¡Otra Arca Que Construir!
Jesús
dijo que "así como en los días de Noé, así también será la venida del Hijo del
Hombre." Y ¿Nos ha dado Jesús un mensaje para el mundo de hoy como el mensaje
dado a Noé? ¿Va el mundo a ser destruido? Sí, el mundo va a ser destruido. Y ¿ha
enviado Dios al mundo a algunas personas para predicar un mensaje como el que
Noé predicó? Sí. "Por fe Noé, siendo advertido por Dios de lo que no se ha
visto, movido por temor, preparo un arca para la salvación de su casa." Hebreos
11:7.
Noé no
sólo predicó. El trabajó. Trabajó con sus manos. Tuvo que derribar al suelo esos
masivos arboles, tuvo que pulirlos, y juntarlos todos para hacer un gran bote.
¡Una obra maestra de ingeniería!
Y el
propósito de Dios a decirle a Noé que construyera el arca era proveer una vía de
escape--- un refugio para la tormenta venidera. ¿Escapó Alguien como resultado
de la construcción del arca? Si. De hecho, la única gente que sobrevivió el
diluvio, sobrevivió como ¡resultado de la construcción del arca de Noé!
Oh
amigos, el tiempo presente es como en los días de Noé. Ustedes saben que el
mundo no se está preparando para lo que viene. Así como en los días de Noé
comían y bebían, plantaban y edificaban, se casaban y se daban en casamiento, y
de igual manera hoy este país anda en una parranda de compras como nunca antes
en la historia. El sentimiento es, "Nunca ha estado tan bueno." Así mismo era en
los días de Noé.
Noé
enfrentó los mismos problemas. Pero siguiendo las instrucciones de Dios, Dios lo
llevo seguro por en medio de cada problema.
Ahora
déjame preguntarte, ¿habrá necesidad construir un arca hoy? Nosotros sabemos que
a la venida de Jesús seremos arrebatado de en medio de cualquier peligro y
ascenderemos al cielo. Vamos a dejar este mundo. No necesitaremos ninguna arca
para pasar por esa hermosa experiencia.
Hay un
gran tiempo de angustia justo antes de eso, cuando las plagas estarán cayendo,
cuando muchos del pueblo de Dios estarán en las cuevas y las rocas de las
montanas. ¿Cómo nos vamos a sostener entonces? Oh, ¡los ángeles de Dios nos van
a alimentar! Puedes leer eso en Primeros Escritos, página 56. Cómo vamos a salir
de este mundo creo que todos ya sabemos. Seremos arrebatados al cielo. Cómo
vamos a vivir durante el tiempo de angustia es bien claro. Los ángeles nos van a
alimentar. Pero hay un tiempo antes de ese llamado el "Pequeño Tiempo de
Angustia" o “El Tiempo de Angustia Previo” que viene antes que se cierre el
tiempo de gracia, un tiempo de peligro y de persecución que viene inmediatamente
que la ley dominical en Estados Unidos sea aprobada. ¿Cómo hemos de pasar por
ese tiempo?
El
capítulo trece de Apocalipsis nos habla de ese período. En el versículo
dieciséis habla de la bestia de dos cuernos, que simboliza a los Estados Unidos:
"Y ordenaba que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos,
se le ponga una marca en la mano derecha, o en la frente."
¿Vas tú
a recibir esa marca? ¿No? Bien, Entonces ¿Qué es lo que te va a pasar si no
acepta la marca? El versículo diecisiete dice: "Y que ninguno pueda comprar ni
vender, sino el que tenga la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su
nombre."
¿Vas tú
a tomar esa marca? No. Porque Dios dice en el capítulo catorce de Apocalipsis
que tú no debes hacerlo. Si lo haces tú beberás el vino del furor de la ira de
Dios . Y en el capítulo quince, y el versículo dos, Juan ve en el cielo la
compañía de santos que obtuvieron la victoria sobre la bestia, y sobre su
imagen, y su marca, y el número de su nombre. Ellos no tomaron la marca,
¿Verdad?
Ahora,
mi pregunta es esta, amigos, Si va a venir un tiempo antes del cierre de gracia
cuando no podrás comprar para comer ¿de qué te sirve tener la promesa de que
ángeles te darán de comer un tiempo más tarde en una cueva si te vas a morir de
hambre antes que eso? ¿Es esta una pregunta práctica?
