De la Ciudad al Campo
Una contribución a la seguridad moral y
social de los hijos de Dios
Elena G. de
White
Acerca de la autora: Elena G. de White
(1827-1915). Prolífica escritora y
conferencista. Cuenta en su haber con la escritura de cien mil páginas de
manuscritos, fruto de su espíritu investigativo y su ferviente comunión con
Dios. De todos los autores en la historia norteamericana, tiene el honor de
ser la autora más traducida. Sus libros se han vendido por millones y se han
traducido a más de cien idiomas.
Prefacio
Los consejos del espíritu de
profecía insisten repetidamente en los beneficios que ofrece la vida de
campo. Las nubes anunciadoras de tormenta señalan cuan apropiada es la
repetida exhortación a abandonar las ciudades. Todo Adventista consciente se
da cuenta de que las aglomeraciones, las tentaciones, y los crecientes
conflictos laborales que se presentan en la vida de la ciudad, no ofrecen un
ambiente saludable para las familias cristianas.
A través de los años, millares de
Adventistas han buscado en los testimonios del Espíritu de Profecía ya
publicados, los consejos que los orientaron para elegir el ambiente
apropiado donde debían establecer su hogar, y para saber cuál debía ser su
actitud en su relación con las diversas organizaciones del mundo. Como los
presagios de la crisis que se avecina indican cuan sutiles son los
peligrosos y cuan terrible es el conflicto que nos espera, nos ha parecido
acertado presentar una nueva edición de estos consejos de manera que atraiga
la atención de cada miembro de iglesia
Y si tomamos en cuenta el tiempo
en que vivimos, resulta apropiado no sólo repetir los consejos que ya
conocemos porque se han publicado hace mucho tiempo, sino imprimirles el
énfasis necesario al acompañarlos con instrucciones más detalladas que se
publicaron de vez en cuando en la Review and Herald o que la pluma inspirada
incluyó en cartas personales que dirigió a obreros responsables de la causa
de Dios, para darles ciertos consejos.
Esta edición está en completa
armonía con las instrucciones que la señora Elena G. de White dio a sus
fideicomisarios, cuando les indicó que'' imprimieran compilaciones extraídas
de mis manuscritos", porque ellos contienen, prosiguió, "instrucciones que
el Señor me ha dado para su pueblo". La referencia de cada pasaje indica el
año en que ha sido escrito o publicado por primera vez.
En este folleto hallaremos
fervientes llamados a una acción decidida, al mismo tiempo que una solemne
advertencia a no actuar con presunción. Deberíamos prestar atención especial
a los consejos que se dan a la sección VII, "Guiados por la Providencia
Divina", que aparecen en las páginas 24 a 27. La publicación y distribución
de este folleto es una respuesta a la firme convicción expresada por los
dirigentes de la iglesia, de que ha llegado el tiempo de reiterar el clamor:
"salid de las ciudades".
Los Fideicomisarios de las
Publicaciones Elena G. de White.
Sección I
Exhortación a
Abandonar las Ciudades
Los
peligros de la ciudad
"Pocos comprenden la importancia
que tiene el rehuir, hasta donde sea posible, de todas las compañías que no
favorecen la vida religiosa, Al elegir su ambiente, pocos son los que dan la
primera consideración a la prosperidad espiritual.
"Los padres acuden con sus
familias a las ciudades, por que se imaginan que allí es más fácil ganarse
la vida que en el campo. Los hijos, no teniendo qué hacer cuando no están en
la escuela, se educan en la calle. De las malas compañías adquieren hábitos
de vicio y disipación. Los padres ven todo esto, pero la corrección de su
error requeriría un sacrificio y permanecen donde están, hasta que Satanás
obtiene completo dominio de sus hijos. Mejor es sacrificar cualesquiera
consideraciones mundanales, o aún todas ellas, antes que poner en peligro
las almas preciosas confiadas a vuestro cuidado. Serán asaltadas por
tentaciones, y se les debe enseñar a arrostrarlas; pero es vuestro deber
suprimir toda influencia, romper todo hábito, cortar todo vínculo que os
impidan realizar la entrega más libre, abierta y cordial de vosotros mismos
y vuestras familias a Dios.
"En vez de la ciudad atestada,
buscad algún lugar apartado, donde vuestros hijos estén, hasta donde se
pueda, protegidos de la tentación, y allí educadlos para ser útiles. El
Profeta Ezequiel enumera así las causas que condujeron al pecado y la
destrucción de Sodoma: Soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad
tu vieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del
menesteroso' (Eze. 16:49). Todos los que quieran escapar a la suerte de
Sodoma, deben rehuir la conducta que trajo los juicios de Dios sobre aquella
ciudad perversa" (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 74; 1882)
La vida en
las ciudades no cumple el propósito de Dios
"En el mundo entero, las ciudades
se vuelven semilleros del vicio. Por doquiera se ve y se oye el mal. En
todas partes se encuentran incentivos a la sensualidad y a la disipación. La
marea de la corrupción y del crimen sube de continuo. Cada día se registran
actos de violencia: robos, asesinatos, suicidios y crímenes indecibles.
'La vida en las ciudades es falsa
y artificial. La intensa pasión por el dinero, el torbellino y el afán de
los placeres, la fiebre de ostentación, el lujo y la prodigalidad son otras
tantas fuerzas que impiden a la mayoría de la humanidad que cumpla el
verdadero fin de la vida. Abren la puerta a una infinidad de males y ejercen
sobre la juventud un poder casi irresistible.
"Una de las tentaciones más
sutiles y peligrosas que asaltan a los niños y a los jóvenes en las ciudades
es el afán de placeres. Muchos son los días de fiesta; los juegos y las
carreras de caballos arrastran a miles, y el torbellino de las excitaciones
y del placer los distraen de los austeros deberes de la vida. El dinero que
debiera ahorrarse para mejores fines se desperdicia en diversiones.
"Debido a la actuación de
compañías monopolizadoras y a los resultados de las confederaciones obreras
y las huelgas, las condiciones de la vida en las ciudades se hacen cada vez
más difíciles. Graves disturbios nos aguardan, y muchas familias se verán en
la necesidad de abandonar la ciudad
"El ambiente físico de las
ciudades es muchas veces un peligro para la salud La exposición constante al
contagio, al aire viciado, el agua impura, el alimento adulterado, las
viviendas oscuras, malsanas y atestadas de seres humanos, son algunos de los
muchos males con que se tropieza a cada paso.
"No era el propósito de Dios que
los hombres vivieran hacinados en las ciudades, confinados promiscuamente en
estrechos alojamientos. Al principio Dios puso a nuestros primeros padres
entre las bellezas naturales en medio de las cuales quisiera que nos
deleitásemos hoy. Cuanto mejor armonicemos con el plan original de Dios, más
fácil nos será asegurar la salud del cuerpo, de la mente y del alma" (El
Ministerio de Curación, págs. 281,282; 1905)
Una
actitud indolente
"Esta madrugada no pude dormir
después de las dos. Durante la visión de la noche, me veía a mi misma en una
Junta. Rogaba a varias familias que aceptasen las instrucciones establecidas
por Dios y saliesen de las ciudades para salvar a sus hijos. Algunas de
ellas dejaban pasar el tiempo sin tomar una determinación.
"Los ángeles de la misericordia
apresuraron a Lot a su esposa y a sus hijas tomándolos de las manos. Si Lot
se hubiera apresurado tal como el Señor lo deseaba, su esposa no se habría
convertido en una estatua de sal. Lot adolecía de un marcado V espíritu de
dilación. No seamos como él era. La misma voz que amonestó a Lot a que
saliese de Sodoma, nos ruega: 'Salid de en medio de ellos, y apartaos... Y
no toquéis lo inmundo '(2 Cor. 6:17). Aquellos, que obedezcan esta
amonestación encontrarán un refugio. Que cada hombre esté bien despierto y
procure salvar su familia. Que se ciña para realizar el trabajo. Dios
revelará punto por punto qué debe hacer después.
"Oíd la voz de Dios hablar por
medio del apóstol Pablo: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por
su buena voluntad' (Fil. 2:12,13). Lot recorrió la llanura de mala gana y
con lentitud. Se había asociado durante tanto tiempo con la gente impía, que
no logró comprender el peligro que corría hasta que su esposa quedó en la
llanura convertida en una estatua de sal" (Mensajes Selectos, tomo 2, págs.
