemplo, el actual Jefe de Educación
de Estados Unidos, Doctor P. P. Claxton, como Horace Mann de antaño, simpatiza
con el plan, y después de visitar un número de escuelas que están tratando de
poner a funcionar estas reformas, él expresó a un gran número de maestros su
aprecio al sistema de educación con las siguientes palabras:
“Desearía muchísimo que me fuera posible estar presente en la reunión de
maestros y enfermeras de la escuelas de la colina que ustedes estarán teniendo
esta semana. Estoy altamente interesado en la obra que estas escuelas están
haciendo. La obra que ustedes están haciendo en Madison es extraordinaria y
digna de admiración. Si ustedes tienen éxitos permanentes manteniendo la escuela
sobre sus bases presentes, no puede fallar en cumplir una gran obra. El esfuerzo
que ustedes están haciendo es altamente práctico, y me parece estar basada sobre
principios fundamentales importantes de la educación. Lo mismo es cierto de las
pequeñas escuela que visité, y estaré vigilando su progreso con gran interés.
Estoy cierto que ustedes tendrán éxito en alcanzar aquello que ustedes tienen en
mente.”
“Toda educación debe crecer basada en la vida de la gente educada. Ustedes y los
maestros que ustedes están enviando afuera reconocen ampliamente esto principio.
Para educar a los niños, los padres necesitan también ser educados. Toda
educación real debe incluir la educación de la comunidad completa, y debe
dominar la vida que la gente vive, haciéndolos más inteligentes acerca de esa
vida. Es difícil y prácticamente imposible lograr mejores condiciones de vida
hasta que las condiciones de vida existente sean entendidas.”
¿Tendremos el espíritu de Josué y Caleb, y diremos: “Somos capaces, con la ayuda
de Dios, de construir una escuela “en las líneas de la verdadera educación?” Es
nuestro deber recordar la promesas de que nuestras escuelas “son prisioneras de
esperanzas, y Dios la corregirá y la iluminará y las traerá de vuelta a su
derecha posición de distinción del mundo.” Si estamos dispuestos y somos
obedientes Dios nos dará la victoria que necesitamos.
“Que ningún administrador, maestros o asistente retorne a su vieja costumbre de
dejar que su influencia influya de manera negativa al plan mismo que el Señor
ha presentado como el mejor plan para la educación moral y mental de nuestros
jóvenes. El Señor está llamando a que se den pasos por adelantados.” (R. H.
Jan. 28, 1902).
“Maestros, confiad en Dios y avanzad. "Bástate mi gracia" (2 Cor. 12: 9), es la
promesa del gran Maestro. Aprended la inspiración de las palabras, y nunca
habléis con duda e incredulidad. Sed enérgicos. No hay servicio a medias en la
religión pura y sin mancha.” (Consejos para los Maestros, p. 345, 346).
“Antes de que podamos llevar el mensaje de la verdad presente en todo su
plenitud a otros países, primero debemos romper todo yugo. Debemos venir a la
línea de la verdadera educación, caminando en la sabiduría de Dios y no en la
sabiduría del mundo. Dios está llamando a mensajeros que sean verdaderos
reformadores. Debemos educar, educar, para preparar a un pueblo que entienda el
mensaje, y entonces den el mensaje al mundo. (Madison School, p. 30).
“Ahora como nunca antes necesitamos entender la verdadera ciencia de la
educación. Si dejamos de entender esto nunca tendremos un lugar en el reino de
Dios.”

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