Hubo un
arco iris después del diluvio, pero cuando comenzó a caer la lluvia, lo
importante era como pasar el diluvio. Hay una tormenta venidera y muchos tienen
poca idea como pasar por en medio de ella. Y tengo temor que la actitud de
algunos es, "bueno el Señor nos guiará de alguna manera." En otras palabras
ellos esperan pasar por el pequeño tiempo de angustia exactamente como pasarán
por el gran tiempo de angustia cuando las plagas estén cayendo.
Ahora
supón que Noé hubiese salido predicando y diciendo: “Prepárense ¡Vine un
diluvio!” Y supón que la gente hubiera dicho: “Si un diluvio está por venir
¡qué vamos a hacer! Supón que Noé le hubiese dicho simplemente: “De alguna
manera El Señor nos cuidará.”
E
imagínate a Noé diciéndole a sus hijos: “No tenemos tiempo de construir el arca,
porque es extremadamente importante que salgamos y prediquemos a la gentes que
el diluvio viene.” Eso no hubiese sido lógico. ¿Verdad? Eso no hubiese sido
obediencia tampoco.
¿Quien
le dijo a Noé que vendría el diluvio? Dios. Y Dios le dijo que predicara. Pero,
también le dijo que construyera un arca. Noé debía practicar lo que predicaba.
Debía predicar lo que estaba practicando. ¡Todo estaba entrelazado!
Oye
esta Hermosa declaración de Historia de la Redención, p. 65: “No sólo
debía predicar, sino que su ejemplo al construir el arca habría de convencer a
todos que creía lo que predicaba… Cada golpe que se daba en el arca equivalía
a una predicación. Noé dirigía, predicaba y trabajaba, mientras la gente lo
contemplaba con asombro y lo consideraba fanático.” Tú ves, Noé predicó con
su martillo así como con sus cuerdas vocales.
Ahora,
me pregunto si Dios nos ha dado, a ti y a mí, algo que martillar, construir,
mientras estamos predicando y advirtiendo a la gente sobre la tormenta de
persecución que viene. ¿Existe algún trabajo práctico envuelto en la preparación
para ese terrible boicot en el que miles serán confrontados por un lado con el
sello de Dios y en el otro con la marca de la bestia? Creo que hay una
respuesta. Encuentro parte de ella en Mensajes Selectos, tomo 2, p. 161,
la sierva del Señor dice: “SE APROXIMA rápidamente el tiempo cuando el poder de
las uniones laborales será muy opresivo. Una vez y otra el Señor ha instruido a
los miembros de su pueblo a que saquen sus familias de las ciudades y las lleven
al campo, donde puedan cultivar sus propias provisiones, porque en el futuro el
problema de comprar y de vender será muy serio.” (Carta 5, 1904).
Me
alegro que está expresado en un lenguaje que cualquiera puede entenderlo.
Empecemos por la última parte que dice: “el problema de comprar y de vender será
muy serio.” La Biblia nos dice que no podremos comprar o vender, a menos que
aceptemos la marca de la bestia.
Ahora,
en vista de esto, ¿Qué dice la inspiración que debemos hacer? Salir de las
ciudades. Ir al campo. Mudarnos. Luego, ¿Qué debemos hacer en el campo? Debemos
cultivar nuestras propias provisiones—Nuestro propios alimentos. En la página
310 de Medical Ministry, dice: “A los padres que están viviendo en las
ciudades, el Señor les está enviando el grito de advertencia: Junten a sus hijos
en sus casas;… Salid de las ciudades tan rápido como sea posible. Los padres
pueden conseguir casas pequeñas en el campo, con tierra para ser cultivada donde
puedan tener árboles frutales y donde puedan cultivar vegetales y frutas
pequeñas… Dios ayudará a su pueblo a encontrar casas fuera de las ciudades. Tan
lejos como sea posible, nuestras instituciones deben ser ubicadas lejos de las
ciudades… No es la voluntad de Dios que su pueblo se establezca en las ciudades…
El Señor quiere que su pueblo se mude al campo donde se puedan establecer y
cosechar sus propias frutas y vegetales.”
Amigo,
ves, así es como el Señor planea que pasemos por el Tiempo de Angustia Previo.
Esta es la manera que Él planea para que tengamos algo que comer cuando no
podamos comprar o vender, dándonos un lugar de refugio, en ese tiempo cuando
nuestras vidas estarán en peligro en las ciudades.