406,407; 1900).
Las
ciudades recibirán los juicios de Dios
“Se acerca el tiempo cuando las
grandes ciudades serán visitadas por los juicios de Dios. Antes de mucho,
esas ciudades serán sacudidas con violencia Cualesquiera que sean las
dimensiones y la solidez de los edificios, cualesquiera que sean las
Precauciones tomadas contra el incendio, si el dedo de Dios toca esas casas,
en algunos minutos o algunas horas quedarán reducidas a escombros.
“Las impías ciudades de nuestro
mundo serán destruidas. Mediante las catástrofes que ocasionan actualmente
la ruina de grandes edificios y de barrios enteros, Dios nos muestra lo que
acontecerá en toda la tierra" (Joyas de los Testimonios, tomo 3.
págs.114,115,; 1902).
Resultados
de desoír las advertencias
"Se me pide que declare el mensaje
de que las ciudades llenas de trasgresión y pecaminosas en extremo, serán
destruidas por terremotos, incendios e inundaciones. Todo el mundo será
advertido de que existe un Dios que hará notoria su autoridad como Dios. Sus
agentes invisibles causarán destrucción, devastación y muerte. Todas las
riquezas acumuladas serán como la nada...
"Acontecerán calamidades, de lo
más pavorosas, de lo más inesperadas; y estas destrucciones se seguirán la
una a la otra. Si se presta atención a las amonestaciones que Dios ha dado,
y si las iglesias se arrepienten y regresan a la lealtad, entonces otras
ciudades serán perdonadas por un tiempo. Pero si los hombres que han sido
engañados continúan en el mismo camino en el cual han estado andando, sin
prestar atención a la Ley de Dios y presentando falsedades ante el pueblo,
Dios les permite sufrir calamidades, para que sus sentidos sean despertados...
“El Señor no desechará
repentinamente a los transgresores o destruirá a naciones enteras; sino que
castigará a ciudades y lugares donde los hombres se han prestado para ser
poseídos por los agentes Satánicos. Las ciudades de las naciones serán
tratadas estrictamente, y sin embargo, no serán visitadas con la extrema
indignación de Dios, porque algunas almas renunciarán a los engaños del
enemigo, y se arrepentirán y convertirán mientras que la masa estará
atesorando ira para el día de la ira" (El Evangelismo, págs. 24,25; 1906)
Los
juicios de Dios son inminentes
"Existen razones por las que ni
deberíamos edificar en las ciudades. Sobre ellas pronto caerán los juicios
de Dios” (Carta 158; 1902).
"Falta poco para que las grandes
ciudades sean barridas, de manera que todos deben ser amonestados acerca de
la inminencia de estas calamidades" (El Evangelismo, pág. 26: / 1910).
"¡Oh, si el pueblo de Dios
comprendiera la sentencia de destrucción que pende sobre millares de
ciudades, entregadas ahora a la idolatría!” (Review and Herald, 10 de
septiembre de 1903).
La visión
de una gran destrucción
"En la mañana del viernes pasado,
justamente antes de despertarse me presentó una escena sumamente
impresionante. Tuve la sensación de que despertaba del sueño en un lugar que
no era mi casa. Desde las ventanas veía una terrible conflagración grandes
bolas de fuego caían sobre las casas, y de ellas salían dardos encendidos
que volaban en todas las direcciones. Era imposible apagar los incendios que
se producían y muchos lugares estaban siendo destruidos. El terror de la
gente era indescriptible" (El Evangelismo, págs. 25,26; 1906).
Dios
procura despertar la gente
Estando en Loma Linda, California,
el 16 de abril de 1906. pasó delante de mí una de las más asombrosas escenas,
en una visión de la noche, yo estaba sobre una altura donde veía las casas
sacudirse como el viento sacude los juncos. Los edificios, grandes y
pequeños, se derrumbaban. Los sitios de recreo, los teatros, hoteles, y
palacios suntuosos eran conmovidos y derribados. Muchas vidas eran
destruidas y los lamentos de los heridos y aterrorizados llenaban el espacio.
"Los ángeles destructores,
enviados por Dios, estaban obrando. Un simple toque, y los edificios
construidos tan sólidamente que los hombres los tenían por resguardos de
todo peligro quedaban reducidos a un montón de escombros. Ninguna seguridad
había en parte alguna Personalmente, no me sentía en peligro, pero no puedo
describir las escenas terribles que se desarrollaron ante mi vista Era como
si la paciencia de Dios hubiera agotado y hubiese llegado el día del juicio.
"Entonces el ángel que estaba a mi
lado me dijo que muy pocas personas se dan cuenta de la maldad que reina en
el mundo hoy, especialmente en las ciudades grandes. Declaró que el Señor ha
fijado un tiempo cuando su ira castigará a los transgresores por su
persistente menoscabo de su Ley.
"Aunque terrible, la escena que
pasó ante mis ojos no me hizo tanta impresión como las instrucciones que
recibí en esa ocasión. El ángel que estaba a mi lado declaró que la
soberanía de Dios, el carácter Sagrado de su Ley, deben ser manifestados a
los que rehúsan obstinadamente obedecer al Rey de Reyes. Los que prefieran
quedar infieles habrán de ser heridos por los juicios misericordiosos, a fin
de que, si posible fuere, lleguen a percatarse de la culpabilidad de su
conducta" (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 329,330; 1909).
El peligro
de permanecer innecesariamente en las ciudades
'En armonía con la luz que me fue
dada, insto a la gente a salir de los grandes centros poblados. La
perversidad de nuestras ciudades aumenta, y cada vez resulta más evidente
que los que permanezcan innecesariamente en ellas correrán el peligro de
perder sus almas" (Manuscrito 115; 1907)
Sección II
Evítense los
Conflictos Laborales
Procurad
la libertad que ofrecen las zonas rurales
“Se aproxima rápidamente el tiempo
cuando el poder de las uniones laborales será muy opresivo. Una vez y otra
el Señor ha instruido a los miembros de su pueblo a que saquen sus familias
de las ciudades y las lleven al campo, donde puedan cultivar sus propias
provisiones, porque en el futuro el problema de comprar y de vender será muy
serio. Ahora deberíamos prestar atención a la instrucción que se nos ha dado
vez tras vez: Salid de las ciudades e id a los distritos rurales, donde las
casas no están apiñadas unas al lado de otras, y donde estaréis libres de la
interferencia de los enemigos.
Evitad las
luchas partidistas
"Los hombres se han unido para
oponerse al Señor de los Ejércitos. Estas confederaciones continuarán hasta
que Cristo deje su lugar de intersección ante el trono de la misericordia, y
se coloque las vestimentas de la venganza. Los instrumentos satánicos están
en cada ciudad, ocupados en organizar en partidos a aquellos que se oponen a
la Ley de Dios. Santos profesos e incrédulos declarados, toman posiciones en
esos partidos. Este no es el momento cuando el pueblo de Dios ha de
manifestar debilidad No podemos permitirnos estar desprevenidos ni por un
momento" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 161; 1904).
Futuros
problemas gremiales
“Las uniones laborales
constituirán una de las agencias que traerán sobre esta tierra un tiempo de
angustia como nunca ha habido desde que el mundo fue creado" (Id; pág. 162;
1903)
En
conflicto con los gremios de obreros
“La obra del pueblo de Dios
consiste en prepararse para los acontecimientos del futuro, los que pronto
lo sobrecogerán con fuerza abrumadora. En el mundo se formarán monopolios
gigantescos. Los hombres se vincularán en uniones que los envolverán en el
redil del enemigo. Unos pocos hombres se unirán para apoderarse de todos los
medios que puedan obtenerse en ciertas líneas de negocio. Se formarán
gremios de obreros y los que rehúsen unirse a ellos serán hombres marcados'
'(Ibíd.).
Preparación para el acontecimiento
"Las uniones laborales y las
confederaciones del mundo son una trampa. Hermanos, no participéis en ellas,
y manteneos lejos de ellas. No tengáis nada que ver con ellas. A causa de
estas uniones y confederaciones, muy pronto será difícil para nuestras
instituciones llevar a cabo su obra en las ciudades. Mi advertencia es:
Salid de las ciudades. No edifiquéis sanatorios en las ciudades. Educad a
los integrantes de nuestro pueblo para que caigan de las ciudades y vayan al
campo, donde pueden obtener porciones pequeñas de tierra y construir un
hogar para ellos y sus hijos...
