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El Presidente Barac Obama no ha firmado nada acerca del microchip. Todo no es más que una falsedad. La Marca de la Bestia no es un microchip sino la observancia del domingo como prueba de autoridad de la Bestia de Apocalipsis 13. "Y les di también mis Sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy el Señor que los santifico". Ezequiel 20:12 UPA Visión es una diakonia de apoyo a la Iglesia Adventista del Séptimo-día.

Cada día con Dios.

 

Elena G. de White

Meditaciones para cada día del año



DESEMBARACÉMONOS DEL PECADO


"El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia." Prov. 28: 13.

Por un manto babilónico y un miserable tesoro de oro y plata, Acán consintió en venderse al mal, para acarrear sobre su alma la maldición de Dios, malograr su acceso a una rica posesión en Canaán y perder toda posibilidad de participar en el futuro de la herencia inmortal en la tierra nueva.

Tan grande fue su osadía y testarudez que hasta el último momento Josué temió que sostuviera su inocencia, para obtener la simpatía de la congregación e induciría a deshonrar a Dios. No habría confesado si no hubiera esperado que al hacerlo podía evitar las consecuencias de su delito. Esta esperanza le sugirió su aparente sinceridad al reconocer su falta y al dar los detalles relativos a su pecado. De esa manera confesarán los culpables sus pecados cuando comparezcan condenados y sin esperanzas ante el tribunal de Dios, cuando cada caso hay sido decidido para vida o para muerte. Las confesiones hechas entonces serán demasiado tardías para salvar al pecador.

Hay muchos profesos cristianos cuyas confesiones son semejantes a la de Acán. Desean, en general, reconocer su indignidad, pero no quieren confesar los pecados que gravitan sobre su conciencia, y que han contribuido a que Dios esté enojado con su pueblo. Así muchos ocultan pecados de egoísmo, abuso, deshonestidad hacia Dios y su prójimo, pecados en el seno de la familia, y muchos otros que corresponde confesar en público.

El arrepentimiento genuino proviene de una comprensión del carácter ofensivo de pecado. Estas confesiones generales no son el fruto de una verdadera contrición ante Dios. Dejan que el pecador, lleno de un espíritu de complacencia propia, siga adelante como en lo pasado, hasta que su conciencia se endurece, y las amonestaciones que antes lo alarmaban apenas producen una impresión de peligro, y después de un tiempo su conducta pecaminosa les parece normal. Demasiado tarde sus pecados los alcanzarán, en el día cuando no puedan ser expiados ni con sacrificios ni con ofrendas. Hay una enorme diferencia entre admitir ciertos hechos después de haber sido probados, y la confesión de pecados conocidos solamente por nosotros y Dios ( Signs of the Times , 5 de mayo de 1881). 

 

LECTURA DE AYER           LECTURA DE MAÑANA

 

 Tomado de  Cada Día con Dios, pág. 135.

 



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