En tres
etapas diferentes de los eventos finales Dios tiene tres maneras diferentes de
cuidarnos. Al final Él nos sacará del mundo. Antes de eso, durante el gran
tiempo de angustia, los ángeles nos alimentarán. Pero durante el tiempo de
angustia previo tendremos que “cultivar nuestras propias provisiones” en nuestra
propia tierra.
En el
tratado titulado the Nashville Agricultural and Normal Institute—Esa es
la escuela de Madison—publicado por la Pacific Press in 1908, distribuido por W.
C. White, en la página 11 el Profesor Magan dice: “Al principio sentimos que la
finca de la escuela era demasiado grande. Habíamos planeado, en nuestra mente,
una finca ideal para la escuela la cual sería pequeña, pero mantenida tan limpia
y ordenada que sería un modelo… Cuando le dijimos a la Sra. White nuestras
objeciones al tamaño de la finca, dijo que vendría el tiempo cuando muchos que
están ahora viviendo en las ciudades serían forzado a salir para poder vivir la
verdad, y que nosotros debíamos hacer de la finca un lugar de refugio donde
algunos de ellos pudieran parar por un tiempo y ser enseñando como ganarse la
vida con la agricultura. Entonces tendrán ánimo para salir al campo donde puedan
encontrar tierra, hacer una casa y educar a sus hijos en armonía con la ley de
Dios.”
¡Esa es
el arca, amigo, ahí está! Cuando se desate la tormenta, cuando se pase la ley
dominical, cuando se esté dando el fuerte clamor, cuando los santos sean
apurados a salir de Sodoma van a necesitar “un lugar de refugio.” ¡Oh,
construyamos una arca para estas personas amadas!
Déjame
hacerte una pregunta ¿Tú piensas que este tiempo de angustia previo va a durar
más que unos pocos días o más que unas poca semanas? ¿Por qué? Incluso, tú no
puedes sembrar y cosechar zanahorias en unos pocos días. Toma meses cosechar
papas. ¿Verdad? Toma más tiempo cosechar frambuesas y otras frutas pequeñas de
las cuales ya leímos antes.
El mensaje de Noé era práctico. Dios nos ayude a ver eso, y si
tenemos una Biblia en una mano, tengamos un martillo o una azada en la otra
mano. Y debiéramos saber ya como usarlo todo,-- ¡La Biblia, la azada y el
martillo! Esa es la única manera en que podemos “hacer de la finca un lugar de
refugio donde algunos de ellos pudieran parar por un tiempo y ser enseñando como
ganarse la vida con la agricultura.”
“Un lugar de refugio.” El Señor no nos mandara a hacer un lugar de
refugio si no hubiera refugiados por venir. Amigo, me parece que necesitamos
hacer toda nuestra obra con esa visión en nuestras mentes—la venida de los
refugiados. Vienen. Dios sabe que vienen, ya sea que estemos preparados para
recibirlos o no.
Debe haber sido una experiencia hermosa para Sem, Cam y Jafet ver
esos dos elefantes venir subiendo la pasarela. ¿No puedes escuchar a Noé decir:
“Muchachos, aquí vienen los elefantes? Y ellos pudieron haber respondido: “Por
aquí. ¡Lo vamos a poner aquí abajo!”
¿Y qué había allí, esperándolos? ¡Pues había heno! ¡Por supuesto que
sí! El arca estaba llena de provisiones. Ellos los estaban esperando, ¿Ve?
Cuando vengan los refugiados ¿Tendrás tú un lugar para ellos? Y
¿Habrá algo en el jardín y en el granero? O ¿Le dirás tu: “Oh, lo lamento pero
no tengo lugar para recibir a nadie. Y no tenemos nada listo para sustentar a
nadie.”? Oh, mejor es que estemos listos porque el Dios que sabe dice que ellos
vendrán.
Ahora, nota que toma más que vivir meramente en el campo para hacer
frente a este problema. Estos refugiados vienen saliendo de las ciudades, y
están viniendo a estas fincas en el campo a causa de un serio problema. No
pueden comprar nada. No pueden vender…
¿No sería útil pensar en esto cuando estamos haciendo una lista de
compra? Preguntarnos: “¿Qué voy a hacer con este artículo cuando ya no pueda
comprar más?—Eso es parte de la construcción del arca. No es sólo hacer espacio
para alojar a los refugiados; es plantar una hortaliza, una área tierra para
uvas y otra para maíz y papas—No sólo para que tengamos algo de alimento, sino
para que tengamos el conocimiento para enseñar a otro que venga. ¿Algunos de
ellos necesitarán aprender?