“Nuestros restaurantes deben estar
en las ciudades, porque de otro modo los obreros que trabajan en ellos no
podían alcanzar a la gente y enseñarles los principios que rigen la vida
sana. Y por ahora tenemos que utilizar salones de reuniones en las ciudades.
Pero dentro de no mucho tiempo habrá tal contienda y confusión en las
ciudades, que aquellos que deseen salir de ellas, no podrán nacerlo. Debemos
estar preparados para estos acontecimientos. Ésta es la luz que el cielo me
ha dado." (Id; pág. 162,163; 1903).
Para
mantener nuestra individualidad
"Durante años se me han dado
instrucciones especiales según las cuales no debemos centralizar nuestra
obra en las ciudades. Los disturbios y la confusión que llenan esas ciudades,
las condiciones producidas por las uniones laborales y las huelgas,
constituirán un gran estorbo para nuestra obra. Los hombres están buscando
poner bajo el control de ciertas uniones a los que trabajan en diferentes
oficios. Esto no es el plan de Dios, sino que es el plan de un poder que no
deberíamos reconocer de ningún modo. La palabra de Dios se está cumpliendo.
Los impíos se están uniendo en atados listos para ser quemados.
"Debemos utilizar ahora todas las
facultades que se nos han confiado para dar el último mensaje de
amonestación al mundo. En esta hora debemos mantener nuestra individualidad.
No hemos de unirnos con sociedades secretas ni con uniones laborales.
Debemos permanecer libres en Dios, y volvemos constantemente a Cristo en
busca de instrucción. Debemos realizar todos nuestros movimientos con la
comprensión de la importancia de la obra que debe cumplirse para Dios' '(Id;
pág. J63; 1902).
Desprecio
del Decálogo
"Estas uniones constituyen una de
las señales de los últimos días. Los hombres están siendo unidos en atados
para ser quemados. Puede ser que sean miembros de la iglesia, pero mientras
pertenezcan a esas uniones, no pueden guardar los Mandamientos de Dios.
Porque pertenecer a esas uniones significa despreciar todo el Decálogo.
“Amarás al Señor tu Dios con todo
tu corazón, y con toda tu alma y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente;
y a tu prójimo como a ti mismo' (Luc. 10:27). Estas palabras resumen todo el
deber del hombre. Implican la consagración de todo sen el cuerpo, el alma, y
el espiritual servicio de Dios. ¿Cómo pueden los hombres obedecer estas
palabras, y al mismo tiempo prometer apoyar aquello que priva a su prójimo
de la libertad de acción? ¿Y cómo pueden los hombres obedecer estas palabras,
y formar combinaciones que privan a las clases más pobres de las ventajas
que les pertenecen con justicia, y les impiden comprar o vender, a no ser
bajo ciertas condiciones?" (Id, págs. 163,164; 1903).
Uniones
que se han formado o que se formaran
"Los que pretenden ser hijos de
Dios en ningún caso deberían unirse a las uniones laborales que se están
formando o que se formarán. El Señor lo prohíbe. ¿No pueden ver aquellos que
estudian las profecías lo que hay delante de nosotros?" (Id, pág. 164;
1902).
Sección III
Una
Exhortación a los Padres
Alejad a
vuestros hijos de los centros de la iniquidad
"No se dejen tentar los padres por
ninguna ventaja temporal que los induzca a descuidar la educación de sus
hijos. Siempre que sea posible, los padres tienen el deber de establecer su
hogar en el campo en bien de sus hijos. Hay que proteger cuidadosamente
tanto a los niños como a los jóvenes. Debería mantenérseles alejados de los
centros de iniquidad que hay en nuestras ciudades. Permitamos que los rodee
la influencia de un verdadero hogar cristiano - un hogar donde mora Cristo''
(Carta 268; 1906).
Antes que
sobrevenga el azote
“Antes que el azote venga como
avenida de aguas sobre los habitantes de la tierra, el Señor exhorta a todos
los que son israelitas de verdad a prepararse para aquel suceso. A los
padres hace llegar este grito de alarma: Juntad vuestros hijos en vuestros
hogares; separadlos de aquellos que desprecian los mandamientos de Dios, que
enseñan y practican lómalo. Salid de las grandes ciudades tan pronto como
sea posible. Estableced escuelas de iglesia Dad a vuestros hijos la Palabra
de Dios por fundamento de toda su educación" (Joyas de los Testimonios, tomo
2, pág. 454).
"El Señor me instruyó para que
advirtiera a nuestro pueblo que no se congregue en las ciudades para
habitaren ellas con sus familias. Se me indicó que diga a los padres y a las
madres: Cuidad de mantener a vuestros hijos dentro de los límites de vuestro
hogar" (Manuscrito 81; 1900).
Salvación
de los hijos versus comodidad y conveniencia
“Los niños no deben estar
expuestos por más tiempo a las tentaciones de las ciudades que están maduras
para su destrucción. El Señor nos ha amonestados y aconsejado para que
saliésemos de las ciudades. Por eso no debemos hacer más inversiones en
ellas. Padres y madres, ¿cómo consideráis las almas de vuestros hijos? ¿Estáis
preparando a los miembros de vuestras familias para ser trasladados a las
cortes celestiales? ¿Los estáis preparando para que sean miembros de la
familia real e hijos del Rey celestial? 'Porque, ¿qué aprovechara el hombre
si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?' (Mar. 8:36). ¿Qué importancia
tienen el ocio, la comodidad y la conveniencia, comparados con el valor de
las almas de vuestros hijos?" (Mensajes selectos, tomo 2, pág. 407; 1905).
El
carácter cristiano se desarrolla mejor en los lugares apartados
"Ni una familia de cada cien se
beneficiara en el aspecto físico mental o espiritual, por residir en la
ciudad. Es mucho más fácil obtener fe, esperanza, amor y felicidad en los
lugares apartados, en medio de los campos, las montañas y los árboles.
Alejad a vuestros hijos de las escenas y los sonidos de la ciudad, del
público y estrépito de los tranvías y carros, y su mente se fortalecerá.
Descubriréis que es más fácil que la verdad de la palabra de Dios halle
morada en sus corazones" (Manuscrito 76; 1905).
"Enviad a los niños a las escuelas
ubicadas en la ciudad, donde cada faceta de la tentación está lista para
atraerlos y desmoralizarlos, y la tarea de edificar su carácter será diez
veces más difícil tanto para los padres como para los hijos" (Fundamentáis
of Christian Education, pág. 326; 1894).
El campo
es un lugar de refugio
"Los padres deben comprender que
la educación de sus hijos constituye una obra importante en la salvación de
las almas. El campo ofrece oportunidad para una abundante ejercitación en la
práctica de hacer lo que debe ser hecho y que proporcionará salud física
mediante el desarrollo de los nervios y los músculos. 'Fuera de las ciudades',
es mi mensaje para la educación de nuestros hijos.
"Dios proporcionó a nuestros
primeros padres los medios para llevar a cabo una verdadera educación cuando
los instruyó para que labrasen la tierra y cuidasen el huerto que constituía
su hogar. Después de la entrada del pecado, debido a la desobediencia de los
requerimientos del Señor, se acrecentó enormemente el trabajo de cultivar la
tierra, porque ésta, a causa de la maldición, produjo espinas y cardos. Pero
el trabajo en sí mismo no se dio a causa del pecado. El gran Maestro mismo
bendijo el trabajo de cultivar la tierra,
"Satanás tiene el propósito de
atraer a las ciudades a los hombres y a las mujeres, y con el fin de
lograrlo inventa toda clase de novedades y diversiones, y toda clase de
recursos que resultan excitantes. Y las ciudades del mundo están llegando a
ser hoy como las ciudades que existían antes del diluvio..." (Mensajes
Selectos, tomo 2, págs. 407,408).
"Deberíamos sentir una
preocupación constante al observar el cumplimiento de las palabras de
Cristo: 'Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del
Hombre' (Mat24:37). En los días que precedieron al diluvio, se inventó toda
clase de diversiones para llevar a los hombres y mujeres a la
despreocupación y al pecado. Hoy, en 1908, Satanás está obrando intensamente,
para que prevalezcan las mismas condiciones impías. Y la tierra se está
corrompiendo! Los profesos cristianos respetarán muy poco la libertad
religiosa, porque muchos no disciernen las cosas espirituales.
“No podemos dejar de ver que el
fin del mundo se acerca. Satanás está obrando en la mente de hombres y
mujeres, y muchos parecen sentirse invadidos por el deseo de diversión y
excitación. Como en los días de Noé, está aumentando la maldad en todas sus
formas. El divorcio y el matrimonio están a la orden del día. En un tiempo
como el presente, los que procuran guardar los mandamientos de Dios deberían
buscar lugares apartados, lejos de las ciudades" (Manuscrito 85; 1908).
No es una
gran privación
“¿Quién será el amonestado?
Volvemos a decir: 'Fuera de las ciudades'. No consideréis que es una
privación el tener que trasladarnos a los cerros y a las montañas, sino
buscad un retiro donde podáis estar solos con Dios, para aprender su
voluntad y sus caminos...
"Insto a nuestro pueblo a que
convierta la búsqueda de la espiritualidad en la obra de su vida. Cristo
está a la puerta. Por esto digo a nuestro pueblo: 'No consideréis que es una
privación el ser llamados a dejar las ciudades para trasladamos al campo.
Allí esperan abundantes bendiciones para los que deseen aprehenderlas. Al
contemplar las escenas de la naturaleza, las obras del Creador, y al
estudiar la obra de la mano de Dios, seréis transformados imperceptiblemente
a la misma imagen” (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 408; 1908).
Cómo
obtener los mejores resultados de la vida
“La vivienda costosa, el
mobiliario primoroso, el boato, el lujo y la holgura no suministran las
condiciones indispensables para una vida feliz y provechosa. Jesús vino a
esta tierra para realizar la obra más importante que haya sido jamás
efectuada entre los hombres. Vino como embajador de Dios para enseñarnos
como vivir para obtener los mejores resultados de la vida. ¿Cuáles fueron
las condiciones escogidas por el Padre infinito para su Hijo? Un hogar
apartado en los collados de Galilea; una familia mantenida por el trabajo
honrado y digno; una vida sencilla; la lucha diaria con las dificultades y
penurias; la abnegación, la economía y el servicio paciente y alegre; las
horas de estudio junto a su madre, con el rollo abierto de las escrituras:
la tranquilidad de la aurora o del crepúsculo en el verdeante valle: las
santas actividades de la naturaleza; el estudio de la creación y la
providencia, así como la comunión del alma con Dios: Tales fueron las
condiciones y oportunidades que hubo en los primeros años de la vida de
Jesús" (El Ministerio de Curación, págs. 282. 283; 1905).
La
influencia del campo en la vida de los hombres nobles
"Tal fue el caso también para la
gran mayoría de los hombres mejores y más nobles de todas las edades. Leed
las historias de Abrahán, de Jacob y de José, y de Moisés, de David y de
Elíseo. Estudiad la vida de los hombres que en tiempos posteriores
desempeñaron cargos de confianza y responsabilidad, de los hombres cuya
influencia fue de las más eficaces para le regeneración del mundo.
“¡Cuántos de estos hombres se
criaron en humildes hogares del campo! Poco supieron de lujos. No
malgastaron su juventud en diversiones. Muchos de ellos tuvieron que luchar
con la pobreza y las dificultades. Muy jóvenes aún aprendieron a trabajar, y
su vida activa al aire libre dio vigor y elasticidad a todas sus facultades.
Obligados a depender de sus propios recursos, aprendieron a luchar con las
dificultades y a vencer obstáculos, con lo que adquirieron valor y
perseverancia. Aprendieron a tener confianza en sí mismos y dominio propio.
Apartados en gran medida de las malas compañías, se contentaban con placeres
naturales y buenas compañías. Sus gustos eran sencillos, y templados sus
hábitos. Se dejaban dirigir por principios y crecían puros, fuertes y
veraces. Al ser llamados a efectuar la obra principal de su vida, pusieron
en juego vigor físico y mental, buen ánimo, capacidad para idear y ejecutar
planes, firmeza para resistir al mal, y todo esto hizo de ellos verdaderas
potencias para el bien en el mundo" (Id; págs. 283, 284; 1905).
Mejor que
las riquezas
"'Mejor que cualquier herencia de
riquezas que podáis dejar a vuestros hijos será la dádiva de un cuerpo
vigoroso, una mente sana y un carácter noble. Quienes comprenden lo que
constituye el verdadero éxito de la vida serán sabios a tiempo. Al
establecer un hogar recordarán las mejores cosas de la vida.
"En vez de vivir donde sólo puedan
verse las obras de los hombres y donde lo que se ve y se oye sugiere a
menudo malos pensamientos, donde el alboroto y la confusión producen
cansancio e inquietud, id a vivir donde podáis contemplar las obras de Dios.
Hallad la paz del espíritu en la belleza, quietud, y solaz de la naturaleza.
Descanse vuestra vista en los campos verdes, los árboles y los collados.
Mirad hacia arriba, al firmamento azul que el polvo y el humo de las
ciudades no obscurecieron, y respirad el aire vigorizador del cielo. Id a
donde, lejos de las distracciones y las disipaciones de la vida de la
ciudad, podáis dar vuestro compañerismo a vuestros hijos y enseñarles a
conocer a Dios por medio de sus obras y prepararlos para una vida de
integridad y utilidad" (Id; pág. 284; 1905).
Múltiples
beneficios de una vida activa al aire libre
"Sería bueno para ustedes que
dejaran a un lado sus preocupaciones y encuentran refugio en el campo, donde
las influencias que corrompen la moral de la juventud no son tan fuertes.
“Es verdad que en el campo no
estarán totalmente libres de dificultades ni de preocupaciones, pero podrán
evitar muchos males y cerrar la puerta aun diluvio de tentaciones que
amenazan dominar la mente de sus hijos. Ellos necesitan estar ocupados en
diversas actividades. La monotonía de sus hogares los pone inquietos y
revoltosos, y han caído en el hábito de juntarse con los muchachos viciosos
de la ciudad, recibiendo de este modo la educación de la calle...
"Para ellos sería muy provechoso
vivir en el campo; una vida activa y al aire libre les daría salud física y
mental. Podrían cultivar una huerta, donde podrían encontrar distracción y
ocupación útil. El cultivo de las plantas y flores ayuda a mejorar el gusto
y el juicio, al mismo tiempo que el contacto con las cosas útiles y hermosas
que Dios ha creado, ejerce una influencia que refina y ennoblece la mente, y
la dirige hacia el Hacedor y Señor de todo" (Testimonies, tomo 4. pág. 136;
1876).
No
esperéis que un milagro deshaga los resultados de una conducta impropia
"Cada vez que veo flores pienso en
el Edén. Constituyen una expresión del amor de Dios hacia nosotros. Así es
como Él nos proporciona en este mundo un goce anticipado del Edén. Quiere
que nos deleitemos en las cosas hermosas de su creación. y que veamos en
ellas una expresión de lo que él hará por nosotros.
"Desea que vivamos con amplitud
de espacio. Su pueblo no debe aglomerarse en las ciudades. Él quiere que sus
hijos lleven a sus familias fuera de las ciudades a fin de prepararlas mejor
para la vida eterna En un poco de tiempo más tendrán que abandonarlas.
"Estas ciudades están llenas de
toda clase de impiedad: huelgas, asesinatos y suicidios. Satanás está en
ellas y domina a los hombres en su obra destructiva Bajo su influencia matan
por el placer de matar, y harán esto cada vez más...
"Si nos colocamos bajo influencias
objetables, ¿podemos esperar que Dios realice un milagro para deshacer los
resultados de una conducta impropia? Por cierto que no. Salid de las
ciudades tan pronto como sea posible, y adquirid una porción de tierra donde
vuestros hijos puedan ver crecer las flores y aprender de ellas lecciones de
sencillez y pureza" (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 408,409; 1903).
Sección IV
El Trabajo en
las Zonas Rurales
La tierra
suplirá nuestras necesidades
"Si se cultiva la tierra, ella
proveerá, con la bendición de Dios, para nuestras necesidades. No tenemos
que desanimamos en cuanto a las cosas temporales en virtud de fracasos
aparentes ni debiéramos descorazonamos a causa de la tardanza. Debiéramos
trabajar el suelo alegre, esperanzada y agradecidamente, estando persuadidos
de que la tierra encierra en su seno ricas provisiones para el obrero fiel,
provisiones más preciosas que oro y plata. La mezquindad que se le atribuye
a un testimonio falso. Con un cultivo adecuado e inteligente, la tierra
entregará sus tesoros para provecho del hombre. Las montañas y las colinas
están cambiando; la tierra se está envejeciendo como ropa de vestir; empero
la bendición de Dios que tendió mesa para su pueblo en el desierto no cesará
jamás.