¡Oh! Construyamos el arca. ¿Qué tú dices? Mantengamos el aserradero
corriendo. Levantemos edificios simples, cómodos, con suficientes habitaciones
como para alojar una o dos familias extra. Cada vez que construyamos recordemos
que los refugiados vienen. Si plantamos un jardín o una huerta, recordemos a los
refugiados, porque el Señor nos ha dicho que vendrán.
Mi
amigo, si tú y yo actuamos en respuesta a estas instrucciones que se nos han
dado, actuaremos por fe, por anticipado a la tormenta. Recuerda, había millones
que estaban convencidos de la sabiduría de Noé cuando ya era muy tarde. Le doy
gracias a Dios de que Su Espíritu nos está moviendo a construir esta arca
antes que sea demasiado tarde.
Pero,
¿Qué clase de arca es la que estamos construyendo? ¿Dónde conseguimos el plano y
las instrucciones? ¿Cómo va a lucir cuando la terminemos? Puedes buscar en este
libro Medical Ministry y ver el cuadro completo en las páginas 308 y 309.
El “arca” es un pequeño programa completo que Dios ha dado a nuestro pueblo
para que lo establezca fuera de cada ciudad; una finca, una escuela en esa
finca, un pequeño sanatorio conectado con ella, un centro evangelístico. Todo
está allí.
Y Dios está llamando no sólo por pequeñas instituciones. Él desea
que cada hogar sea un lugar de refugio. Lee a Ministerio de Curación
páginas 144 y 145. Tú que eres Agricultor, hay un trabajo para ti. Tú que eres
constructor y tú mecánico y tú mujer que sabes cómo cocinar, cómo coser, cómo
criar, hay una obra para ti. Permite que Dios llene tu corazón con la
determinación de hacer de tu casa un lugar de refugio para la crisis venidera.
¿Le costó dinero a Noé construir el arca? Estaba leyendo algo sobre
esto aquí en Patriarcas y profetas página 82: “Dio al mundo el ejemplo de
creer exactamente lo que Dios dice. Todo lo que poseía lo invirtió en el arca.”
¿Cuánto? “Todo lo que poseía.” ¿Llegó un momento cuando tuvo que
llamar a la familia y decirle: “Escuchen, vamos a tener que sacar el último
centavo que tenemos en el banco para comprar otra caja de clavos? Todo lo que él
tenía lo invirtió.
Muebles, alfombras, casas, tierras—Todo lo que tenía lo invirtió en
el arca. La gente de esa época estaba seguro de que él estaba loco, que la
religión se le había ido a la cabeza. Pero cuando comenzó a caer la lluvia, y
las aguas comenzaron a subir, y cuando los hombres estaban tirando su dinero por
doquiera en la desesperación salvaje, mientras el diluvio se levantaba a su
alrededor, Noé no tuvo la tristeza de ver sus dólares flotando en las olas. Ni
un solo dólar. No hubo nada que perteneciera a Noé que pereciera en el diluvio.
Ninguna de sus propiedades. Nada.
¿Cómo lo sé? Ya lo leí aquí: “Todo lo que poseía lo invirtió en el
arca.” ¿Dónde estaba todo? Estaba en el arca. Bien, ahí era donde estaba Noé.
Ahí estaba Noé con todo lo que poseía, ¡ahí en el arca!
Oh, concentrémonos en lograr construir el arca, aunque tome todo lo
que poseamos. Pongamos todo el programa completo de acuerdo al plan. Si tú
quieres ayudar, Dios te necesita. Simplemente dile: “Quiero ayudar, y lo que más
me concierne no es lo que me ocurra a mi—que voy a conseguir de ella—sino lo que
le pase al arca y a la gente que va a encontrar refugio en ella muy pronto.”
Si tú declaras eso, y si tú lo haces, podrás encontrar, como lo hizo
Noé, que el arca que construiste para salvar a otros será el ¡arca que Dios use
para pasarte salvo a ti y a tu familia por la tormenta!
Para participar construyendo otra
arca para la tormenta, por favor comunicarse con Pr. Rubén Molina-Ossers,
ruben@upavision.com,
616-633-2620.
WWW.UPAVISION.COM.
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(Edited from W.D.
Frazee, Another Ark to Build. pages 159-170, Mountain Missionary Press.
1979.)
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