"Tiempos solemnes hay delante de
nosotros y existe gran necesidad de que las familias salgan de las ciudades
y se internen en el campo, a fin de que la verdad pueda llevarse a los
vallados así como a los caminos de la tierra. Mucho dependen de que se
tracen nuestros planes de acuerdo con la palabra del Señor y se lleven a
término con perseverante energía. Depende más de la consagrada actividad y
perseverancia que del genio y del estudio de los libros. Todos los talentos
y las aptitudes otorgadas a los agentes humanos, si no se usan, son de
escaso valor.
"Un regreso a los métodos más
sencillos será apreciado por los niños y los jóvenes. El trabajo en la
huerta y en el campo constituirá una variación agradable en la cansadora
rutina de las lecciones abstractas, a las cuales sus jóvenes inteligencias
no debieran jamás ser limitadas. Esta variación será especialmente valiosa
para el niño nervioso que encuentra en los libros lecciones agotadoras y
difíciles de recordar. Hay para él salud y dicha en el estudio de la
naturaleza y las impresiones hechas no desaparecerán de su mente, por cuanto
estarán asociadas con objetos que se hallan constantemente ante sus ojos" (Joyas
de los Testimonios, tomo 2, pág. 445; 1900).
Un pedazo
de tierra y un hogar cómodo
"Se ha de hacer que la tierra
rinda su productividad; con todo, sin la bendición de Dios no podría, de
suyo, hacer nada. En el principio Dios contempló todo lo que había hecho y
dijo que era buena en gran manera. A consecuencia del pecado la tierra fue
maldita. Pero, ¿ha. de multiplicarse esta maldición por el aumento del
pecado? La ignorancia está haciendo su obra funesta. Siervos perezosos están
acrecentando el mal a causa de sus hábitos ociosos. Muchos no están
dispuestos a ganarse el pan con el sudor de su frente y se niegan a cultivar
la tierra. Pero la tierra oculta bendiciones en sus profundidades para los
que tienen el valor, la voluntad y la perseverancia para recoger sus tesoros.
Los padres y las madres que poseen un pedazo de tierra y un hogar cómodo son
reyes y reinas.
"Muchos agricultores no han
obtenido utilidades proporcionadas de sus tierras debido a que emprendieron
ese trabajo como si fuese una ocupación degradante; no ven que hay en él una
bendición para sí mismos y para sus familias. Todo lo que pueden discernir
es un estigma de servidumbre. Sus huertos son descuidados, las mieses no se
almacenan en el momento debido, y se hace un trabajo superficial en el
cultivo de la tierra" (La Educación Cristiana, págs. 348,349; 1894).
El cultivo
de frutas y verduras y la crianza de aves
"En esta región hay una gran
porción de tierra desocupada. Algunos miembros de nuestro pueblo que viven
en la atmósfera envenenada de las ciudades, harían bien en conseguir unas
pocas hectáreas de esta tierra. Para mantenerse, podrían cultivar frutas y
verduras y criar aves. El sanatorio le compraría gustosamente huevos y
verduras. Me agradaría que se iniciara alguna empresa semejante. Los padres
y los hijos recibirían una gran bendición si abandonaran las ciudades
perversas y contaminadas, y fueran al campo" (Carta 63; 1904).
La vida en
el campo es una bendición para los pobres
"Si los pobres que atestan hoy las
ciudades encontrasen casas en el campo, podrían no sólo ganarse la vida,
sino recobrar la salud y gozar de la felicidad que ahora desconocen. Rudo
trabajo, vida sencilla, estricta economía, y a menudo penalidades y
privaciones, es lo que les tocaría, pero ¡qué bendición sería para ellos
dejar la ciudad, con sus solicitaciones al mal, sus alborotos y sus
crímenes, su miseria y su impureza, para saborear la tranquilidad, la paz y
la pureza del campo!
"Si a muchos de los que viven en
las ciudades y que no tienen ni un metro cuadrado de hierba que pisar, y que
año tras año no han mirado más que patios sucios y estrechos callejones,
paredes de ladrillo y pavimentos, y un cielo nublado de polvo y humo, se les
llevara a algún distrito rural, en medio de campos verdes, de bosques,
collados y arroyos, bajo un cielo claro y con aire fresco y puro, casi les
parecería estar en el paraíso.
"Apartaos así del contacto de los
hombres y de la dependencia de ellos, y alejados de los ejemplos, las
costumbres y el bullicio, corruptores del mundo, se acercarían más al
corazón de la naturaleza. La presencia de Dios sería para ellos cada vez más
real. Muchos aprenderían a depender de Él. Por medio de la naturaleza oirían
la voz de Dios hablar de paz y amor a su corazón, y su mente, alma y cuerpo
corresponderían al poder restituyente y vivificador" (El Ministerio de
Curación, págs. 143,144; 1905).
Fundación
de las industrias para las familias
"Los creyentes que viven en las
ciudades tendrán que trasladarse al campo, a fin de salvar a sus hijos de la
ruina. Será necesario fundar industrias que proporcionen trabajo a estas
familias. Los dirigentes del colegio de ......... y de ............ deberían
estudiar las posibilidades de que estas instituciones instalen dichas
industrias, a fin de que los miembros de nuestro pueblo que desean abandonar
las ciudades, puedan adquirir hogares modestos sin hacer grandes
desembolsos, y que también puedan encontrar trabajo. Ambas instituciones
ofrecen perspectivas favorables y alentadoras para el desarrollo de este
plan. Se las debe analizar.
“Hasta que no se haya comenzado
esta obra, no es posible especificar todo lo que debe hacerse. Orad por este
asunto, recordando que Dios dirige el timón, y que él guía el desarrollo de
las diversas empresas. Cuando en un determinado lugar se dirige
apropiadamente la obra, ello es una lección objetiva para otros lugares.
Al realizar la tarea no se debe
aplicar un criterio estrecho ni egoísta. El trabajo debe partir de una base
sencilla y sensata. Todos deben aprender que no basta con aseverar que creen
en la verdad, sino que deben ejemplificarla en la vida diaria" (carta 25;
1902).
Fábrica de
alimentos saludables
“Aquí —Abonadle— se debería
establecer una industria de alimentos saludables relacionada con el colegio.
Dios me ha indicado que los padres pueden hallar trabajo en esta industria y
enviar a sus hijos al colegio. Pero todo debe ser hecho con la mayor
sencillez. No debe haber extravagancia en ningún aspecto. Es necesario
realizar una obra sólida, porque de lo contrario los resultados dejarían
mucho que desear'' (Australasian Union Conference Record, 28 de julio de
1899).
Sección V
Preparación
para la Crisis que Provocarán las Leyes Dominicales
Nos
esperan tiempos difíciles
“No debemos ubicamos donde seamos
forzados a estar en contacto con quienes no honran a Dios... Pronto surgirá
una crisis con respecto a la observancia del domingo...
"El partido del domingo se está
fortaleciendo en sus pretensiones falsas, y esto significa opresión para los
que decidan guardar el sábado del Señor. Debemos ubicamos en un lugar donde
podamos cumplir plenamente con el mandamiento del sábado. El Señor declara:
'Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo
para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna' (Éx. 20:9,10). Y debemos
tener cuidado de no colocarnos en un lugar donde será difícil para nosotros
y nuestros hijos observar el sábado.
“Si en la providencia de Dios
podemos conseguir lugares lejos de las ciudades, el Señor quiere que lo
hagamos. Nos esperan tiempos difíciles " (Mensajes Selectos, tomo 2, pág.
412; 1908).
"Cuando el poder con el que se
inviste a los reyes a aliado de lo bueno, ello se debe a que el que lleva la
responsabilidad está bajo la influencia divina Cuando el poder está aliado
con la maldad, está ligado con los instrumentos satánicos, y obrará para
destruir a los que son propiedad del Señor. El mundo protestante ha
establecido un día de reposo idolátrico en el lugar donde debería estar el
sábado de Dios, y va en pos de las pisadas del papado. Por esta razón veo la
necesidad de que las familias del pueblo de Dios, se trasladen fuera de las
ciudades a lugares apartados del campo, donde puedan cultivar la tierra y
cosechar los productos que ellas mismas siembren. De este modo podrán criar
a sus hijos con hábitos sencillos y saludables. Veo la necesidad de
apresurarse a fin de tener todas las cosas dispuestas para la crisis"
(Ibíd.., 1897).
Sección VI
Las
Instituciones como Centros de Colonización
No debemos
formar colonias
“El señor desea que en nuestros
días su pueblo se disperse por toda la tierra. No debe agruparse en
colonias. Jesús dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura' (Mar. 16:15). Cuando los discípulos cedieron a su deseo de
permanecer agrupados en Jerusalén, Dios permitió que fueran perseguidos, y
tuvieron que dispersarse por todas las regiones del mundo habitado.
“Durante muchos años nuestro
pueblo ha recibido mensajes de advertencia y exhortación, a través de los
cuales se lo ha instado a salir al gran campo de labor del Maestro para
trabajar abnegadamente en favor de las almas" (Testimonies, tomo 8, pág.
215; 1904).
Trabájese
en comunidades dispersas
“Muchos de los miembros de
nuestras iglesias grandes hacen muy poco o comparativamente nada. Podrían
realizar una buena obra si, en vez de hacinarse, se dispersasen por lugares
donde todavía no ha penetrado la verdad Los árboles plantados en forma
demasiado apretada, no prosperan. El jardinero los transplanta para que
tengan lugar donde crecer, y que no queden atrofiados y enfermizos.
La misma regla surtiría efecto en
nuestras iglesias grandes. Muchos de los miembros están muriendo
espiritualmente porque no se hace precisamente esto. Se están volviendo
enfermizos y deficientes. Transplantados, tendrían un lugar donde crecer
fuertes y vigorosos.
“No es el propósito de Dios que
sus hijos formen colonias o se establezcan juntos en grandes comunidades.
Los discípulos de Cristo son sus representantes en la tierra, y Dios quiere
que estén dispersos por todo el país, en pueblos, ciudades y aldeas, como
luces en medio de las tinieblas del mundo. Han de ser misioneros para Dios,
que por su fe y sus obras atestigüen que se acerca la venida del Salvador"
(Joyas de los testimonios, tomo 3, págs. 248,249; 1904).
Lugares
que ofrecen posibilidades de trabajo
"Los miembros laicos de nuestras
iglesias pueden realizar una obra que hasta ahora apenas ha sido iniciada
por ellos. Nadie debe trasladarse a lugares nuevos simplemente por obtener
ventajas mundanales; sino que donde hay oportunidades de ganarse la vida,
deben entrar familias bien arraigadas en la verdad, una o dos familias por
lugar, para trabajar como misioneros. Deben sentir amor por las almas,
preocupación por trabajar en su favor, y deben estudiar la manera de
llevarlas a la verdad, pueden distribuir nuestras publicaciones, celebrar
reuniones en sus casas, llegar a conocer a sus vecinos e invitarlos a venir
a esas reuniones. Así harán brillar su luz por las buenas obras" (Id; págs.
249; 1904).
No os
dejéis seducir por las ventajas que ofrecen nuestras instituciones
“Los que se sienten inclinados a
radicarse cerca de nuestra casa editora, o del sanatorio y el colegio que
poseemos en Takoma Park deberían pedir consejo antes de trasladarse.
"A los que consideran que Mountain
View es un lugar conveniente para vivir, porque allí está establecida la
Pacific Press, yo les digo: Mirad hacia otras partes del mundo que necesitan
recibir la luz que os ha sido confiada. Recordad que Dios ha dado a cada
hombre su obra. Elegid alguna localidad donde tengáis oportunidad de hacer
brillar vuestra luz en medio de la oscuridad moral.
“Siempre ocurre que cuando se
establece una institución en cierto lugar, muchas familias desean ir a vivir
cerca de ella. Así sucedió en Battle Creek y en Oakland y, hasta cierto
punto, casi en todos los lugares tenemos colegios o sanatorios”
(Fundamentáis of Christian Education, págs. 494,495; 1904).
No
establezcamos centros como Jerusalén
"Nuestro pueblo no debe
...considerar que...... es un centro como Jerusalén. El hecho de que cierto
número de hermanos haya sido llamado a ese lugar para trabajar en la obra de
publicaciones, no debe inducir a los demás a pensar que es apropiado que
allí se establezca un gran número de familias adventistas. Y todos los que
trabajan en la oficina deben estar dispuestos a partir, si Dios los llama a
algún otro lugar (Manuscrito 148; 1905).
"No os agrupéis en un solo lugar,
incurriendo en el mismo error que en Battle Creek. Hay centenares de lugares
que necesitan recibir la luz que Dios ha dado" ( Fundamentáis of Christian
Education, pág. 495; 1904).
Permaneced
en las iglesias pequeñas —Abrid nuevas escuelas
"Muchas familias que, con el fin
de educar a sus hijos, se trasladan a lugares donde están establecidas
nuestras escuelas mayores, prestarían mejor servicio al Maestro quedándose
donde están. Deberían animar a la iglesia de la cual son miembros a
establecer una escuela primaria donde los niños de su seno podrían recibir
una educación cristiana completa y práctica. Sería inmensamente mejor para
sus hijos, para sí mismos y para la causa de Dios, si se quedaran en las
iglesias menores donde es necesaria su ayuda, en vez de ir a las iglesias
mayores donde, debido a que no se los necesita están en la constante
tentación de caer en la inactividad espiritual.
“Donde quiera que haya algunos
observadores del sábado, los padres deben unirse para proveer un lugar
apropiado para una escuela diurna donde sus niños y jóvenes puedan ser
instruidos. Deben emplear un maestro cristiano que, como misionero
consagrado, eduque a los niños de tal manera que los induzca a llegar a ser
misioneros..." (Consejos para los maestros, págs. 165,166; 1913).
Lo que
deben sentir los ángeles
“Pienso en lo que deben sentir los
ángeles al ver que se acerca el fin, y que los que pretenden conocer a Dios
y a Jesucristo a quien él ha enviado, se agrupan en comunidades, asisten a
las reuniones y se sienten desanimados e insatisfechos cuando no se les
predica lo suficiente como para que se beneficien sus almas y se fortalezca
la iglesia; mientras que en realidad no están haciendo absolutamente nada"
(Carta 16e; 1892).
Creced y
extendeos; pero no en un solo lugar
"Se anima a la gente a establecer
en Battle Creek, y pagan su diezmo y prestan su influencia para edificar una
moderna Jerusalén que no responde al plan de Dios. Al hacerlo se priva a
otros lugares de los beneficios que debieran recibir. Creced y extendeos,
sí, pero no en un solo lugar. Salid y fundad centros de influencia donde
nada o casi nada se ha hecho. Poned fin a esta concentración; difundid los
rayos salvadores de la luz, e iluminad los rincones entenebrecidos de la
tierra" (Testimonios para los Ministros, págs. 254,155; 1895).
Sección VII
Guiados por
la Providencia Divina
Cuando
Dios abra el camino
“Ha llegado el tiempo cuando, a
medida que Dios abra el camino, las familias deberían salir de las ciudades.
Los niños deberían ser llevados al campo. Los padres deberían conseguir un
lugar tan apropiado como lo permitan sus recursos. Aunque la casa sea
pequeña, debe estar rodeada por un terreno que pueda ser cultivado"
(Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 413; 1903).
Dios
ayudará a su pueblo
"Los padres pueden conseguir afeas
pequeñas en el campo, con terreno de cultivo, donde sea posible tener
huertos para cultivar verduras y frutos pequeños, con el fin de reemplazar
la carne que tanto contamina la sangre vital que circula por las venas. En
esos lugares los niños no estarán rodeados por las influencias corruptoras
de la ciudad. Dios ayudará a su pueblo a encontrar tales lugares fuera de
las ciudades" (Ibíd.; 1902).
Hay que
ayudar a abrir el camino
"A medida que transcurra el
tiempo, cada vez será más necesario que nuestro pueblo salga de las
ciudades. Durante años hemos recibido la instrucción de que nuestros
hermanos y hermanas, y especialmente las familias con hijos, deberían
planear salir de las ciudades a medida que puedan hacerlo. Muchos tendrán
que trabajar laboriosamente para ayudara abrir el camino. Pero hasta que sea
posible salir, durante el tiempo que permanezcan en ellas, deberían ocuparse
activamente en el trabajo misionero, por muy limitada que sea su esfera de
influencia" (Ibíd.; 1906).
Consejo y
advertencia a los que se proponen salir de las ciudades
"Hermano mío, su carta me dice que
en Battle Creek hay muchos que están decididos a salir de ese lugar. Existe
una gran necesidad de que ahora se lleve a cabo tal cosa. Los que por fin
han decidido salir, que no lo hagan en forma apresurada como respuesta a un
movimiento de agitación, en forma imprudente, o de un modo tal que después
tengan que arrepentirse profundamente de haber salido...
"No deben realizarse movimientos
imprudentes motivados por el consejo de salir de Battle Creek. No hagáis
nada sin buscar la sabiduría de Dios, quien ha prometido darla libremente a
todos los que se la pidan, sin reconvenir a nadie. Todo lo que se pueda
hacer es aconsejar e informar, y luego dejar que actúen bajo la dirección
divina y enteramente dispuestos a conocer a Dios y a obedecerle.
“Me siento preocupada cuando
considero que puede ser que haya incluso algunos de nuestros profesores que
necesitan el equilibrio proporcionado por el juicio sólido. Los mensajeros
que llevan el mensaje de la misericordia a nuestro mundo, que cuentan con la
confianza del pueblo, serán buscados como consejeros. Aquellos hombres que
no poseen una experiencia en la vida práctica, deben actuar con mucho
cuidado porque corren el riesgo de aconsejar sin saberlo lo que sus
consejeros pueden inducir a otros a llevar a cabo.
El don de
aconsejar
"Algunos hombres comprenden
claramente los problemas y tienen habilidad para aconsejar. Esto es un don
de Dios. En los momentos cuando la causa de Dios necesita palabras certeras,
solemnes y sólidas, pueden hablar en forma tal que las mentes perplejas y en
oscuridad lleguen a captar como un repentino rayo de luz la conducta que
deben seguir [y eso constituirá la respuesta a las preguntas] que los han
mantenido perplejos y los han desconcertado durante semanas y meses mientras
estudian el problema Se produce un esclarecimiento, una iluminación del
camino que está delante de ellos, porque el Señor ha dejado brillar su luz,
y ellos ven que sus oraciones son contestadas y que su camino se ilumina.
Pero puede ser que se den consejos imprudentes, que solo digan que deben
salir de Battle Creek, a pesar de que no haya nada claramente definido con
respecto a la ventaja espiritual que podrían lograr para sí mismos o para
otros al hacer el cambio.
Considerad
cuidadosamente todo movimiento
“Que todos tomen el tiempo
necesario para realizar cuidadosas consideraciones, para que no sean como el
hombre de la parábola que comenzó a edificar y luego fue incapaz de
terminar. No debe realizarse ningún movimiento sin considerar cuidadosamente
ese movimiento y sus resultados; todo debe ser tenido en cuenta... A cada
hombre se le dio su obra de acuerdo a con sus diversas habilidades. Por lo
tanto no debe actuar con vacilación sino con firmeza, y sin embargo
confiando humildemente en Dios.
“Puede haber personas que se
apresuren a hacer una cosa, y que se comprometen en negocios acerca de los
cuales no saben nada. Dios no quiere que se haga esto. Pensad con sinceridad
y oración, y estudiad la Biblia cuidadosamente y con oración, teniendo la
mente y el corazón despiertos para oír la voz de Dios... Comprender la
voluntad de Dios constituye una gran cosa...
Se
necesitan planes bien definidos
"Me dirijo a la iglesia de Battle
Creek para que actúe de acuerdo con los consejos dados por Dios. Es
necesario que muchos salgan de Battle Creek, y sin embargo también es
necesario que tengáis planes definidos acerca de lo haréis cuando salgáis de
Battle Creek. No salgáis apresuradamente sin saber lo que estáis haciendo...
Ojalá que haya generales, hombres sabios y considerados, hombres bien
equilibrados, que sean consejeros seguros, que comprendan la naturaleza
humana, y que sepan como dirigir y aconsejar el temor de Dios.
Los
peligros de la nueva experiencia
"He visto que hay peligros que
amenazan toda nueva experiencia de la iglesia, porque algunos oyen las cosas
con un espíritu muy obcecado. Mientras algunos profesores pueden ser
enérgicos y eficientes en la enseñanza de acuerdo con las doctrinas
bíblicas, puede ser que no todos sean hombres dotados de un conocimiento de
la vida práctica, debido a lo cual no podrían aconsejar con seguridad y sin
peligro a las mentes perplejas. No disciernen la situación difícil que
necesariamente aquejará a cada familia que ha de realizar un cambio. Por lo
tanto, todos sean muy cuidadosos en lo que dicen; si no conocen el parecer
de Dios en algunos asuntos, nunca hablen acerca de lo que suponen o
adivinan. Si no saben nada definido, díganlo así, y dejen que la persona
confíe plenamente en Dios. Órese mucho, y aún con ayuno, para que nadie
actúe en la oscuridad, sino que avance en la luz así como Dios está en la
luz...
Hágase
todo con orden
"No se haga nada en forma
desordenada para que no se produzcan grandes pérdidas ni se sacrifiquen las
propiedades a causa de discursos ardientes e impulsivos que despiertan un
entusiasmo que no está de acuerdo con la voluntad de Dios; para que una
victoria que es esencial que se obtenga no se convierta en derrota por falta
de una moderación adecuada, de proyectos adecuados, de principios sólidos, y
de propósitos definidos. En este asunto debe haber una dirección sabia, y
todos deben actuar bajo la dirección de un Consejero sabio e invisible, el
cual es Dios. Habrá instrumentos que son humanos, que lucharán por el
dominio, y se efectuará una obra que no llevará la rúbrica de Dios. Ahora
quiero rogar que cada persona no se vuelva con demasiada intensidad y
confianza hacia los consejeros humanos, sino que busque fervorosamente a
Dios, Aquel que es sabio en consejos. Someted todos vuestros caminos y
vuestra voluntad a los caminos de Dios y a la voluntad de Dios...
Los
resultados de una acción apresurada
“Si algunos actúan apresuradamente
y salen de Battle Creek, y luego se desaniman, no se culparán así mismos por
haber actuado imprudentemente, sino que culparán a otros diciendo que los
obligaron a obrar en esa forma Todo su desconcierto y su derrota serán
atribuidos a aquellos que no deberían ser acusados...
“Ahora, justamente ahora, es el
tiempo cuando los peligros de los últimos días se amontonan junto a
nosotros, y por eso necesitamos hombres sabios como consejeros, no hombres
que piensan que su deber consiste en crear agitación y desorden sin ser
capaces de dar consejos oportunos ni organizar y disponer para que después
de cada brote de entusiasmo, de la confusión surja el orden, y haya descanso
y paz por la obediencia a la Palabra de Dios. Que cada hombre ocupe el lugar
que le corresponde para que realice algún trabajo para el Maestro, de
acuerdo con sus diversas habilidades...
"¿Cómo se realizara esto? Jesús
quien os ha comprado con su sangre preciosa, y cuyos siervos y propiedad
sois, ha dicho: ‘Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque
mi yugo es fácil y ligera mi carga' (Mat. 11 29,30). Si todos acuden a Jesús
dispuestos a ser enseñados, con corazones contritos, entonces sus mentes
estarán en condición de ser instruidas y de aprender de Jesús y de obedecer
sus órdenes...
Exponed
todos los planes delante de Dios
"No podemos tener una fe débil
ahora; no podemos estar seguros con una actitud descuidada, indolente y
perezosa. Hay que utilizar hasta el último ápice de habilidad, y hay que
pensar en forma aguda, serena y profunda. La sabiduría de ningún instrumento
humano es suficiente para trazar planes y proyectos en este tiempo. Exponed
cada plan delante de Dios con ayuno, y humillando el alma delante del Señor
Jesús, y encomendad vuestros caminos al Señor. La promesa segura es que
dirigirá vuestras sendas. Él posee recursos infinitos. El Santo de Israel.
quien llama por su nombre a las huestes del cielo, y mantiene las estrellas
en su lugar, os cuida individualmente...
"Quisiera que todos pudiesen
comprender las posibilidades y las probabilidades que están al alcance de
los que esperan que su eficacia venga de Cristo y los que afirman en Él su
confianza. La vida que se oculta con Cristo en Dios siempre tiene un
refugio; puede decir Todo lo puedo en Cristo que me fortalece' (Fil. 4:13)
(Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 414-418: 1893).
Sección VIII
Nuestras
Instituciones deben Ubicarse Lejos de las Zonas muy Pobladas
Lugares
apropiados para establecer funciones
"Todavía se da esta instrucción:
'Salid de las ciudades. Estableced vuestros sanatorios, escuelas y oficinas
lejos de los centros de población'. Ahora hay muchos que prefieran quedar en
las ciudades, pero dentro de poco llegará el tiempo cuando todos los que
desean evitar ver y oír el mal se trasladarán al campo, porque la maldad y
corrupción aumentarán a tal grado que la atmósfera misma de las ciudades
parecerá estar contaminada" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 409; 1907).
Como
evitar la tentación y la corrupción
“Algunas personas se han
preguntado por qué deberíamos trasladar nuestra casa editora de Oakland a
Mountain View. Dios ha exhortado a su pueblo a abandonar las ciudades. Los
jóvenes relacionados con nuestras instituciones no deben estar expuestos a
las tentaciones y a la corrupción que existe en las grandes ciudades.
Mountain View parece ser un lugar apropiado para establecer la casa editora
"(Manuscrito 148; 1905).
Nos
esperan tiempos difíciles
"Este desastre [El incendio del
edificio de la Review and Herald] puede producir un cambio definido en este
asunto. Espero que nuestros hermanos presten atención a la lección que Dios
está tratando de enseñarles, y que no vuelvan a edificar la casa editora en
Battle Creek Dios no quiere que nos establezcamos en las ciudades, porque
nos esperan tiempos muy tormentosos" (Carta 2; 1903).
Dónde se
puede enseñar a los jóvenes con mayor eficacia
“Dios ha advertido una vez tras
otra que nuestras escuelas, casas editoras y sanatorios deben establecerse
fuera de la ciudad donde pueda enseñarse a los jóvenes con la mayor eficacia
posible qué es la verdad. Que nadie procure utilizar los Testimonios para
respaldar el establecimiento de grandes intereses comerciales en las
ciudades. No invalidéis la luz que ha sido dada acerca de este asunto.
"Se presentarán hombres que
hablarán cosas perversas para contrarrestar las acciones que el Señor está
induciendo a sus siervos a realizar. Pero ya es tiempo de que los hombres y
las mujeres razonen partiendo de las causas para llegar a los efectos. Es
demasiado tarde, sí, demasiado tarde para establecer grandes firmas
comerciales en las ciudades; es demasiado tarde para llamar a hombres y
mujeres jóvenes del campo para que vayan a las ciudades. En las ciudades
están surgiendo condiciones que harán muy difícil que los que pertenecen a
nuestra fe permanezcan en ellas. Por lo tanto será un gran error invertir
dinero en establecimientos comerciales en las ciudades" (Mensajes Selectos,
tomo 2, págs. 409,410; 1905).
Hay que
trabajar desde puestos de avanzadas
"Hasta donde sea posible, nuestras
instituciones deberían estar situadas lejos de las ciudades. Debemos tener
obreros para esas instituciones, y si están ubicadas en las ciudades, eso
significa que las familias de nuestro pueblo deben establecerse en ellas.
Pero no es la voluntad de Dios que las familias de su pueblo se establezcan
en las ciudades, donde hay perturbaciones y confusión constantes. Hay que
evitar esto para sus hijos, porque todo el sistema está corrompido por el
apresuramiento, la prisa y el ruido. El Señor quiere que las familias de su
pueblo se trasladen al campo donde puedan instalarse en la tierra, y
cultivar sus propias frutas y verduras, y donde sus hijos puedan estar en
contacto directo con las obras de Dios manifestadas en la naturaleza. Llevad
a vuestras familias lejos de las ciudades, es mi mensaje.
"Hay que hablar la verdad, ya sea
que los hombres la escuchen o no. Las ciudades están llenas de tentaciones.
Deberíamos planear nuestra obra de tal manera que podamos mantener a
nuestros jóvenes tan lejos como sea posible de esa contaminación.
"Hay que trabajar en favor de las
ciudades desde puestos de avanzada. El mensajero de Dios dijo: '¿No serán
amonestadas las ciudades? Sí, pero no por el pueblo de Dios que viva en
ellas, sino mediante sus visitas realizadas para advertirlas de lo que
acontecerá en la tierra' (id; págs. 410,411; 1902).
Lugares de
fácil acceso a las ciudades
"Hay que designar hombres de
criterio sano, no para que divulguen sus intenciones, sino para que busquen
propiedades en zonas rurales, de fácil acceso a las ciudades, apropiadas
para establecer pequeños centros de enseñanza para obreros, y que se puedan
también equipar debidamente para atender a las almas enfermas y fatigadas
que no conocen la verdad. Buscad tales lugares fuera de las grandes
ciudades, donde se puedan conseguir edificios apropiados, ya sea como
donación de sus dueños, o comprados a un precio razonable con las ofrendas
que denuesto pueblo. No se deben levantar edificios en las ciudades
bulliciosas" (Medical Ministry, págs. 308,309; 1909).
Lecciones
que nos enseñan Enoc y Lot
"Como pueblo que guarda los
mandamientos de Dios, debemos salir de las ciudades. Tal como lo hizo Enoc,
debemos trabajar en las ciudades, pero no vivir en ellas" (El Evangelismo,
pág.61; 1899).
"Cuando la iniquidad abunda en una
nación, siempre ha de escucharse una voz que dé la amonestación y la
instrucción, como la voz de Lot fuera oída en Sodoma. Sin embargo, Lot pudo
haber preservado a su familia de muchos males si él no hubiera hecho su
hogar en esa ciudad malvada y corrompida. Todo lo que Lot y su familia
hicieron en Sodoma podría haber sido hecho por ella, aun cuando caminó con
Dios, y sin embargo no vivió en medio de ninguna ciudad mancillada, con toda
clase de violencia y maldad, como lo hizo Lot en Sodoma" (El Evangelismo,
págs. 61,62; 1903).
Iglesias
pero no instituciones en las ciudades
"El Señor nos ha indicado
repetidamente que debemos trabajar en las ciudades desde puestos de avanzada
ubicados fuera de ellas. En esas ciudades debemos tener casas de culto, como
monumentos de Dios, pero las instituciones destinadas a la publicación de la
verdad, a la curación de los enfermos y a la preparación de los obreros
deben establecerse fuera de las ciudades. Es especialmente importante que
nuestra juventud sea protegida de las tentaciones de la vida en la ciudad.
"Debemos ser prudentes como
serpientes y sencillos como palomas en nuestros esfuerzos de adquirir
propiedades a bajo precio en el campo, y desde esos puestos de avanzada
debemos trabajar las ciudades" (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 411; 1902).
El mensaje
del Señor
"¡Salid de las ciudades! ¡Salid de
las ciudades! ¡Salid de las ciudades!’ Este es el mensaje que el Señor me ha
dado. Se producirán terremotos e inundaciones; y no debemos establecernos en
las ciudades impías, donde se sirve en todo sentido al enemigo, y se olvida
con tanta frecuencia a Dios. El Señor desea que tengamos un claro
discernimiento espiritual. Debemos ser perspicaces para captar el peligro
que implicaría el establecer instituciones en esas ciudades, y al mismo
tiempo vivir en lugares donde podamos proteger a nuestros hijos y a nosotros
mismos de la influencia contaminadora y desmoralizadora, que tanto prevalece
en esos lugares" (Life Sketches, págs. 409,410; 1906).
Sección IX
Huida Apresurada
en el Conflicto Final
La señal para
la huida
"No es ahora tiempo para que el pueblo
de Dios fije sus afectos o se haga tesoros en el mundo. No está lejano el tiempo
en que, como los primeros discípulos, seremos obligados a buscar refugio en
lugares desolados y solitarios. Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos
romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la toma de
poder por parte de nuestra nación [Los Estados Unidos], con el decreto que
imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación Entonces
será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y preparamos para abandonar las
menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas. Y
ahora, en vez de buscar costosas moradas aquí, debemos preparamos para
trasladarnos a una patria mejor, la celestial. En vez de gastar nuestros
recursos en la complacencia propia, debemos buscar la economía" (Joyas de los
Testimonios, tomo 2, págs. 165,166; 1885).

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